CITIZENS UNITED v. FEDERAL ELECTION COMMISSION O UN BOMBAZO JUDICIAL CON EFECTOS POLÍTICOS: LA ANULACIÓN JUDICIAL DE RESTRICCIONES A LA FINANCIACIÓN DE LAS CAMPAÑAS ELECTORALES ESTADOUNIDENSES.

El día 21 de enero de 2009 pasará a la historia político-judicial de los Estados Unidos, puesto que ese día saltó a la luz pública la esperadísima decisión del Tribunal Supremo en el caso Citizens United v. Federal Election Commission [558 US_ (2010)], que ha supuesto un importante vuelco jurisprudencial en el máximo órgano judicial estadounidense y que sin duda alguna tendrá un notorio y notable impacto en las campañas electorales norteamericanas. Ya en su día nos hacíamos eco en un post anterior de la importancia suprema que revestía este asunto, que partió de un hecho tan trivial como la cinta-documental anti-Hillary Clinton. No obstante, y ya con la resolución definitiva, las reacciones en los medios no se han hecho esperar.

La sentencia es muy amplia y tiempo habrá de estudiarla con detenimiento en este foro, pese a lo cual sí cabe adelantar el fondo de la misma: que elimina las restricciones impuestas a la financiación de las campañas presidenciales por considerar que las mismas vulneran la primera enmienda constitucional. No obstante, cabe indicar que la misma se ha adoptado por una mayoría de cinco votos frente a cuatro, siendo como siempre el voto decisivo el del magistrado Anthony Kennedy quien, además, es el ponente. Adelanto que me ha llamado notablemente la atención el hecho de que en las últimas líneas de la resolución judicial se recuerde de manera expresa una clásica cinta de Frank Capra, Mr. Smith goes to Washington (cuyo peculiar título en España fue Caballero sin espada), un film que tiene como núcleo central la alta política y el enfrentamiento entre los ideales de honestidad y servicio público encarnados en el personaje interpretado por James Stewart con el pragmatismo y la corrupción representados por el rol de Claude Rains, un personaje que, idealista en su juventud, curtido por las prácticas de las altas esferas acabó acomodándose al ambiente de la capital. Pues bien, en Citizens se dice textualmente “Mr. Smith Goes to Washington may be fiction and caricature; but fiction and caricature can be a powerful force”.

Como decíamos, las reacciones no se han hecho esperar, y ahí están los titulares de los diarios. El New York Times, por ejemplo, bajo el titular Justices overturn key campaign limits, tras hacerse eco de la división de opiniones entre quienes entendían que la prohibición legislativa de financiar campañas electorales era una vulneración de la libertad de expresión consagrada en la primera enmienda y quienes, por el contrario, entienden que si se alza tal restricción la democracia entrará inevitablemente en el sendero de la corrupción, el prestigioso diario norteamericano resalta la importancia de la decisión y sus consecuencias: “The 5-to-4 decision represented a sharp doctrinal shift, and it will have major political and practical consequences. Specialists in campaign finance law said they expected the decision, which also applies to labor unions and other organizations, to reshape the way elections are conducted”. El Washington Times ya apunta en el propio titular la división existente en el Tribunal, pues con el titular Divided Court strikes down campaign money restrictions, incide en la división de opiniones existente en la materia no sólo en los propios jueces, sino en la propia sociedad; por cierto, que no deja de ser curioso que dicho periódico califique el lenguaje del inevitable disidente John Paul Stevens como “apocalíptico”.

Tampoco se ha hecho esperar la reacción de la Casa Blanca. En una breve nota remitida a la prensa, Barack Obama critica abiertamente la decisión lamentando que la sentencia de luz verde una  “estampida” del capital en la alta política en detrimento del americano medio. Es por ello que el mandatario norteamericano, cabeza del ejecutivo federal ha obrado como cualquier Administración ante un fallo judicial adverso: indicar que ha dado instrucciones para que se promueva una reforma legislativa para anular el fallo. Lo que demuestra que, en el fondo, las reacciones del poder son siempre las mismas, ya sean en Europa, en América o en Oceanía.

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