EFICACIA v. GARANTÍAS: EL ANTEPROYECTO DE REFORMA DE LA LEGISLACIÓN PROCESAL CIVIL Y CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA.

En su último libro en el que trataba el problema de la huelga de jueces y el descontento judicial, el maestro Alejandro Nieto criticaba el que en las últimas reformas procesales en aras a priorizar la eficacia de la Administración de Justicia y en el afán por reducir el colapso de algunos juzgados, se estaban produciendo una disminución de las garantías del ciudadano. En otras palabras, se reducen derechos en aras a una mayor “eficacia” judicial. El anteproyecto de reforma de la legislación procesal civil y contencioso-administrativa aprobado el pasado viernes día 18 de diciembre de 2010 por el Consejo de Ministros profundiza en esa dirección.

Si uno lee la nota de prensa que el Ministerio de Justicia ha hecho pública, verá que la reforma tiene por objeto “La simplificación y supresión de trámites innecesarios y también a impedir la dilación deliberada del proceso o limitar el uso desproporcionado de instancias judiciales”. El problema es que no se contiene un estudio serio de lo que el Ministerio entiende por “uso desproporcionado” de instancias judiciales, uso que se pretende eliminar mediante la eliminación de la segunda instancia en determinados pleitos que son, cuantitativamente, los más numerosos: en los juicios verbales por razón de la cuantía (es decir, en los juicios de cuantía inferior a seis mil euros); es de agradecer, no obstante, que allí donde los recursos se mantienen, se elimine la dualidad anuncio-formalización realizando el mismo trámite en un solo escrito, tal y como ocurre en la apelación contenciosa.

Pero lo más preocupante es la reforma que viene en la jurisdicción contencioso-administrativa, y que parece tener como objetivo más inmediato la disuasión al particular de que acuda a la jurisdicción contencioso-administrativa. ¿Cómo, se preguntarán ustedes? Mediante una doble vía: la primera, la introducción del criterio del vencimiento objetivo en materia de costas procesales (aunque con la coletilla de que el Tribunal pueda “exonerar de las mismas cuando concurran circunstancias que justifiquen su no imposición”); la segunda, eliminando de facto la segunda instancia mediante la elevación de los límites cuantitativos del recurso, que en la casación pasaría de 150.000 a 800.000 euros con el aditamento añadido del “interés casacional” como cláusula de estilo que permita al Tribunal Supremo admitir a su antojo los recursos que estime pertinentes. Vamos, que la casación pasará a ser algo así como el writ of certiorari en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos (aunque no quisiera dar ideas al homólogo español, si tenemos en cuenta que últimamente los asuntos que resuelve el máximo órgano judicial estadounidense no superan los ochenta anuales).

El tema de las costas en el contencioso-administrativo clama al cielo dado que nunca se tiene en cuenta un dato que parece escapar del análisis común: los defensores de la Administración ya cobran del presupuesto –dado que los Abogados del Estado tienen la condición de funcionarios públicos y la mayoría de defensores de Administraciones autonómicas y locales también-, por lo que la condena en costas a favor de la Administración bordea cuando no incurre en un enriquecimiento injusto, dado que el particular ya está abonando la retribución del defensor administrativo mediante el pago de sus impuestos. Si tenemos en cuenta que, además, los encargados de defender a la Administración están exentos de colegiación obligatoria y que trabajan en dependencias públicas sin necesidad de satisfacer alquileres o adquirir con su pecunio personal local para el ejercicio de su tarea, pues el someterlos al mismo régimen que los abogados en ejercicio no tiene ningún sentido.

En definitiva, que como decía el profesor Nieto más eficacia y menos garantías. ¡Ese es el lema de la modernización de la Justicia española!

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Un comentario el “EFICACIA v. GARANTÍAS: EL ANTEPROYECTO DE REFORMA DE LA LEGISLACIÓN PROCESAL CIVIL Y CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA.

  1. Poco a poco voy iniciándome en este mundillo, grandioso o nefasto (depende de cómo usemos las lupas y en qué contexto), del derecho y sinceramente todo lo que me cuentan no se corresponde por la realidad.

    Parece que la masa cívica, peca de eso, de no tener masa crítica y de no confiar en que ella es el verdadero poder.

    Gracias a los blogs y a gente como usted, estoy aprendiendo a nadar contracorriente y espero que yo también pueda enseñar a más gente.

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