DON CAMILO Y PEPONNE.

Don Camilo y Peppone

Un pueblecito italiano en la ribera del Po es el escenario de las novelas de Giovanni Guareschi que tienen como protagonistas al párroco don Camilo y al alcalde Peppone. Relatos que fueron publicados en el semanario milanés Cándido bajo el rótulo el pequeño mundo-don Camilo. En esos cuentos, posteriormente agrupados y publicados en forma de libro, se narraban los enfrentamientos que tenían lugar entre el alcalde comunista del pueblo y el párroco del mismo. José Botazzi, alias Peponne, es el alcalde comunista que rige los destinos del municipio en el trágico ambiente de los años cuarenta tras la posguerra mundial. Son años de hambre, de miseria y de dificultades, pero también de enorme lucha por la vida y por sacar adelante a un país que ha sufrido en carnes propias la derrota (tanto interna como externa) tras la guerra mundial; Peppone, típico campesino no muy cultivado, pero de buen corazón, añade a su potencia espiritual un físico imponente que no sólo infunde respeto a sus propios compañeros de partido, sino que atemoriza a todos sus adversarios….menos al párroco don Camilo, personaje que une a su profunda fe una fortaleza física cuando menos tan poderosa como la de su rival. Las novelas de Guareschi son un homenaje a la vida popular así como a la fe en la humanidad, pues en la rivalidad y las continuas luchas entre el alcalde y el párroco nunca llega la sangre al río, y tanto don Camilo como Peppone se tienen no sólo un profundo respeto mutuo, sino un sincero afecto que por motivos políticos se oculta de indiscretas miradas, afecto que, sin embargo, como no podía ser menos no pasa desapercibido al Cristo del altar, con quien don Camilo tiene numerosas y significativas conversaciones. Y es que, en el fondo, bajo el comunismo militante de Peppone se esconde un nada disimulado apego a las tradiciones nacionales italianas e incluso a la propia religión que en público se ve obligado a atacar, mientras que don Camilo adopta en ocasiones un claro tinte social que le lleva a ponerse en contra de la élite oligárquica tradicional. Todas las novelas están teñidas de un costumbrismo y de un sentido del humor que en muchas ocasiones hace asomar una sonrisa.

Las obras de Guareschi fueron llevadas al cine, siendo de destacar la serie de cinco películas interpretadas por el cómico Fernandel en el rol de don Camilo y por Gino Cervi en la piel del alcalde Peppone (una sexta película, don Camilo y la juventud de hoy, fue interrumpida a mitad del rodaje por la muerte de Fernandel y se decidió no continuarla). Las cinco películas se rodaron en el pueblo italiano de Brescello donde hoy en día el viajero puede encontrar en la plaza en cuyos vértices se enfrentan el Ayuntamiento y la Iglesia sendas estatuas en bronce de don Camilo y de Peppone. Si Fernandel presta su singular físico al impetuoso pero siempre digno don Camilo, Gino Cervi está inconmensurable en el papel de inculto, algo bruto pero siempre bonachón Giuseppe Botazzi. Y si no, juzguen los lectores del blog con el visionado de la siguiente escena que le ofrecemos, donde el alcalde comunista sube a un estrado sito en la céntrica plaza del pueblo para introducir a un orador venido de la ciudad; sin embargo, su arenga contra la reacción clerical y a favor de la paz y el armisticio cede súbitamente cuando desde la cercana torre del campanario suenan las notas de Il Piave, una bellísima marcha militar italiana. Es entonces cuando, por encima de todo, Peppone revela su auténtica y verdadera naturaleza y cómo, desde esa torre donde suenan las notas que han provocado tan súbita mutación en el alcalde, suenan los aplausos de don Camilo ante el discurso de su oponente, quien, en su súbita exaltación patriótica, no duda en hablar de los supremos intereses “del rey y de la patria“, olvidando que Italia ya había depuesto a Humberto II.

Desde aquí animamos a todos los lectores del blog a que lean las novelas de Guareschi y, si es posible, posteriormente vean las películas Don Camilo, El regreso de don Camilo, Don Camilo y el honorable Peppone, El camarada don Camilo y Don Camilo monseñor. Les aseguro que no se arrepentirán de hacerlo.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Humor

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