JOHN PAUL STEVENS: SOBRE SU POSIBLE RENUNCIA Y SUS CONSECUENCIAS.

John Paul Stevens

El pasado martes día 2 de septiembre de 2009 el New York Times especulaba con la posible renuncia de John Paul Stevens a su cargo de juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Este organismo confirmó que Stevens únicamente había contratado un único law clerk, frente a los cuatro que es habitual contratar durante el año judicial (para quien no esté al tanto del funcionamiento interno del Tribunal Supremo de los Estados Unidos nos apresuramos a aclarar que cada magistrado tiene la posibilidad de contratar hasta cuatro law clerks para ayudarlos en su labor jurídica, que normalmente se eligen entre quienes han finalizado la carrera de derecho ocupando los primeros puestos de la promoción en las distintas facultades que pueblan el territorio estadounidense; el contrato tiene una duración de un año). Según los expertos, este es un indicio más que razonable de la posible renuncia de Stevens, dado que, según indica el periódico, uno de los indicios más claros de la renuncia de David Souter se produjo la pasada primavera cuando manifestó su intención de no realizar contratación alguna para el periodo 2009-2010.

Si nos atenemos a razones puramente biológicas, la decisión de Stevens es más que razonable, dado que en el año 2010 el magistrado entrará en el selecto club de los nonagenarios, aunque ello no obsta para indicar que, en principio, sigue manteniendo incólumes sus facultades físicas e intelectuales, que parece ser son comunes a varios miembros de su familia, pues según indicó Jeffrey Toobin en varias conferencias, el hermano mayor del magistrado continúa ejerciendo como abogado. No obstante, tras gran parte de su vida prestando servicios en el más alto Tribunal de la nación, es lógico que desee retirarse a disfrutar de un merecido descanso tras haberse convertido en uno de los miembros cuya carrera en el Tribunal Supremo se ha demostrado más longeva.

John Paul Stevens fue promovido al cargo en el año 1975 por el presidente Gerald Ford y, aunque nombrado por un presidente republicano, pronto se convirtió en uno de los puntales del ala liberal (aunque, según indica el New York Times, el propio Stevens indica con sentido del humor que no es él quien ha virado a la izquierda, sino el Tribunal quien se ha escorado a la derecha) y en una figura fácilmente reconocible en cualquier fotografía por su omnipresente pajarita. Brillantísimo polemista, son frecuentes sus enfrentamientos (meramente dialécticos, por supuesto) con el magistrado Antonin Scalia, actualmente el baluarte del ala conservadora en el Tribunal. Por citar tan sólo dos ejemplos, podríamos destacar sus votos particulares en casos como Bush v. Gore o en District of Columbia v. Heller.

Aunque su renuncia no alterará la actual composición del Tribunal Supremo, que continúa situando al magistrado Anthony Kennedy como elemento decisivo a la hora de obtener una mayoría, sí traerá una consecuencia que, como señala el tan citado diario norteamericano, puede debilitar el ala liberal. Uno de las potestades más importantes del chief justice es, sin duda alguna, la posibilidad de designar al magistrado que ha de redactar materialmente la sentencia; no obstante, cuando en la votación el chief justice se encuentra entre la minoría, quien designa al magistrado ponente es el juez más veterano de quienes integren la mayoría; esta prerrogativa es determinante, hasta tal punto que en la época en que el Tribunal era presidido por Warren Burger éste no tenía reparo en mudar su voto para pasar de la minoría a la mayoría y no quedar privado de la potestad de asignar al ponente, más que nada para impedir que ciertas sentencias las redactasen determinados jueces. Pues bien, hasta el momento el magistrado más veterano es John Paul Stevens, quien, en los supuestos en que Anthony Kennedy votase alineándose con el sector liberal integrado por el propio Stevens, Souter (ahora Sotomayor), Ginsburn y Breyer, era quien asignaba al ponente de la sentencia; esa posición pasaría a ostentarla actualmente Anthony Kennedy (el magistrado más veterano sería Antonin Scalia, pero es impensable que éste coincida con el ala liberal salvo en los supuestos muy concretos y tasados donde existe una cierta unanimidad) quien, pese a votar en determinadas ocasiones con los magistrados liberales, ideológicamente es una persona muy conservadora (lo que no le ha impedido, por cierto, votar a favor de confirmar el Roe v. Wade a pesar de ser católico).

La renuncia de Stevens permitiría a Obama realizar un segundo nombramiento. Se da la casualidad de que Stevens tiene una estrecha vinculación con la ciudad de Chicago (de hecho, suele contratar sus  law clerks de dicha ciudad), donde Obama impartió en su día clases de derecho constitucional en la University of Chicago Law School.

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