OBRAS COMPLETAS DE IGNACIO DE OTTO

Hace casi un mes, en la helada tarde-noche del pasado día 16 de diciembre de 2010, se presentaron en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo las Obras completas de Ignacio de Otto, un acto que contó con la presencia del Rector de la Universidad de Oviedo, con la directora de publicaciones del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y con los profesores Ramón Punset Blanco (catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo) y José Antonio González Casanova (mentor y profesor de Ignacio de Otto). Entre quienes acudieron al acto no sólo se encontraban los familiares del autor cuyas obras eran objeto de presentación, sino que se hallaban Joaquín Varela y Francisco Bastida (catedráticos de derecho constitucional de la Universidad de Oviedo y discípulos del profesor De Otto, así como coordinadores junto con Ramón Punset de la recopilación que se presentaba), un nutrido grupo de profesores del área de derecho constitucional, el decano de la facultad de derecho Ramón Durán, así como el catedrático de derecho administrativo Leopoldo Tolivar. Huelga decir (como habrá adivinado el sagaz lector) que el redactor de estas líneas se encontraba entre el público asistente.

Nos encontramos ante un imprescindible volumen que recoge no sólo los numerosos artículos dispersos en publicaciones más o menos accesibles, sino algunos trabajos de imposible localización. Como punto de partida y como un sabroso entrante, abre el volumen la tesis doctoral del profesor De Otto acerca de la socialdemocracia alemana, estudio al que siguen toda una pléyade de trabajos que en su día supusieron uno de los primeros ladrillos sobre los que se asienta hoy en día el sólido edificio del derecho constitucional. Un volumen que, como indicó uno de los intervinientes en la presentación, no sólo será un punto de referencia obligado para quienes se adentren en la apasionante ciencia del derecho constitucional, sino una obra que se consolidará sin duda alguna hasta el punto de convertirse en el futuro en un pilar inexcusable de conocimiento para todo aquel que pretenda bucear en los orígenes del incipiente derecho constitucional español, del cual Ignacio de Otto fue indiscutiblemente uno de sus fundadores. A lo largo de sus más de mil quinientas páginas el lector encontrará lucidísimas reflexiones sobre los más diversos temas del derecho constitucional, que demuestran la poderosa erudición y la brillantez intelectual de Ignacio de Otto, en trabajos tan diversos como el que aborda el mando supremo de las fuerzas armadas, sus estudios sobre el poder judicial y, cómo no, su imprescindible Derecho Constitucional, sistema de fuentes con el que tantos y tantos juristas nos formamos en nuestra ya no tan cercana etapa universitaria. En efecto, quienes iniciamos nuestra andadura por las aulas de la facultad de derecho allá en los cada vez más lejanos años de la década de los noventa, no pudimos contar ya con la presencia física de Ignacio de Otto, fallecido prematuramente tres años antes, no obstante lo cual sí pudimos beneficiarnos indirectamente de su magisterio no sólo gracias a la obra anteriormente citada, sino gracias a su escuela de discípulos que continuaron su prometedor legado, discípulos que integran hoy en día en el área de derecho constitucional de la Universidad de Oviedo, sin duda alguna una de las más prestigiosas (si no la que más)  y aureoladas de nuestro país y que goza de una merecidísima reputación no sólo a nivel nacional, sino internacional.

Ahora bien, en las brillantísimas intervenciones que tuvieron lugar en esa presentación oficial (muy científica y técnica la de Ramón Punset; más emotiva y personal la de José Antonio González Casanova, algo que el propio conferenciante no ocultó desde sus palabras iniciales), se realizaron algunas consideraciones y manifestaciones en torno al poder judicial (por ser precisamente una de las obras recogidas en este tomo los Estudios sobre el poder judicial, amén de por haber ostentado el profesor De Otto la condición de vocal del Consejo General del Poder Judicial) que realmente me parecen preocupantes y, en mi modestísima opinión, vienen a confirmar mi tesis de que en este país la independencia judicial parece no importar a nadie, ni tan siquiera a los propios jueces. Cuando en su magistral intervención el profesor González Casanova, mentor de Ignacio de Otto, evocaba la etapa estudiantil de éste y sus iniciales pero firmes pasos en la docencia universitaria, reveló que una de las opciones que inicialmente barajó el profesor De Otto fue precisamente la judicatura, algo que posteriormente desechó. No obstante, el profesor González Casanova también reveló cómo desde las aulas universitarias una de las preocupaciones de Ignacio de Otto era precisamente, y cito de manera textual porque la frase me quedó grabada a fuego “meter en cintura a los jueces” (sic), afirmación contra la que, con todo el respeto, y desde mi humildísima condición no ya de letrado en ejercicio sino de jurista, muestro mi total oposición. De aquellos polvos vienen estos lodos, y de ese intento de “meter en cintura” a los jueces tenemos hoy en día el poder judicial que tenemos, donde ni tan siquiera los propios integrantes de dicha rama se toman en serio el delicadísimo pero fundamental tema de la independencia judicial. Y ello por no hablar de un órgano, como el Consejo General del Poder Judicial, cuyo fracaso en nuestro país ha sido estrepitoso (orillando la paradoja –o, cuando menos, yo así lo considero- que un órgano que constitucionalmente se configura como de “gobierno” del poder judicial e ideado para garantizar su independencia vea entre sus miembros a quienes no ostenten la condición de jueces o magistrados y cuyo sistema de elección lleva en sí mismo el germen de la perversión) al servir únicamente como un mero instrumento del poder político para colocar a “sus” jueces en puestos clave. Y, si no, ahí están obras con títulos tan significativos como El desgobierno judicial (debida a la magistral pluma de don Alejandro Nieto) o El fracaso del autogobierno judicial (de Diego Íñiguez Hernández) que, quizá por poner el dedo en la llaga y describir con toda su crudeza y desnudez la tragedia del poder judicial español, han sido sistemáticamente silenciadas.

No obstante, y salvo esa pequeña reflexión personal sobre el poder judicial, insisto en que nos encontramos ante una obra imprescindible que debe encontrarse necesariamente en la biblioteca de todo aquel jurista que tenga un mínimo interés en el derecho público. Pasarán los años, se aprobarán y derogarán leyes, se modificarán cada vez con mayor frecuencia las disposiciones generales, pero esos principios básicos del derecho constitucional que se encuentran ya reflejados en las obras de Ignacio de Otto gozarán de una estabilidad por encima de esa mutación normativa.

Anuncios

2 comentarios el “OBRAS COMPLETAS DE IGNACIO DE OTTO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s