LA SOLEDAD DEL ABOGADO INDIVIDUAL.

Mis gastos ascienden a cuatro mil al mes y trabajo solo. Esto equivale a cincuenta mil anuales antes de ganar un centavo. Algunos meses son buenos; otros duros. Es imprevisible. No me atrevería a pronosticar lo que puedo ganar el mes próximo.” (John Grisham, Tiempo de matar).

Los letrados individuales, aquellos que trabajan sin ayuda de nadie solos en su despacho, se encuentran en esa situación de angustia permanente. Salvo honrosas excepciones, carecen de ingresos fijos o habituales, y se ven cada vez más forzados, sobre todo en época de crisis, a diferir el cobro de honorarios hasta la finalización del asunto que se le encomienda, lo cual, dada la cada vez más arraigada tendencia a agotar todas las instancias procesales y el letargo de la Administración de Justicia en resolver definitivamente un asunto, puede tardar años. No hay ingresos regulares, pero sí gastos fijos. Alquiler del despacho, consumos (teléfono, agua y luz), material de oficina y gastos de colegiación y seguridad social o mutualidad alternativa aparecen regularmente mes tras mes. Por ello la independencia del letrado individual se ve cada vez más amenazada y su supervivencia en riesgo. Todo ello con la incomprensión de todos los estamentos: ciudadanos, funcionarios y jueces.

No es infrecuente que un abogado sea objeto de un trato poco o nada correcto por el ciudadano (sobre todo cuando éste ha de proceder a abonar la minuta), objeto de desprecio por el funcionario y de sospecha permanente por el juez. El ciudadano desea que el asesoramiento le sea prestado gratis o, en el peor de los casos, que le cueste lo menos posible, y por ello cuando se le pasa la factura por el asesoramiento cada vez es más frecuente que rehúse el pago o manifieste su queja por lo que a su entender considera excesivo. Los jueces cada vez usan más sus facultades moderadoras para corregir a la baja los honorarios de los letrados individuales, aunque rara vez suelen tocar las minutas cuando el letrado en cuestión pertenece a un poderoso despacho con sucursales en diversas partes del territorio. Y ahí radica el error. Y es que, al igual que en la judicatura existe alta y baja magistratura con posiciones clarísimamente privilegiadas de los primeros, en el mundo de los letrados existe igualmente alta y baja abogacía. Los “grandes abogados” son aquéllos que han logrado instalarse en las instituciones representativas o integrarse en los megadespachos o grandes bufetes, pero, siendo el más poderoso e influyente es a la vez el menos numeroso. Sin embargo, el abogado que vive el día a día en su despacho ve como cada día es una continua batalla donde cada vez ha de atender a más frentes: el incremento de la morosidad de los clientes, el aumento de la presión funcionarial y la cada vez más intervencionista actuación de una judicatura que, integrada por personas que en el noventa por ciento de los casos jamás ha tenido que afrontar los mismos problemas que un letrado, se mueve en estos supuestos entre el desconocimiento cuando no en una no reconocida envidia.

Para que se vea que no miento, cuento dos anécdotas verídicas de las que he sido testigo directo. En cierta ocasión, mientras me encontraba departiendo en el despacho de un compañero llegó al lugar una señora para hacer una consulta, ante lo cual, el humilde redactor de estas líneas optó por retirarse a la sala de espera. Pues bien, tras una consulta de quince minutos sobre el alcance del régimen legal de gananciales, explicando qué tipo de bienes tenían este carácter y cuáles no, los efectos de dicho régimen y las posibilidades y formas de modificación, cuando la señora en cuestión ya se marchaba y el compañero le insinuó que debía abonarle la consulta, la respuesta textual fue la siguiente: “¿Pagar? Ni hablar. Yo no sabía que por esto se cobraba.”

Otro caso sangrante fue el de una compañera que, tras ocho meses de negociaciones, logró que su cliente, socio y administrador solidario de una sociedad limitada, no fuese objeto de una acción social de responsabilidad, amén de lograr para el un acuerdo en virtud del cual el personaje en cuestión sacó un beneficio de casi novecientos mil euros. Pues bien, cuando al final del todo la compañera en cuestión le pasó una minuta que no llegaba ni al ocho por ciento de dicha cantidad, el cliente se negó en redondo a pagar, diciendo que la minuta era excesiva. El asunto fue a juicio y el cliente basó toda su argumentación en que la abogada en cuestión no había hecho nada, que todo lo había realizado él personalmente y la letrada en cuestión se había limitado a hacer lo que él le indicaba, lo cual era rotundamente falso. La juez en cuestión, sustituta para más señas, rebajó la minuta usando las facultades de moderación sin tan siquiera pedir informe al Colegio de Abogados, como es perceptivo (es curioso que otra juez, también sustituta, en un supuesto similar se negase a pedir informe al Colegio y en la sentencia, sorprendentemente reconocía de manera clara y abierta que se había equivocado al no solicitar dicho informe, pero que no se causaba indefensión al letrado porque éste siempre podría apelar). Me aventuro a sospechar que la magistrada en cuestión abriría los ojos como platos al ver el importe de la minuta en cuestión, minuta que inconscientemente compararía con el salario que la juez percibía (sin tener, claro, en cuenta el trabajo que hay detrás).

Ante supuestos como estos, el Abogado individual es una especie a extinguir, pues no le quedará más remedio que liquidar su establecimiento o ingresar en uno de esos poderosos despachos. Despachos donde no existen los problemas anteriormente descritos porque, por muy extraño que pueda parecer, en estos casos es excepción que se disminuyan judicialmente los honorarios, amén que es ciertamente infrecuente que el moroso del letrado individual ponga trabas o inconvenientes cuando una poderosa firma le carga unos honorarios que literalmente decuplican la minuta ordinaria de un abogado individual. De igual manera, los colegios de abogados suelen sobreproteger al justiciable cuando éste clama airado contra su defensor, argumentando que están para defender al justiciable; pero cuando ha de hacer frente a una poderosa sociedad integrada por prestigiosos juristas con ramificaciones en todo el territorio y con influencias en las altas esferas, las corporaciones hacen mutis por el foro y se lavan las manos diciendo que eso son cuestiones abogado-cliente en las que no pueden entrar. ¿A qué se debe esta diferencia de trato?

Cuando el año pasado los funcionarios de justicia fueron a la huelga, solicitaron y obtuvieron el apoyo expreso de los Colegios de Abogados, y lograron muchas de sus reivindicaciones tras tener la justicia paralizada durante casi tres meses con el apoyo expreso de jueces y fiscales. Cuando a finales de ese mismo año, gracias a la iniciativa de cuatro letradas gijonesas, el Colegio de Abogados inició una serie de movilizaciones para reivindicar una mejora de las retribuciones en el turno de oficio, los funcionarios de justicia no movieron un dedo, la fiscalía actuó para boicotear las reivindicaciones y se contaron con los dedos de una mano los jueces que apoyaron las reivindicaciones.

¿Cabe mayor soledad?

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6 comentarios el “LA SOLEDAD DEL ABOGADO INDIVIDUAL.

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  2. Estimado Vllefort:

    Todo lo que cuentas es cierto y a todos nos ha pasado cuando hemos trabajado solos. Pero hay que conocer también las entretelas de esos grandes despachos. Horarios interminables (80 o más horas semanales). Permiso hasta para salir al servicio. Excesiva idolatría por la juventud que conduce a inmensas meteduras de pata, de las que no comete un veterano. Tendencia a pleitear por todo, pensando en la minuta sin ofrecer nunca soluciones de mediación. Necesidad de determinada facturación: si no facturas tanto al año, te echan.

    Excesiva especialización; no puede ser que un Abogado sepa mucho de fusiones y adquisiciones de empresa y le suene a chino lo que es un testamento ológrafo o un despido nulo, por poner un ejemplo. Antes de ser especialista en algo, hay que haber sido generalista, como bien decía Ossorio y Gallardo.

    Conozco bien a alguno de estos. Imagino que en las grandes capitales funcionaran bien. En las pequeñas, les falta adaptación a la idiosincrasia local y sectorial.

    Y como anécdota un botón. Hace unos meses en un pleito con un jovencísimo Abogado de unos de estos bufetes, que había interpuesto una demanda de treinta y pico páginas haciendo corta y pega de sentencias de todas las Audiencias de España, en las conclusiones, comento: “Desconoce su Señoría que tal, tal y tal”. La cara de su S.S, tan suspicaces y tan listos ellos, al haber sido calificado de ignorante por un chaval, era un poema. Por supuesto, perdió el pleito. !A quién se le ocurre decir que su S.S desconoce algo¡

    Y es que como bien decía el que fue mi mentor: en los despachos pequeños, se sabe Derecho; en los grandes saben inglés.

  3. Estimado Villefort y Alegret;

    Siendo aun joven pero ya experimentado -no experto- he tenido la suerte de trabajar en esas grandes firmas y de abogado individual, no mucho tiempo pero si lo suficiente como para conocer lo que señalas.

    Creo que en los despachos pequeños existen grandes juristas, como tambien en los grandes despachos, pero no debemos olvidar que uno es tan buen abogado como buenos son sus clientes.

    La calidad depende de cada abogado y lo que buscan las grandes firmas son criterios de homogeneidad y en su caso de excelencia, pero evidentemente que te pague una firma no da la habilidad de tener la capacidad de ver que faltar al juez sea una buena estrategía.

    evidentemente las grandes firmas son un lobby muy poderoso, pero en el actual estado del mundo del derecho son el presente de la profesión. El mercado legal se ha reestructurado en tres ligas:
    – Los despachos de empresa: Generalmente grandes firmas, o firmas medianas, internacionalizadas o con red extranjera que cubre las necesidades de la empresa.
    – Los despachos de personas: Generalmente despachos individuales o medianos, que prestan servicios a personas físicas -puede que algún empresario…-, es el nicho de las firmas individuales.
    – Las boutiques: es decir despachos generalmente pequeños muy especializados, con una abogado de mucha experiencia al frente o catedraticos…

    La clave de las firmas pequeñas es convertirse en boutiques de ámbito regional.

    Solo dire que volví a una gran firma donde se está muy bien, sobre todo si se tiene cierta categoría profesional -cercano al socio-.

    POr cierto Villefort enhorabuena por el blog.

  4. Es una delicia el leer un buen artículo y tan acertados comentarios, y desde luego mención aparte merece el comentario de alegret de ” en los despachos pequeños se sabe de derecho , en los grandes saben ingleś”, insuperable, una inmejorable lección de marqueting jurídico, y como no la division de los despachos de Al es espectacular. Felicitaciones a todos.

  5. Os voy a participar un caso de un humilde abogado individual: Su cliente una anciana de 82 años tenia depositados de CAJAMAR la suma de 9000 euros; cantidad que desapareció de su cuenta bancaria. El letrado, después de varios requerimientos a CAJAMAR para que le restituyeran el dinero, y ante las evasivas y contestaciones dilatorias del STAFF JURÍDICO de CAJAMAR (así se hace llamar)y tras un ultimo y fehaciente requerimiento de pago, se vió en la obligación de postular su reclamación judicial. Planteada la demanda que consta de 13 folios nada inicuos,un Abogado del Staff se allanó a la misma implorando la NO condena en costas, consignando el importe indebidamente sustraido de la cuenta bancaria. Consecuentemente, el Juez dictó sentencia CONDENANDO a CAJAMAR al pago de las costas al apreciar TEMERIDAD en su comportamiento. El Abogado Individual presenta su minuta para tasación de costas y el Staff Jurídico de CAJAMAR la impugna por excesiva por sobrepasar, a su entender, el baremo orientador de honorarios, en la suma de 190 €. Que cada cual saque sus conclusiones.
    la mia personal es: petulancia, prepotencia y soberbia de todo un grandilocuente SATAFF JURIDICO ante una reclamacion de una anciana asistida por un humilde abogado individual de provincias.
    el resultado : que le han tenido de devolver los 9000€, mas sus intereses y que por temeraria le han cascao las costas. Ante ello se revela en un último coletazo de soberbia impugnando la minuta por considerarla excesiva en 190€. Manda h…

  6. ALERTA DE JUAN MOLL AL TC,DE ANTICONSTITUCIONALIDAD PERPETUA DEL TC Y RESTO DEL ESTADO POR EXCLUIR A PERPETUIDAD DE TODO EMPLEO PUBLICO SIN POSIBILIDAD DE REHABILITACION A LOS SEPARADOS DEL SERVICIO, SALVO SI SON ASPIRANTES A EMPLEOS DE JUECES, FISCALES, PERSONAL JUDICIAL, DE CORTES, UE, ONU, AENA, CONSJO NACIONAL DEl MOVIMIENTO, SANITARIO…. O SI CAMBIAN DE NACIONALIDAD ESPAÑOLA A LA DE UN PAIS EN QUE NO SE EXCLUYA A PERPETUIDA AL SEPARADO DE SERVICIO COMO COSTA RICA, SGÜN ART.56.1.c.d EBEP 7/2007 y art.30.1.e DLFCE 315/1964

    http://www.ciccp.es/ImgWeb/Sede%20Nacional/sector%201/Juan_jose_moll.pdf

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