LA JUSTICIA ESPAÑOLA EN CUARTO MENGUANTE.

La justicia española, como la luna, pasa por diversas fases, de las cuales actualmente está en cuarto menguante y corre el riesgo de pasar en cortísimo plazo a la de nueva (aunque, en este caso, más que nueva debería ser “vetusta”). Hace tres años se publicó un libro imprescindible para comprender el calamitoso estado de nuestra Administración de justicia, “El desgobierno judicial”, del catedrático de derecho administrativo y escritor Alejandro Nieto, obra tan ilustrativa como silenciada. Y es que los políticos han convertido la justicia en uno más de sus campos de batalla, un lugar donde se reparten cargos, prebendas y nombramientos. Como siempre, quien sufre las consecuencias, el justiciable, el ciudadano que paga religiosamente sus impuestos para recibir a cambio un servicio público que si algo se caracteriza es por su notoria ineficacia.
Actualmente la justicia es portada en todos los periódicos. El asesino de Mari Luz estaba en la calle porque un Juzgado de Sevilla no pudo localizarlo (por cierto, que según informaba la prensa esta semana también se encuentra implicado un juzgado gijonés). El diario El Mundo del día de hoy sale a la calle con un titular que hiela la sangre: “La desidia judicial obliga a absolver al grapo reconocido como asesino de un policía”, indicando que la absolución se debe a “un cúmulo de negligencias policiales y judiciales que el Alto Tribunal reprueba duramente en su sentencia” (se refiere a la del Tribunal Supremo que anula la correspondiente de la Audiencia Nacional). Errores clamorosos, desidias intolerables, medios materiales tercermundistas que hacen de la justicia española un ejemplo de despropósito. ¡Ah, Darwin y su teoría de la supervivencia, me temo que en este caso no se demuestra válida! Como decía hace poco Martín Prieto, si la Agencia Tributaria contase con los mismos medios que la Administración de Justicia, hace tiempo que el Estado se habría declarado en bancarrota.
A todo lo anterior debe añadirse el secular atraso que sufre la justicia española, donde el ciudadano se ha acostumbrado sin rechistar a que pleitos duerman el sueño de los justos en las salas de justicia, pues un asunto suele demorarse para su resolución no meses, sino años (mi gran amigo el “encarnado” creo que puede dar fe de este aserto, habiendo sufrido y sufriendo en sus propias carnes la demora judicial, pues una legítima reclamación suya lleva un año en el juzgado sin tener aún señalada fecha para la vista). Y todo este retraso no es considerado por la Administración anormal funcionarmiento de la justicia, pues como la media de resolución de un asunto es elevada no pueden pedirse responsabilidades por ello.
Y el remate de la situación, la huelga de los funcionarios de justicia; no de los jueces ni los secretarios judiciales, sino de los “cuerpos de gestión” (es decir, de los antaño conocidos como oficiales, auxiliares y agentes, que ahora cuentan con otras denominaciones más pomposas y rimbombantes). La justicia a su secular retraso acumula la parálisis progresiva que se deriva de dos meses de huelga por las reclamaciones de una oligarquía encerrada en sí misma que únicamente busca incrementar sus ya estentóreos privilegios disfrazando su reivindicación con el eslógan de “a igual trabajo igual sueldo”, más presentable a ojos de la ciudadanía. ¡Que no les engañen! Dejando de lado que las funciones de los cuerpos en huelga las puede realizar cualquiera (hasta el bobo del pueblo), lo cierto es que los “pobres” se consideran mal pagados (esto no es nada nuevo; también Churruca, el nefasto concejal gijonés de Izquierda Hundida con un sueldo mensual de cinco mil euros considera insuficientes y diminutos sus emolumentos; para Manuel Chaves su salario mensual de seis mil euros es “muy poco”) y dicen que sufren los efectos de la huelga en sus bolsillos, cuando lo cierto es que en dos meses que llevan de paro aún no se les ha descontado más que cuatro días (¡así cualquiera!), sumando a todo la desvergüenza rayana en la caradura de solicitar ayudas a letrados y procuradores, los colectivos más afectados por el conflicto y quienes llevan estos dos meses sin cobrar un duro por el parón. En cuanto al hecho de que en otras comunidades colectivos similares cobren doscientos euros más, la solución es bien sencilla: que se marchen todos para esos lugares paradisíacos, estoy seguro de que no les echaremos mucho de menos. Se quejan de que la falta de control de horarios y de rendimiento es imputable no a ellos, sino al Ministerio porque no destina los medios materiales para ejercer dicho control. ¡Acabáramos! O sea, que como dice uno de mis familiares, si no son delincuentes es porque existe policía. Se quejan de la calamitosa situación y de los escuálidos medios materiales, pero no consta hayan realizado queja, protesta, reclamación o simple solicitud alguna de mejora en tal sentido. Pero claro, como eso no les toca el bolsillo, mientras puedan seguir pululando por ahí sin que su bolsillo sufra merma alguna. ¡Ah, quien pudiera mandar a toda esa gente a trabajar al pozo María Luisa un par de semanas! Nunca tienen culpa de nada, siempre son otros los responsables. ¡Qué pena me dan! Estoy al borde de la lágrima.
En fín, que el tema de la justicia daría no para uno, sino para infinitas reflexiones de las cuales únicamente ofrezco este botón de muestra.
Y mientras tanto, el perjudicado el pobre ciudadano que paga sus impuestos.
Cómo se echa de menos la existencia de gente que, cual nuevo Gregorio Antúnez, acudiese por las dependencias judiciales amenazando (de boquilla, como don Gregorio) con mandar “a la puta calle” a toda esta “gentuza”. Por lo menos sería divertido.

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3 comentarios el “LA JUSTICIA ESPAÑOLA EN CUARTO MENGUANTE.

  1. En primer lugar Sr. Monsieur, te felicito por tu mágnifico post que denota rabia e indignación, pero en la que se reflejan verdades como templos.

    Tenemos una Administración de Justicia arcaica del siglo XIX, en la que los jueces se disfrazan con toga y puñetas mientras se exprimen su privilegiado cerebro redactando sentencias dispares, ininteligibles y, en muchos casos rocambolescas.

    Sobre la huelga de los funcionarios de justicia, sin obviar el evidente daño y perjuicio colateral que causa a los abogados y procuradores, permitame una reflexión.

    Lo verdaderamente preocupante es la “ajeneidad” con que el común de los mortales contempla la meritada huelga. Es decir, que le importa un pito!

    Y yo me pregunto, ¿Qué pasaría si la huelga de dos meses fuese de la limpieza, sanidad o educación???

  2. Me alegro que un hombre pro y sindicalista confeso tenga en tan alta estima a un colectivo de trabajadores, claro se me olividaba, son un “cuerpo de gestión”, no son letrados..
    No solo eres ruin y cobarde escudándote detrás de este pseudonimo, sino que ademas te permites mantener discursos que en publico, y ante los que bapuleas no serias capaz ni de insinuar.

  3. Respondiendo al comentario, le indico que, para empezar, su primer párrafo o hace un uso de la ironía que no logro captar o no lo entiendo, porque cualquiera que me conozca un poco sabe que ni soy pro ni sindicalista, sino más bien todo lo contrario. En lo que respecta a la comparación que hace usted entre los “cuerpos de gestión” (supongo que los del colectivo en huelga) y los letrados está absolutamente fuera de lugar. Los letrados (al igual que los jueces y magistrados) realizan una labor intelectual que el colectivo en huelga dista mucho de igualar, pues no conozco a un sólo miembro de los antiguos cuerpos de oficiales, auxiliares y agentes que elabore demandas, contestaciones a demandas, autos o sentencias (entiéndase por elaborar la creación intelectual de los mismos, y no la mera transcripción mecanográfica de lo que otros les dan). Si lo hiciesen, podría entenderse algo su reivindicación, pero en cuanto a su labor….no hay derecho a que vistas señaladas tuviesen que suspenderse sólo porque estaba en huelga el funcionario encargado únicamente de llamar a demandante y demandado en la puerta de la sala de vistas, cuando los únicos funcionarios imprescindibles para la celebración de una vista son el magistrado y el secretario judicial (y las partes, por supuesto). Me consta, y le consta, que algunos magistrados hubieran deseado, al igual que las partes, la celebración de las vistas, sin que ello supusiese forzar en modo alguno a los agentes a estar en su puesto de trabajo. Lo que ocurre es que su labor es tan supérflua que si no hubiesen hecho uso de los piquetes coactivos nadie se hubiera dado cuenta de que funcionarios con labor tan ardua e imprescindibles estaban de huelga. Eso es lo indignante.
    En cuanto al segundo párrafo, si de algo me tacharon algunos compañeros es precisamente de imprudente, pues sostuve en varios debates la misma postura que sostengo en el blog. Pero de todas formas, y es un hecho que sé a usted le consta personalmente, que muchos letrados que en público apoyaban a los funcionarios sosteniendo que sus reivindicaciones eran “justísimas” e incluso les daban su apoyo en los medios de comunicación, esas mismas personas en conversaciones privadas con compañeros se referían al colectivo en huelga con algunas expresiones al lado de las cuales “gentuza” sería un piropo o un halago.
    Respecto al pseudónimo, utilizo el mismo en otros foros desde hace al menos año y medio, mucho antes de crear este blog. Y ello porque quizá sea precisamente alguien como Monsieur de Villefort (el corrupto y malvado Procurador del Rey en Marsella y, posteriormente, en París) sea el tipo de persona más adecuado para la sociedad hipócrita y sin valores en la que vivimos.
    Por cierto, aunque todos los que intervenimos en este blog nos conocemos personalmente (¿verdad?) lo cierto es que desde aquí a nadie se le obliga a identificarse, a no ser que el propio interesado lo haga. Y es una regla no escrita en este blog que salvo que el propio interesado en su intervención desvele su identidad, se respetará escrupulosamente la misma. De ahí que (aviso para navegantes) aunque en este blog ningún tipo de censura se practicará en lo que respecta a los contenidos materiales (salvo injurias o insultos personales) el lápiz del censor no dudará en intervenir si alguien se salta el principio fundamental de respetar la identidad de los usuarios del foro.
    Por último, respecto a los calificativos que me dirige, rehúso contestarle con idénticas expresiones para no caer tan bajo. De todos modos, como diría Marx (Groucho) nunca olvido una cara, pero en su caso voy a hacer una excepción.

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