SINDICATOS, ¿DE TRABAJADORES?…..

Lanzo una reflexión en voz alta sobre la financiación de los sindicatos de trabajadores en el sistema actual. Y es que de todos es sabido que el índice de afiliación a los sindicatos es mínimo y que, en realidad, malviven gracias a las más que generosas donaciones que les hacen los poderes públicos que por las cuotas de los afiliados.

Ahora bien, teniendo en cuenta tal situación ¿A quién defienden realmente los sindicatos de trabajadores? ¿Al trabajador o al poder público que es quien realmente le permite la supervivencia merced a las cuantiosas “ayudas” que año tras año perciben a cambio de no se sabe qué? ¿Acaso no se ve mermada la independencia de unas asociaciones cuando perciben emolumentos del poder a quien en numerosas ocasiones tienen que combatir? En este momento los sindicatos amenazan con huelga general por las medidas que ha tenido que tomar el gobierno para reducir el déficit público, pero en realidad no es más que un gesto de cara a la galería, puesto que nadie muerde la mano que le da de comer, y en el caso de las centrales sindicales, a fecha de hoy la mano que les alimenta es la del gobierno. En realidad, la de todos los españoles con nuestros impuestos.

Es curioso, pero este es un aspecto en el que la “memoria histórica” se ha convertido en “amnesia histórica”. En la época del general Franco la Organización Sindical Española se nutría de fondos públicos porque se entendía que la misma era un organismo público inserto en la estructura institucional española (que contaba incluso con representantes en Cortes por el “tercio sindical”). Ahora bien, en nuestra actual democracia, donde los sindicatos en principio son organizaciones privadas ¿A qué viene esa financiación estatal? ¿Por qué no desean vivir de sus cuotas? Pues por una única razón: porque entonces se acabaría uno de los chollos del siglo, el de innumerables liberados sindicales que crean más problemas de los que solucionan, y el de numerosos “líderes” que no han visto un trabajo ni de lejos. Y conste que no hablo de los afiliados de base, que me merecen todo el respeto y muchos de los cuales sienten honradamente el ideal, sino en los líderes acomodaticios que son capaces de, en determinado momento, ceder y traicionar los intereses de los trabajadores a los que teóricamente representan para mantener el pesebre de las ayudas gubernamentales. Es por ello que, en puridad, deberíamos hablar de “sindicatos gubernamentales de trabajadores”. ¡Es curioso que nadie haya “recordado” que la financiación pública de un sindicato es herencia franquista!

¿La solución? Muy fácil: igual que soy partidario de que la Iglesia católica (al igual que cualquier otra confesión religiosa) se mantenga únicamente mediante las contribuciones que voluntariamente le otorguen los fieles, que a los sindicatos de trabajadores se les elimine de manera inmediata y fulminante de las ayudas estatales, autonómicas y locales y perviviesen únicamente de las cuotas de los trabajadores. Ello les obligaría a realizar un esfuerzo al que no están acostumbrados, puesto que entonces, si viviesen únicamente de la cuota del trabajador, sí que velarían por los intereses de los empleados, y con uñas y dientes harían lo que fuera porque éstos no perdieran sus derechos. Pero, reconozcámoslo, ¡Qué cómodos viven nuestros dirigentes teniendo garantizada la pancheta gracias a papá Estado!

Quienes hayan visto en su día Pídele cuentas al rey comprenderán lo que digo. Recordarán que el sindicalista que en los fotogramas iniciales era vitoreado cuando manifestaba que “tendrán que pasar por encima de mi cadáver antes de cerrar el pozu, compañeros” se había “convertido” más en un político más que en un líder sindical, y era precisamente él quien trataba de boicotear las iniciativas del personaje encarnado por Antonio Resines para reivindicar su derecho a un puesto de trabajo frente a la reconversión industrial. Quienes vivan en Asturias seguro que conocen bien al personaje real en el que estaba inspirado el interpretado magistralmente por Jesús Bonilla.

En eso se han convertido hoy los líderes sindicales, en funcionarios (no reconocidos). Pero en funcionarios a quienes no se les recortan sus haberes. Si hasta en eso tienen suerte.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Opinión

4 comentarios el “SINDICATOS, ¿DE TRABAJADORES?…..

  1. Si contemplamos el origen, no solo de los sindicatos, sino de los partidos politicos, se deduce con claridad que la situación actual de incrustrar en el Estado a ambos es una sencilla aberración. Una situación de esquizofrenia que quiere hacer creer que partidos y sindicatos van a defender los intereses que representan DESDE el Estado. Su justificación se encontraba en la necesidad de defender politica y laboralmente los intereses de la ciudadania en esos aspectos y siempre, que duda cabe, frente al Estado.

    La tomadura de pelo a un pueblo al que previamemente se le ha privado de todo posible conocimiento que posibilitara una idea autonoma y personal conduce necesariamente al resultado actual en el que los herederos historicos del sometimiento pueden erigirse en pastores a un alto precio.
    Lo cierto es que la situación actual ha de ser cambiada por aquellos que escapando del ferreo control han adquirido el conocimiento que posibilita hacer frente, intelectualmente, a esta germania conocida como los Hermanos Dalton(Rey y partidos politicos, capital, terratenientes,etc,los de siempre)que han usurpando el poder politico a la sociedad civil y pretenden seguir en esa situación de tó pá mí y tú, que eres masa despreciable trabajarás pá nosotros que somos cuasi divino y por eso me han otorgado los dirigentes del NOM la sucursal de España.

    La guerra se atisba en el horizonte porque no hay otra salidad. ya veremos quién gana.

    Un saludo.

  2. ¿Como van a tener representacion los sindicatos si actuan en contra de sus propios afiliados? A nivel individual son dos los asuntos que personalmente he llevado en los que un sindicato ha actuado en contra de un afiliado (mi cliente). En un caso se trataba del recurso interpuesto contra una provision de puestos publicos por via de contrato laboral, en que curiosamente el trabajador contratado era afiliado al mismo sindicato que lo recurre. Puedo decir que en la contratacion no medio ningun tipo de irregularidad, y que no es entendible la postura del sindicato, mas que, pensando que uno de sus “Delegados” estuviese interesado en dicho puesto. NI que decir tiene, que el trabajador no pudo defenderse a medio del Abogado del sindicato, y hubo de contratar uno particular.
    El otro caso, es el de un trabajador del propio sindicato que una vez terminado su contrato ve como las prestaciones por desempleo le son negadas por una irregularidad del sindicato en la contratacion, y no contentos con ello le dicen que no le pueden defender (prestandole la asistencia del Abogado del sindicato) porque podria existir incompatibilidad.
    Lo he dicho siempre, o los sindicatos trabajan en favor de todos los trabajadores, y no solo de sus afiliados o delegados, o no tienen sentido.

  3. Yo pensaba, después de seguirlo de vez en cuando, que los análisis y opiniones que se vertían en este blog escapaban del simplismo con que vemos que se tratan estos temas en la opinión pública. Pero hoy, con esta entrada sobre los sindicatos, veo que me he equivocado. Es más fácil sumarse a la “marea” que actuar de forma crítica. Y así, nada se dice, para valorar la situación actual, de la constitucionalización, art. 7 CE, de los mismos y su función, ni de los sistemas de representación, doble, configurados en la legislación, (LOLS), ni, por supuesto, de la contribución que los sindicatos representativos han tenido en este país para la articulación de la negociación colectiva con la firma de muchos grandes acuerdos que han dotado de estabilidad el sistema productivo y han colaborado en los momentos de bonanza económica.
    Evidentemente son necesarias reformas, también en este campo, pero no carguemos ahora las culpas de todo en ese lado….

  4. La única reforma que es absolutamente necesaria es cortar el grifo a las cantidades que los sindicatos perciben del erario público. Sindicatos, partidos, confesiones religiosas y organizaciones no gubernamentales deberían vivir única y exclusivamente del dinero de sus afiliados, simpatizantes o fieles, y no depender económicamente de lo que les da “papá Estado” (o los distintos ejecutivos autonómicos). Porque de eso y no de otra cosa viven hoy en día los sindicatos (y los partidos políticos, todo sea dicho), y este es un dato objetivo que no veo contradicho.

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