EL 23-F.

Quieto todo el mundo

El 23-F ha sido objeto de tratamiento televisivo en dos series de televisión: la de Antena 3 (que entremezclaba realidad y ficción) y la de la primera cadena (con pretensiones de rigor histórico, pues en los primeros fotogramas se manifestaba que la misma se trataba de una recreación de los dramáticos momentos desde la óptica del monarca). No he visto la primera de las dramatizaciones, pero sí la segunda.

En líneas generales, ya se coloca al espectador ante una situación, cuando menos, curiosa: la acción se sitúa el mismo día 23, sin acercarle al contexto histórico en el cual se situaban los hechos narrados. Pero, sin decirlo abiertamente (se deduce por conversaciones de los protagonistas) se presenta el golpe como mera conjunción de varios militares bajo el liderazgo más o menos encubierto de Armada y Milans. Eso es contar tan solo media verdad. Se omite el malestar general contra Adolfo Suárez, que fue uno de los detonantes del golpe: la hostilidad de las Fuerzas Armadas (no por la legalización del PCE, que hubieran aceptado de mayor o menor grado, sino por considerar que les había engañado al prometerles que no legalizaría el partido y enterarse del mismo por la prensa; hecho éste, el engaño de Suárez que, aun negado por Gutiérrez Mellado -lógico, al tratarse del vicepresidente de Suárez- fue expresamente confirmado al menos en una ocasión por Fernández Campo); la del PSOE (debido al mensaje de Suárez en la televisión la víspera de las elecciones de 1979 y que los socialistas consideraban como causa principal de la derrota electoral), el de la Iglesia (por la ley del divorcio), el de los sindicatos (por la situación laboral) e incluso por parte de la comunidad internacional (la reunión de Suárez con Arafat). Se ocultan en la serie datos esenciales como los contactos entre el PSOE y Armada (a través de Enrique Múgica, en las famosas reuniones de Lérida) y el consenso más o menos general (UCD, PSOE, AP, e incluso PCE) en la formación de un gobierno fuerte presidido por un militar que enderezase la situación política que, siempre desde el respeto al texto xonstitucional, corrigiese los excesos autonomistas, restableciese el orden público y tratase de poner fín a la crisis económica.

En cuanto al tratamiento en sí del golpe y sus entresijos, la serie respeta con bastante rigor los hechos, salvo en algunos puntos concretos: Armada no fue nombrado segundo JEME por petición de Gabeiras, sino por petición expresa del Rey; el general Juste actuó como se plasma en la serie, salvo que no se enfrentó con el general Torres Rojas: la reunión en la DAC la presidió Juste quien, por cortesía, permitió a Torres Rojas asistir (pues éste había sido en alterior jefe de la Brunete); se caricaturiza en exceso la figura de Milans del Bosch, uno de los héroes del Alcázar de Toledo y uno de los generales más fieles al rey y a la monarquía, al poner en su boca frases (“esta puta democracia de los cojones”) que no está demostrado que pronunciara; se presenta el affaire como un enfrentamiento Armada-Fernández Campo, en el que éste (muy bien interpretado por Emilio Gutiérrez Caba) desde el primer momento manifiesta una instintiva desconfianza sobre el antiguo jefe de la casa real (no tan bien interpretado por Juan Luis Galiardo). Pero, por encima de todo, hay dos frases que me han llamado la atención y cuyo sentido no logro comprender del todo: cuando el coronel San Martín manifiesta al general Juste que el Rey apoya el golpe, en la serie añade una enigmática frase “La Reina también da su apoyo; pensé que os gustaría saberlo”. (¿?). La segunda es cuando el monarca intenta tranquilizar a su consorte y le dice que, a diferencia de lo ocurrido en Grecia “Aquí el Rey puede actuar.”

En suma, “23-F, el día más difícil del rey”, con independencia de las carencias anter mencionadas y de alguna otra más que no viene al caso, es un producto muy bien cuidado, de excelente factura técnica. Cuestión diferente es que, al humilde entender del redactor de estas líneas, la intención real de la serie es trasladar al español de hoy la versión “oficial” del golpe (una militarada más de dos generales a quienes repugnaba la democracia), versión que tiene unos pilares tan sólidos como la que sostiene que al presidente Kennedy lo asesinó Lee Harvey Oswald sin ayuda alguna.

Conviene añadir que, quien desee trabar un más profundo conocimiento del 23-F, debería, al menos, leer las obras de Jesús Palacios, Julio Merino, Ricardo de la Cierva, Ricardo Pardo Zancada, Pilar Urbano y Juan Alberto Perote (la versión de Diego Carcedo es absolutamente prescindible, pues para una versión “oficial” ya tenemos la de la serie). Sólo así podrá alguien, cuando menos, manejar varias hipótesis diferentes y, en conciencia, formarse una opinión sólida sobre el asunto.

Imágenes del asalto al Congreso:

 

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de Monsieur de Villefort Publicado en Historia

3 comentarios el “EL 23-F.

  1. Estimado Monsieur de Villefort:

    A mí también me resultó curiosa la enigmática alusión a la Reina, por lo que he indagado en internet y lo cierto es que fue un detalle mencionado por los implicados durante el juicio a los golpistas. Al parecer Juste, agregado militar en Roma, había acompañado durante horas a la reina en 1967, cuando ésta esperaba en el aeropuerto romano a su hermano Constantino, que acababa de huir de Grecia tras su fallido intento de golpe contra los militares. Supongo que ése pudo ser el inicio de una amistad.

  2. Estimado amigo. La verdad es que algo así sospechaba, pero como la verdad es que en todos los libros sobre el tema que yo he leido nada se decía sobre el particular (sí se dice expresamente en todos que Juste dio su visto bueno cuando creyó que Armada estaba junto al Rey dando órdenes y que mudó de parecer cuando, tras contactar con La Zarzuela, Fernández Campo le dijo su tan famosa frase de que Armada “ni está ni se le espera”) la verdad es que me chocó que en una serie que pretende ser históricamente rigurosa se realizase tal afirmación. Pero tras tu puntualización histórica me ha quedado bastante claro el sentido de la aseveración del coronel San Martín.
    Muchas gracias tanto por el dato como por tu intervención.

  3. La referencia que citais la menciona expresamente Pilar Urbano en la primera biografia que escribe sobre la Reina, titulada “La Reina” (Plaza y Janés 1996, pagina 299) en su capitulo X, cuando el General Juste recuerda lo consternada que viene la Reina tras el golpe de Atenas y concluye que ella jamas podria dar su “beneplacito” a un golpe de estado. Tambien creo recordar que Ian Gibson lo menciona en su biografia del Rey, pero no la tengo a mano para corroborarlo.
    Un saludo.

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