EL MALESTAR DE LOS JUECES Y EL MODELO JUDICIAL: NUEVO LIBRO DE ALEJANDRO NIETO

Dedicado a todos los profesionales que sufren diariamente las carencias del actual modelo de Administración de Justicia.

Cada libro de Alejandro Nieto es una bocanada de aire fresco en la doctrina jurídica española, tan necesitada de alguna visión más apegada a la realidad como sobrada de tantas eruditas construcciones doctrinales que, si bien insuperables como ejercicios mentales su utilidad práctica es más que discutible al estar totalmente alejadas del derecho practicado. En esta ocasión, el profesor Nieto aborda el tema de la huelga de jueces y de las reivindicaciones de la magistratura en su última obra, El malestar de los jueces y el modelo judicial, que acaba de publicar la editorial Trotta.

Hace ya seis años que Alejandro Nieto nos desvelara con su magistral estilo lo que él denominaba El desgobierno judicial, título de una de sus grandes obras, tan magnífica, ilustrativa y útil como absolutamente silenciada por la doctrina oficial. Pues bien, en esta ocasión el catedrático de derecho administrativo aborda de una manera insuperable el tema de la huelga de jueces y magistrados, movimiento que inserta en un clima más amplio que define como malestar de la institución judicial. Tan “políticamente incorrecto” como siempre, Nieto no duda en coger el toro por los cuernos y, siempre desde el apego a la realidad, arremeter contra tirios y troyanos cuando ello es menester en aras de describir la realidad sin disimulos. Así, por ejemplo, no duda en criticar ese mutismo judicial que únicamente ha estallado en unas circunstancias muy concretas. “Los jueces españoles son de pluma estreñida y no les faltan motivos, puesto que los pocos que escriben y no están blindados políticamente terminan con frecuencia inmolados sin contemplaciones. Es manifiesto que nuestros jueces conocen mejor que nadie la situación de la Administración de Justicia, pero la toleran, a gusto o a disgusto, con su silencio. Es más: no consienten que nadie la airee, puesto que consideran este tema como un patrimonio propio, a ellos reservado, un tabú para los demás. El que, fuera de ellos, entra en ese vedado es reprochado en privado y silenciado en público” (página 10). Es brillante y valiente la defensa que Nieto realiza de los jueces que, en silencio y con profundo sacrificio personal y familiar, desarrollan cotidianamente su jornada en circunstancias penosas, jueces que opone a lo que califica de “alta magistratura” o integrantes del poder judicial que, en la cúspide de los destinos y con profundas agarraderas políticas, viven alejados de la realidad y apegados a las poltronas. Hay, en esta obra, páginas y páginas impagables, como las que describen los antecedentes de la huelga de 2009, de la que llega a decir “Paradoja sobre paradoja, he aquí que los juristas -¡y hasta los jueces!- terminamos en ocasiones colocándonos “más allá del Derecho” al tomar conciencia de las graves limitaciones de éste” –página 49), los que describen los orígenes y las causas que la gestaron, las brillantísimas líneas que describen la persona y la actuación del afortunadamente exministro Fernández Bermejo. Y no faltan líneas que apuntan la preocupación del autor por la disminución de las garantías del ciudadano en las líneas o principios que parecen inspirar la reforma judicial, y que se resumen en menos garantías y menos recursos. Y así, para Alejandro Nieto: “Hemos llegado a un punto en el que han empezado a sonar las alarmas y se ha encendido la luz roja de peligro de la Justicia. Porque con las solapadas maniobras de la Nueva Administración de Justicia se está tocando ya el reducto más delicado del Derecho, es decir, las garantías procesales y materiales del ciudadano. Lo que se está pretendiendo no es sólo desmantelar las últimas conquistas de la Justicia democrática sino incluso las que se tenían por consolidadas por el Estado liberal, por la Ilustración y aún por el Derecho romano. Pero ahora resulta que a los inspiradores y gestores de la Nueva Administración de Justicia les sobran las garantías, habida cuenta de que con ellas se provocan retrasos y, como estamos viendo, todo ha de ceder ante ese argumento […] Pero ¿Es imaginable un Derecho sin garantías? Ciertamente que sí; pero no, desde luego, en la cultura jurídica europea a la que España pertenece. Claro que también existe la justicia del cadí en la que se cumplen los dos objetivos de nuestro presidente: confianza en el juez (cadí) y sentencia después de un proceso liviano que se despacha sobre la marcha (algo parecido al Tribunal de Aguas de Valencia) ¿Tanta modernización tecnológica para volver a la Edad Media y recuperar Al-Ándalus?” (página 89).

En definitiva, un brillantísimo, ameno y magníficamente escrito que hará las delicias no sólo de quienes desde hace años seguimos con fruición cada obra con la que periódicamente nos obsequia Alejandro Nieto, sino que estamos ante una obra que ilustrará a cualquier ciudadano y despejará muchas dudas en cuanto a las verdaderas causas del calamitoso estado de la Administración de Justicia. Animamos desde aquí a todos los lectores a que adquieran cuanto antes y lean detenidamente este magnífico ensayo. De seguro que les hará reflexionar, y mucho.

Anuncios

2 comentarios el “EL MALESTAR DE LOS JUECES Y EL MODELO JUDICIAL: NUEVO LIBRO DE ALEJANDRO NIETO

  1. Los jueces de andar por casa -por llamarles de alguna forma- son los principales responsables del Estado de la Administración de Justicia. No la “alta judicatura” que existe y es gravemente culpable. Pero son los principales causantes son los jueces del día a día: los que se han desentendido del funcionamiento anómalo de las oficinas judiciales sin decir nada, los que han consentido tener personal desganado, jeta o incompetente sin decir nada; los que han desmotivado a los mejores funcionarios, “premiándoles” con el trabajo que no sacan los gandules. Los que no han pisado en decenios las salas de vistas, apremiando a los funcionarios a realizar las pruebas testificales y periciales en la Secretaría del Juzgado, sin la inmediación judicial -con la complicidad culpable y responsable de secretarios, abogados y procuradores-, hasta que les pusieron una cámara en la sala de vistas para impedir esta corruptela. Son los jueces los que han arrojado la ejecución de sentencias al secretario y a los funcionarios -competencia exclusiva judicial hasta el 4 de mayo-. Y no ha sido la alta jerarquía judicial. Han sido el 90 por ciento de los jueces españoles.

    Y ahora, cuando el asunto no tiene arreglo por su desgana, vagancia e insolencia, ahora vienen a exigir soluciones. Penoso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s