JOHN WILKES BOOTH: CAZA Y CAPTURA DEL ASESINO DE LINCOLN.

La caza del asesino

A las 22:30 horas del día 14 de abril de 1865, el Presidente de los Estados Unidos recibía un disparo en la nuca mientras asistía a la representación de la obra “Nuestro primo americano” en el Ford´s Theatre, en Washington D.C., tan sólo seis días después de que el general confederado Robert E. Lee se rindiese al unionista Ulises S Grant en el Juzgado de Appomatox. El asesino, el celebérrimo actor John Wilkes Booth, era el autor de un ambicioso plan que tenía por objetivo descabezar a las autoridades unionistas privándoles de los tres pivotes más importantes, el Presidente Lincoln, el vicepresidente Johnson y el Secretario de Estado William H Seward. Y, en efecto, esa misma noche del 14 de abril otro conjurado, Lewis Powell, atentaba contra el Secretario de Estado, que convalecía en su domicilio de un grave accidente de tráfico, aunque el frustrado agresor no pudo rematar su acción debido a la intervención de parte de la servidumbre y de otros miembros de la familia Seward. El tercer conjurado que debía encargarse de eliminar al vicepresidente Johnson, alojado en un hotel de la capital, desistió de su cometido. Desde esa misma noche, la búsqueda del agresor de Lincoln y sus cómplices se convirtió en un asunto de prioridad absoluta y que centró la atención del país durante los doce días que se prolongó.

Quisiera, por ello, hacer un breve comentario-reseña acerca del libro “La caza del asesino”, de James L. Swanson, publicado por la editorial Paidós, que nos ofrece un riguroso y profundo relato que inicia la mañana del mismo 14 de abril de 1865 y finaliza la mañana del 26 de abril de ese mismo año, cuando Booth es abatido en la granja Garret. Pese a que el libro se beneficia de un excelente ritmo narrativo que hace que como una novela se lea, lo cierto es que esa amenidad no sacrifica el rigor histórico, narrando el desarrollo de los eventos minuto a minuto, situando al lector en el centro de los acontecimientos como si los estuviese viviendo en ese mismo instante. Se detallan milimétricamente no sólo la planificación y el asesinato del Presidente, sino todo el proceso de huida de Booth y su cómplice David Herold, se ofrecen testimonios de las personas que les ayudaron, quienes los persiguieron y se detalla de manera exhaustiva el procedimiento de búsqueda elaborado por Edwin M. Stanton. Nos ofrece un estremecedor relato de los siete días en que un Booth malherido con un esguince de tobillo y su cómplice Herold tuvieron que pasar en los bosques antes de cruzar el Potomac en su ansiada huída hacia la sureña Virginia, donde creían les recibirían con los brazos abiertos. Pero, sobre todo, el libro hace hincapié no sólo en los aspectos de tragedia griega que rodearon la figura de Booth durante esos fatídicos doce días. Quizá el propio asesino se diese cuenta en los últimos instantes de su vida de lo inútil de su gesto, pues sus últimas palabras fueron “useless, useless”, pues si creyó que con la desaparición de Lincoln el Sur quedaría vengado y la Unión, victoriosa en las armas sería derrotada con esta última acción, ello se demostró inútil.

Si de algo sirve también el libro, es para desmitificar de alguna manera la figura del doctor Samuel A. Mudd. El día 15 de abril, a las pocas horas del asesinato de Lincoln, Booth recaló en casa del doctor Mudd, quien le diagnosticó un esguince de tobillo y le practicó una primera cura. Mudd fue procesado ulteriormente por ayudar a Booth y condenado a cadena perpetua, si bien en 1869 fue indultado por Andrew Johnson. La imagen que a prevalecido de Mudd, sobre todo a raíz de algunas incursiones cinematográficas como la excelente película The prisoner of Shark Island, rodada en 1936 por el gran John Ford con Warner Baxter como protagonista en el papel del doctor Mudd, es la del inocente e ignorante doctor que en estricto cumplimiento del juramento hipocrático cumplió su deber ayudando a un herido cuya identidad desconocía. Pues bien, ni el buen doctor era tan inocente ni tan ignorante. Por de pronto, conocía perfectamente a Booth con anterioridad al 15 de abril de 1865, pues era uno de los contactos que le habían ofrecido a Booth en 1864 cuando éste pretendía secuestrar al presidente Lincoln, sino que incluso antes de que Booth abandonara la residencia del doctor éste no solo sabía ya que su huésped había asesinado al presidente, sino que incluso ocultó esa información a las autoridades e incluso cuando a través de un pariente suyo simpatizante de la Unión puso a las autoridades sobre la pista del asesino presidencial, ocultó datos esenciales e incluso mintió sobre la ruta seguida por Booth.

En definitiva, un libro absolutamente imprescindible, de muy fácil lectura que recomendamos a todo aquel aficionado a la historia en general y a la norteamericana en particular. Creo que no les decepcionará.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Historia

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