DE PROFESIÓN: POLÍTICO

politico

Uno tiene la sensación que determinadas personas han hecho carrera sin demostrar conocimiento, aptitud o valía profesional alguna. Su único “mérito” ha sido el de arrimarse al buen árbol que cobija con su sombra a quienes se colocan a su amparo. Habrán podido adivinar sin el menor esfuerzo que me estoy refiriendo a aquéllas personas que han hecho de la política, de la cosa pública su particular profesión. Es decir, de aquéllas personas que únicamente les falta hacer constar en cualquier impreso oficial en el apartado profesión la palabra político.

Viene esto a cuento de la remodelación gubernamental que ha planteado el presidente del gobierno. Vemos en ella a personas que toda su vida han ocupado cargos cuya remuneración sufragamos todos los españoles, como el caso de don Manuel Chaves (ministro de trabajo con Felipe González, cargo que abandonó para pasar a ocupar la presidencia de la Comunidad Autónoma de Andalucía durante veinte años para retornar de nuevo al gobierno de la nación); personas como don José Blanco, persona de una cultura más bien basta que vasta, pero que ha tenido el acierto de vincularse a una persona un poco (sólo un poco) más cultivada que él y que ha extendido el paraguas protector sobre el mismo otorgándole ya la tan ansiada cartera. Nombres y nombres que se perpetúan en el tiempo, hasta el punto de que no se les conoce otra ocupación que la política. Y eso se repite en niveles autonómicos e incluso locales. ¿Quién no recuerda a don Jesús Morales, concejal de urbanismo durante veinte años? ¿Y doña María José Ramos, que figuraba como concejal socialista ya en 1979 (es decir, la friolera de treinta años de “carrera política”)? ¿O de don Vicente Álvarez Areces, que dio el salto a la alcaldía en 1987 para luego hacer carrera autonómica desde 1999 en busca del ansiado puesto ministerial? Y retengan ustedes en la memoria los nombres de Iván Álvarez Raja y José María Pérez quienes entraron en la política municipal de la mano de doña Paz Fernández Felgueroso. Seguro que durante los próximos veinte años nos acompañarán, pues el segundo aún permanece en el Ayuntamiento y al primero, momentáneamente apartado por cuestiones de partido, se le ha “recolocado” en una de las numerosas empresas públicas dependientes del Ayuntamiento.

Hoy quisiera alzar mi voz para manifestar mi indignación por la cantidad de millones y millones de euros que se dilapidan en sueldos, salarios, dietas, prebendas, coches oficiales, pitanzas y similares destinadas a personas que, sin acreditar mérito laboral ni profesional alguno más que el carnet del partido que ostentan, hacen de la política un medio de vida. Gentes que en la empresa privada no durarían dos telediarios, rumian su frustración a la sombra de los presupuestos nacionales. Personas que con un nivel cultural ínfimo, sin embargo tienen un nivel económico absolutamente desproporcionado en relación a su valía. Y mientras tanto, en la cola del paro gente con un currículum académico y profesional excelente vegetan a la espera de un contrato de trabajo para ganarse los euros que al profesional de la política le salen por las orejas.

Sinceramente, lamentable.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Política

3 comentarios el “DE PROFESIÓN: POLÍTICO

  1. Suscribo todas tus palabras. Es lamentable, que se tiene la idea que en la empresa privada todo es enchufismo, cuando en la política sucede exactamente lo mismo o peor! y más descarado!… será porque la política es un poco negocio????, quién sabe.
    La idea de que Pepiño sea minsitro me indigna, habría que crear oposiciones a ministros! que con un poco de amigueo te dan una cartera!. Más exagerado es en la política local donde se ven casos como el de Raja… festejos, gestor de transportes, etc… indignado me encuentro.

    Grandioso post Monsieur!

    • He de reconocer que este post tiene como base tanto una conversación mantenida este sábado con mi entrañable amigo El Encarnado (a quien desde aquí le recuerdo su promesa de comparecer más frecuentemente en este foro) y el post que tú dedicaste en tu propio blog a Pepiño, el “monstruo de los concetos”. La verdad es que lo de la “carrera política” es de traca: ver cómo algunas personas que, como dice un amigo y compañero, saben las cuatro reglas y prendidas con alfileres pontifiquen desde sus estrados sin otra valía más que la que les ofrece el carnet del partido, mientras que jóvenes (y no tan jóvenes) inundan el país con historiales académicos y profesionales excelentes y no logran puestos de trabajo acorde con su valía estén a dos velas……¡Viva el principio de mérito y capacidad!

  2. ¡Amén, Sr. Monsieur! Este post es digno de cualquier sección de “cartas al director” de los diarios de mayor tirada de este país…Suscribo todas tus palabras, pero añadiría un detalle. Qué podemos esperar de nuestros políticos cuando ni siquiera en las sedes y congresos de los propios partidos, se mira el tema de la “valía” del candidato, ni de su “curriculum”…Priman otros aspectos…Una posible solución, que no la única, sería…Listas abiertas…¡Ya!

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