“DERECHO A COPIAR” DE LOS ESTUDIANTES SEVILLANOS. ¿MEDIDA GARANTISTA O BUFONADA SINIESTRA?

Salta a la luz pública una noticia absolutamente sorprendente por su contenido. Bajo el titular La Universidad reconoce el derecho a copiar, se nos informa que la Universidad de Sevilla ha adoptado una nueva medida en su afán por aliviar la sin duda alguna penosísima situación que actualmente atraviesan los indefensos estudiantes ante el abusivo comportamiento del brutal profesorado (con actitudes y modos que sin duda harían palidecer al Wackford Squeers del Nicholas Nickleby) , buscando sin duda alguna que los principios constitucionales penetren en las vetustas aulas de los claustros universitarios. Se trata de la redacción del Acuerdo aprobado por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Sevilla el pasado 29 de septiembre de 2009, y más en concreto su artículo 20. En efecto, las anomalías que tenían lugar durante el desarrollo de un examen de cualquier tipo, situaciones antaño descritas mediante el uso del verbo copiar, ahora, por aplicación de una terminología tan cara a los servicios de atención al cliente de determinados servicios de telecomunicaciones, las anomalías pasan a denominarse “incidencias”. Pero vayamos al meollo de la cuestión. Hasta ahora, cualquier alumno universitario que fuese sorprendido en la nada loable actitud de espionaje de las labores de sus inmediatos vecinos era inmediatamente expulsado del recinto por el docente encargado de vigilar el normal desarrollo del evento, con la aneja consecuencia de que, obviamente, el desvergonzado espía no habría superado la prueba de evaluación. Pues bien, con el nuevo artículo 20.2 de la resolución anteriormente citada la situación cambia radicalmente, pues “los estudiantes involucrados en las incidencias podrán completar el examen en su totalidad salvo en el caso de conductas que interfieran con el normal desarrollo del examen por parte de los demás estudiantes, en cuyo caso se procederá a la expulsión de los estudiantes involucrados de la dependencia donde el examen se lleva a cabo” aunque, eso sí, el encargado de la vigilancia tiene la obligación de dejar constancia escrita de todas y cada una de las “incidencias” y trasladarlas a la Comisión de Docencia del Departamento, quien, oídas las partes en conflicto, resolverá el mismo en el plazo de un mes, según establece la disposición adicional segunda párrafo tercero. Disposición esta última, por cierto, que viene precedida por otra cuyo tenor literal no tiene desperdicio: “Las referencias a personas, colectivos o cargos académicos figuran en la presente normativa en género masculino como género gramatical no marcado. Cuando proceda, será válida la cita de los preceptos correspondientes en género femenino

Es decir, que los ya escuálidos restos de autoridad que aún conservaban los docentes se diluyen o evaporan. Según manifiesta el portavoz de la Universidad de Sevilla, estamos ante una medida garantista para, citamos textualmente “evitar la arbitrariedad de un profesor ante una mera sospecha de que un alumno está copiando”. Pues bien, yo sugiero al meritado portavoz que, si de lo que se trata es de ofrecer garantías al alumno, se aplique en estos casos lo dispuesto en el Título IX de la Ley 30/1992, a saber: partir, como no podía ser menos, de la presunción de inocencia del denunciado, pero tratamiento del profesor “agente denunciante” cuyas manifestaciones gocen de presunción de veracidad al tratarse de un funcionario al que se le reconoce condición de autoridad y, por supuesto, procedimiento sancionador con la debida separación entre la fase de instrucción y resolución. Las cosas o se hacen o no, pero no pueden dejarse a medias, y el sucedáneo de procedimiento que establece tal resolución presumo no satisfará a tirios ni a troyanos.

En fin, que espero que tan glorioso avance pronto desborde las aulas universitarias y se traslade a la Administración pública, de manera que en los procedimientos de selección de personal los encargados de vigilar el normal desarrollo de las pruebas no puedan expulsar de la sala a ningún aspirante a cargo público aunque se le pille copiando in fraganti. ¿O es que sólo los estudiantes tienen derecho a copiar? ¿Por qué no los opositores?

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de Monsieur de Villefort Publicado en Opinión

3 comentarios el ““DERECHO A COPIAR” DE LOS ESTUDIANTES SEVILLANOS. ¿MEDIDA GARANTISTA O BUFONADA SINIESTRA?

  1. Acertado post Monsieur. Me imagino que cada Universidad puede hacer practicamente lo que quiera, con lo que podrá poner las normas que estime oportunas. Me imagino que será una medida de “captación” de estudiantes… muy desafortunada, ya que copiar significa hacer trampas.

    Otra cosa que me resulta curiosa es si alguien a preguntado a los alumnos que les parece. Cuando yo estudiaba si un profesor te echaba del examen por copiar no ibas a quejarte, ¡no se te pasaba por la cabeza!. Me imagino que para llevar a cabo esta nueva normativa, tendría que haber quejas de los estudiantes maltratados (me refiero a los del “yo no estaba copiando”) por los profesores.

    También resaltar que en universidades como Yale, alumno pillado copiando, alumno expulsado de la universidad. Eso sí, no comparemos el prestigio de una y de otra… ¿quién conoce Yale?, sin embargo Sevilla todos sabemos que está en el Sur de España jeje.

  2. Muchas gracias, Zetapetas, por tu intervención y, sobre todo, por retomar tu propio blog, que desde estos foros se te echaba de menos.
    En cuanto al nuevo criterio adoptado por la Universidad de Sevilla….pues para echarse a llorar, como toda actuación que se realiza en el ámbito educativo. Ya se sabe, desapoderar al profesor cuanto más mejor y sobreproteger al alumno hasta aspectos verdaderamente risibles. Y ello porque quizá nuestro legislador no haya evolucionado y piense que aún estamos en algunos de los siniestros antros victorianos tan espléndidamente descritos en la obra de Charles Dickens, donde los tiernos infantes eran maltratados no sólo física, sino anímicamente. Pero en la sociedad actual, donde ni los infantes son tan tiernos ni están maltratados sino más bien a la inversa, criterios como el que ha adoptado el claustro de la ciudad del Betis son realmente chocantes, cuando no una auténtica invitación al copieteo. Situación que, por cierto, me hace recordar uno de los más hilarantes cortos del célebre actor Rowan Atkinson (alias mister Bean) cuando intentaba infructuosamente copiar en un exámen e incluso se enfadaba cuando su “compañero” de pupitre se daba cuenta de un error y lo corregía.
    No obstante, esperemos que las aguas vuelvan al cauce de una normalidad de la que nunca debieron salir, y que sentencias como la que condenan penalmente a una alumna por agredir a un profesor (por considerar que éste tiene la condición de autoridad) nos sirvan para reconducir la situación a sus fronteras naturales.

  3. stos pasos me an servido bastante primero y principal por que el profe se da de cuenta que tu stas copiando es por que te pones nervioso y lo miras mucho eso es una de las formas de que el profe se da de cuenta vz y la forma de copiar mas apropiada es rayando tus piernas vz tomen ste consejo muy bueno son super apropiados y si saves q te pones narviosa(o) mejor studia

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