MIGUEL DELIBES Y AZORÍN: CASTILLA REAL VERSUS CASTILLA MÍTICA.

El reciente fallecimiento del novelista Miguel Delibes ha propiciado multitud de artículos recordando su vida y obra. Estoy totalmente seguro de que en breve ediciones de las obras de dicho autor inundarán los escaparates de las librerías y que mucha gente que hasta ahora no se había dignado asomarse a una sola obra del autor se lanzarán vorazmente a devorar cuando menos alguna de las novelas o ensayos de tan ilustre autor. Ello entra dentro de lo normal y ya lo puso de relieve Arturo Pérez Reverte, con su ironía y humor habitual, en una de sus columnas semanales. Quien suscribe sabe perfectamente que una edición de las obras completas de dicho autor, editadas por el Círculo de Lectores-Galaxia Guttemberg lleva tiempo en los estantes de las librerías.

No quiero en esta intervención abordar ni tan siquiera brevemente la dilatada obra de Delibes, ni hacer un resumen de su vida o de su dilatada trayectoria literaria. Quiero, eso sí, contar mi primer contacto con la obra de dicho escritor y el enorme impacto que me supuso. En concreto, el primer libro de Delibes que cayó en mis manos no era propiamente una novela ni un ensayo, sino más bien una antología o selección de fragmentos de su obra: Castilla, lo castellano y los castellanos era su título, recopilación de pasajes que tenían como denominador común el paisaje y los lugareños de las tierras castellanas. El realismo de Delibes me impactó profundamente. La descripción cruda pero realista de las tierras castellanas, de los labriegos apegados a las mismas y, en definitiva, de un mundo rural condenado a desaparecer (en este particular eran bastante reveladores ciertos fragmentos de su obra El disputado voto del señor Cayo)  contrastaba profundamente con la visión que de ese mismo paisaje y de esos mismos labriegos tenía otro autor que me es muy querido, José Martínez Ruiz, el clásico e inolvidable Azorín. Quien haya tenido la curiosidad de leer Castilla, la obra cumbre de este paladín de la generación del 98, y posteriormente se adentre en la lectura de la obra anteriormente citada de Delibes no puede menos que pensar que ambos autores hablan de dos realidades totalmente distintas. Y si el lector llega a tal conclusión acierta y, a la vez, se equivoca. Por una razón: Azorín aborda una descripción del paisaje, las tierras y los habitantes de castilla en la que prima el corazón sobre la cabeza, o, en otras palabras, idealiza o mitifica lo que ve, mientras que en Delibes prima la razón y la objetividad sobre la pasión. Lo que en Delibes es realismo, en  Azorín es mito. De ahí que algunos hablen de Delibes como “desmitificador” de la visión que de Castilla tienen los hombres del noventa y ocho, aunque quizá debiera matizarse esta afirmación, dado que la visión que de las tierras castellanas tenía Ramiro de Maeztu, otro titán de dicha generación procedente de la periferia vizcaína, se acercaba bastante a la de Delibes (y si no me creen, adéntrense en los ensayos que componen el libro Hacia otra España, que Maeztu publicara en 1899).

Son dos visiones contrapuestas de un mismo paisaje, de unas mismas tierras, de un mismo entorno y de unas mismas gentes. Contrapuestas, pero complementarias. Y ambas comparten una circunstancia: emanar de dos autores que en su obra rezuman pasión y afecto por Castilla.

Quizá no sea este humilde post el recuerdo que Delibes mereciera. Pero recuerdo es, al fin y al cabo.

Quisiera igualmente ofrecer a los lectores una escena de la película El disputado voto del señor Cayo. Personalmente me encanta la escena en la que el candidato socialista, en el coche particular de uno de sus colaboradores, abandona la ciudad de Burgos de camino hacia un pueblo castellano para solicitar el voto campesino, circula por una de esas solitarias carreteras que atraviesan el soleado paisaje castellano acompañado por las voces de Alfredo Kraus  (inconfundible voz la del maestro Kraus) y Pilarín Álvarez, que interpretan en ese momento el dúo final de Marina. Poco después, observaremos el contraste entre dos generaciones brillantemente esbozado en clave musical.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Literatura

2 comentarios el “MIGUEL DELIBES Y AZORÍN: CASTILLA REAL VERSUS CASTILLA MÍTICA.

  1. Aunque no tiene nada que ver con el tema, pero por haberse celebrado en Oviedo, me interesaría conocer su opinión sobre el veto al Juez se Familia de Sevilla Francisco Serrano, por el Instituto Asturiano de la Mujer como por la asociación Abogadas para la Igualdad, en las jornadas en el Colegio de Abogados de Oviedo, sobre ‘La discriminación en la Ley de Violencia de Género y su incidencia en los procesos de familia’.
    Dónde la voz oficial de esas subvencionadas Asociación y Fundación no permiten opinión distinta alguna.

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