EL TRIUNFO DEL “EFECTO CASCOS” EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS.

Los resultados electorales de las elecciones a la Junta General del Principado de Asturias y en los principales municipios asturianos demuestran un par de cosas: la debacle sin precedentes del Partido Socialista Obrero Español así como la irrupción en el escenario político de una nueva fuerza, el Foro Asturias, fruto del indudable éxito del “efecto Cascos”. El Partido Socialista con total probabilidad perderá la presidencia del Principado y una ciudad, Gijón, que permanecía impasible el ademán en manos socialistas desde que en el ya lejano 1979 José Manuel Palacio se hiciera con el mando del consistorio gijonés: todo un terremoto político. En Oviedo, el alcalde Gabino de Lorenzo, principal muñidor de la candidatura del PP regional y, por ende, de la aparición de Álvarez Cascos como fuerza autónoma, ha perdido la mayoría absoluta y precisará de los votos de la fuerza política de su gran rival, algo que el regidor ovetense ya debía barruntar cuando el viernes manifestaba sorprendentemente que se debería producir un pacto PP-Foro.

Creo que a la vista de estos resultados los principales líderes políticos deberían reflexionar profundamente sobre lo que ha ocurrido. Javier Fernández, una persona quizá más técnica que político, persona sin ningún tipo de carisma ni de la facultad de arrastrar a masas de votantes, tenía la difícil misión de superar un doble obstáculo: competir con el tirón electoral de un líder carismático como Vicente Álvarez Areces a la vez que intentar que un PSOE en retroceso no sufriese una gran merma de votos. Culpar a Javier Fernández del fracaso electoral del socialismo en Asturias sería algo tan fácil como injusto. Pero tal análisis no es aplicable a la cúpula del Partido Popular asturiano, monopolizada desde hace más de tres lustros por un siniestro personaje que cada vez recuerda más al alcalde de Cabot Cove (el pueblecito de ficción donde vivía Jessica Fletcher, la protagonista de la serie Se ha escrito un crimen) cuyo mayor activo era precisamente su lema electoral: “do nothing” (no hacer nada). Ovidio Sánchez ya debería haberse ido a su casa en 2007 y si todavía le queda un ápice de dignidad, anunciaría de manera inmediata su retirada de la política, llevándose consigo en una oferta de tres por uno a Isabel Pérez Espinosa y a Gabino de Lorenzo, principales responsables de la debacle del Partido Popular en la región.

Y, guste o no guste (dado que es un personaje que despierta pasiones, a favor y en contra, pero que tiene la virtud de no dejar a nadie indiferente), uno tiene que quitarse el sombrero ante el resultado obtenido por Foro Asturias. Una fuerza política que apenas tiene cuatro meses de vida, que ha realizado una campaña electoral con la oposición de los dos grandes partidos (que en lo único en que coincidían en su campaña fue en lanzar soflamas y diatribas contra el antiguo vicepresidente del gobierno), ha demostrado que no es preciso un amplio despliegue de medios para obtener unos resultados que incluso los más apasionados deberán calificar de brillantísimos para una fuerza de nueva creación.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Política

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