BOSTON LEGAL (I): DENNY CRANE.

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Los jueves a las 22:20 en la cadena Fox se está emitiendo la tercera temporada de la serie Boston Legal, que narra en clave de comedia las peripecias de un bufete de la ciudad de Boston, en concreto el Crane, Poole & Schmidt. Pero, sobre todo, es la historia de dos personas que, por encima de sus profundas diferencias, siempre acaban haciendo prevalecer la amistad. No en vano todos los episodios finalizan con la típica “escena de síllón”, donde Alan Shore y Denny Crane, sentados en cómodos butacones y con vasos de whisky en la mano y puro en la boca (en ocasiones en la oreja) acaban hablando de lo humano y divino. Pero hoy limitaremos nuestro post a introducir al público al protagonista absoluto, Denny Crane, sin perjuicio de dedicar un ulterior post al otro personaje, Alan Shore.
Denny Crane (interpretado magistralmente por William Shatner) es un legendario abogado de la ciudad de Boston, socio fundador del bufete Crane, Poole & Schmidt. Nunca ha perdido un caso (de hecho siempre dice “never lost; never will”) y actualmente, ya sobrepasados los setenta, vive de su fama y no cesa de repetir a todo el mundo su nombre (donde quiera que va siempre dice “Denny Crane”; incluso cuando duerme y cuando hace el amor con mujeres). Aunque padece una enfermedad que ha mermado sus facultades intelectuales (no queda muy claro si es alzheimer o la enfermedad de las vacas locas) su sentido común y su agudeza continúan permitiéndole salir airoso de las más estrafalarias situaciones. El mundo de la abogacía le aburre (de hecho le dice a su íntimo amigo Alan Shore que “empezaba a odiar esto”) y se dedica a divertirse, tanto en la vida como en el bufete.
En la vida real, Denny Crane tiene una filosofía: “sácate un conejo de la chistera; ese es el secreto de la abogacía y de la vida”. Partidario a ultranza de George Bush (“hijo de George Herbert Walker Bush, hijo del senador Prescott Bush, que luchó desnudo con mi abuelo en el campus”) y de la guerra contra el terrorismo, considera inmoral todo ataque o crítica contra ambos (de hecho, tiene un conato de enfrentamiento con su amigo Alan cuando éste demanda al ejército de los Estados Unidos por la muerte de un soldado en Irak; la sangre no llega al río porque la amistad prevalece). Firme partidario de la libertad de armas, posee un arsenal en el despacho; es capaz tanto de hacer un memorable discurso en la sala de un juzgado en pro de la libertad de armas (vestido de colono norteamericano en guerra contra el invasor inglés, diciendo incluso que “si se las vendemos a nuestros enemigos ¿cómo no venderlas a nuestra gente?”), como de disparar tanto en legítima defensa de su amigo Alan.
Las escasas ocasiones en que acude a juicio son realmente hilarantes. Aunque siempre parece que la va a “pifiar”, su sentido común y su experiencia le sacan de apuros. Su criterio para determinar cuándo está listo para acudir a pleito es ciertamente peculiar “Tengo una erección; es buena señal. Estoy preparado, vamos a juicio”) y su trato con los jueces no menos chocante (cuando un juez le dice que no entiende su argumento, le espeta “Porque es idiota; jueces viejos a la calle”; o cuando un juez medio tarado le asigna para defender un asesino violador de niños y Crane se niega, le dice al juez “Tengo otro problema: usted es gilipollas y no soporto a los gilipollas”). Su integridad moral le impide defender a un sujeto que había violado y asesinado a una niña de trece años; cuando el asesino le dice con toda su sangre fría que tenía sida y que matar a la niña tras haberla violado brutalmente es lo mejor que le podía haber pasado a la menor, Denny Crane saca una pistola y le pega un tiro en cada rodilla, alegando después que le atacó y temió por su vida para a continuación aparecer en el programa de Larry King y hacer un brillante discurso atacando la demagogia “ahora vendrán los progres de Hollywood y hablarán de los derechos del acusado. ¿Y dónde están los derechos de las víctimas? ¿Quién se acuerda de la pobre niña de trece años? Ese sujeto es culpable y va a pedirse la pena de muerte”).
Pero es de destacar, por encima de todo, su amistad con Alan Shore a prueba de todos acontecimientos. Ambos son letrados, ambos gozan de los placeres de la vida, ambos han frecuentado y frecuentan los prostíbulos de la ciudad y ambos tienen un peculiar modo de ejercer la abogacía. Pero mientras Alan es demócrata, se preocupa por los derechos de los ciudadanos, es partidario de restringir la libertad de armas, detractor de la pena de muerte y es muy crítico con la Administración Bush, Benny es republicano a ultranza, partidario de la total libertad de armas y de la pena de muerte y defensor a ultranza de la política Bush. Nada de esto es capaz de destruir la amistad de dos personas que, por encima de todo, valoran profundamente los momentos que ambos comparten en la azotea donde comentan los problemas del despacho y de la vida destilando profundas reflexiones.
Para finalizar, únicamente dos palabras que definen todo el universo de Boston Legal: “Denny Crane”.

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2 comentarios el “BOSTON LEGAL (I): DENNY CRANE.

  1. Je, je, muchas gracias, amigo. Efectivamente, soy un auténtico fan de la serie, que me parece una de las mejores, máxime en unos tiempos como estos se necesita más que nunca una programación que desdramatice las cosas y que permita al espectador esbozar una sonrisa, cosa que “Boston legal” consigue cada semana.
    Te confesaré un pequeño secreto: tengo verdadera envidia de Denny….no en vano soy de su misma profesión. Y en muchas, muchas ocasiones he tenido que contenerme para no decir a algún magistrado que “es idiota”.

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