DEL BAJO NIVEL DE LA CLASE POLÍTICA ACTUAL

El nivel de la clase política española está llegando a extremos que oscilan entre lo ridículo y lo bochornoso. Presidentes que no encuentran donde ubicarse para la foto de familia en reuniones internacionales, Vicepresidentas que no responden a preguntas de los periodistas porque prefieren hacerlo más tarde, ministras cuyas manifestaciones públicas suponen un constante atentado a la lengua castellana, líderes de la oposición que en vez de lanzar al aire sus propuestas se escudan en un perenne silencio porque cada vez que abren la boca introducen la extremidad inferior hasta el corvejón, sesiones parlamentarias que únicamente sirven como medio para que la clase política trate de justificar sus cuantiosos emolumentos y cuya única utilidad para el común de los mortales es el de servir de remedio a los insomnes. En definitiva, que lo que se está produciendo es un progresivo y paulatino alejamiento de la clase política de la sociedad civil, algo similar a lo que ocurría en la Francia prerrevolucionaria, donde la élite aristocrática y palatina se encerraba con celebraciones, festejos y dispendios superfluos mientras la ciudadanía sufría los efectos de una crisis económica que llevó a la población a la miseria, la ruina e incluso al hambre.

Hace unos días quien esto suscribe comenzó la lectura del libro Los primeros pasos del Estado constitucional, obra maestra histórico-jurídica que le valió al maestro Alejandro Nieto el premio nacional de literatura-ensayo en 1997. En dicha obra el autor abordaba todo el entramado jurídico-administrativo de la primera regencia, la que María Cristina de Borbón, cuarta esposa de Fernando VII ejerció durante la minoría de edad de su hija Isabel II desde la muerte del rey felón (el 29 de septiembre de 1833) hasta su renuncia con motivo de las algaradas que tuvieron lugar en 1840 tomando como pretexto el proyecto de ley de Ayuntamientos. Pues bien, cuando Nieto aborda como fuente historiográfica de primera mano los diarios de sesiones de las cámaras legislativas, manifiesta que “Esos políticos ágrafos, a quienes hubiera podido suponerse ignorantes, nos demuestran de pronto que eran cultos y que estaban muy bien informados: conocían al dedillo la vida política de Francia y de Inglaterra y tenían unos conocimientos aceptables de la norteamericana, así como de la historia universal y de la de España […] Escuchar a cualquiera de estos hombres cada día, incluidos los festivos, desde la una hasta las cinco y media, debió ser un placer para la inteligencia y para la estética”.

¡Qué lamentable contraste con la situación actual! Sobran los dedos de una mano para contar los políticos que sepan exactamente lo que ocurre en los países vecinos. Y el contraste es aún mayor en cuanto a la jornada de trabajo del político: compárense las sesiones del parlamento decimonónico, donde existían sesiones incluso los días festivos, con la patética (por reducida) jornada parlamentaria actual, donde no son infrecuentes las ausencias constantes e injustificadas de los padres de la patria. Como ya hemos indicado anteriormente, escuchar hoy en día una sesión parlamentaria más que un placer para la inteligencia o la estética es un suplicio insufrible únicamente beneficioso para quien tenga dificultades para conciliar el sueño.

Para acabar con una nota de humor, indicar que a comienzos de los noventa, y en el magnífico programa humorístico Debate sobre el estado de la nación que dirigía y presentaba Luís del Olmo, el genial Antonio Mingote daba como noticia que un ciudadano había leído el Diario de Sesiones de las Cortes y se había encontrado con políticos inteligentes, cultos, incluso sarcásticos y con frecuentes salidas humorísticas, que debatían los problemas con una altura de miras realmente espectacular…..descubriendo poco después el sorprendido ciudadano que estaba consultando un ejemplar del Diario de Sesiones correspondiente a la época de la Restauración. Y es que hubo un tiempo en que la política era digna, donde los políticos eran cultos, inteligentes, trabajadores…..pero esa época feneció tiempo ha. Hoy el mundo de la política española se caracteriza (a diestra y siniestra) por la mediocridad intelectual cuando no por la ignorancia más supina.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Opinión

2 comentarios el “DEL BAJO NIVEL DE LA CLASE POLÍTICA ACTUAL

  1. Estimado Monsieur: No puedo estar más de acuerdo con lo dicho por usted. Me encanta oír hablar a Santiago Martínez Argüelles del descrédito de la política en su panfleto de hace diez días, él que es un panfleto en si mismo. Nadie cuya altura intelectual sea digna de ser mencionada encontrará motivación alguna en la cosa pública, que triste, ¿sería usted capaz de soportar el hedor de los burócratas relamiéndose con los posibles resultados electorales? Supongo que no. Le animo a continuar con pasión la enriquecida crítica de su blog. Saludos, animado administrador.

  2. ¿Dónde quedaron los grandes estadistas, los grandes talentos gestores del bien común y honestos?

    Hace falta cambiar la sociedad entera, empezando por pequeñas partes y, poco a poco, llegar a lo propuesto. Que los más válidos para realizar la idea del bien común estén por méritos en el Congreso y en el Senado.

    ¿El problema que tengo es, cómo?

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