EL DISCURSO DE ERNST JANNING

Estos días de vacaciones uno aprovecha el tiempo libre para asomarse a algunas de las obras maestras del séptimo arte, donde a veces se encuentran frases y reflexiones en unos casos de rabiosa actualidad y, en otros, que abordan temas que llevan a una reflexión mucho más honda.

Sirvan como ejemplo dos de ellas. Al final de la grandiosa producción La caída del imperio romano, una voz en off manifiesta que “Así cayó el imperio romano. Porque una sociedad sólo cae cuando se ha destruido a sí misma interiormente”. En efecto, cuando una sociedad ha perdido sus valores y hace gala precisamente de una ausencia total de los mismos, camina inevitablemente hacia su autodestrucción.

Pero sin duda alguna es más estremecedor la reflexión que se contiene en el discurso que en Los juicios de Nuremberg pronuncia el personaje de Ernst Janning (interpretado por un magnífico Burt Lancaster que sabe rodear a su personaje de un aura de autoridad, dignidad y respeto en las escasas ocasiones que rompe el silencio en el que se sume voluntariamente durante casi todas las tres horas que dura el film). Janning, uno de los padres de la Constitución alemana de 1919 y autor de numerosas obras que saludaban esperanzadores el albor de la democracia en un país tradicionalmente sujeto al principio monárquico, apoyó al tercer reich y fue ministro de justicia con Hitler, pese al desprecio mutuo que sentían, el primero por considerar poco menos que un palurdo al segundo, y éste por la envidia que sentía hacia el profesor tanto por su poderosa erudición intelectual como por el hecho de estar vinculado por matrimonio con una de las más poderosas familias de la nobleza, a quien el “pequeño cabo” despreciaba (como decía el personaje encarnado por Marlene Dietrich, “Hitler despreciaba a la nobleza. La reverenciaba, pero la despreciaba”). El hecho es que cuando presta voluntariamente declaración, Janning, uno de los cuatro encausados y el único que se muestra sinceramente arrepentido de su actuación pasada aunque en la realidad fue el único que actuó para mitigar algo el rigor de la dictadura hitleriana, inicia una larga declaración de ocho minutos en la que manifiesta que “para llegar a comprenderlo, primero ha de comprenderse la época en que ocurrió”. Janning describe así los inicios de la república de Weimar: “Una fiebre se apoderó de la nación. Una fiebre de desgracia, de indignidad, de hambre. Teníamos una democracia, sí, pero corrompida por elementos que la componían. Por encima de todo, había miedo: miedo al presente, miedo al futuro, miedo de nuestros vecinos, miedo ….de nosotros mismos”. El realista y brutal ataque que Janning lanza contra el tercer reich y contra quienes lo apoyaron (entre los cuales se incluye con total honestidad) debería ser pieza de visionado obligatorio en todas las universidades y escuelas. Aunque no encubre cierta crítica a los países que contemporizaron con el Reich ayudando a relanzar el prestigio de éste (“Los mismos principios de odio y de poder con que Hitler fascinó a Alemania, fascinaron al mundo. Nos encontramos de pronto con poderosos aliados. Cosas que se nos negaron cuando eramos democracia se nos ofrecíeron entonces. El mundo dijo: ¡Adelante, cogedlas! La región de los Sudetes, las tierras del Rin, remiltarizadlas. ¡Coged toda Austria, cogedla!”), Janning manifiesta que entonces contemplaron que se encontraban ante un peligro mayor todavía, porque “lo que iba a ser una fase pasajera, se convirtió en un modo de vivir […] No es fácil decir la verdad […] Pero si ha de haber alguna salvación, ha de contarse, cualquiera que sea el dolor y el castigo”. Además, si uno escucha el discurso en la versión original se verá que en el doblaje se ha respetado casi de manera literal el contenido. Por cierto, que para crear la figura de Janning los guionistas se inspiraron lejanamente en un personaje real, el juez Franz Schlegelberger.

Este discurso siempre me ha impresionado desde que vi la película por vez primera siendo casi un adolescente, tanto por su realismo como por su patética rudeza y autoinculpación (“¿Donde estábamos? […] Estábamos ciegos, sordos, mudos?“). Lo que ya no me ha gustado tanto es la escena final donde se confrontan Janning y Heywood, cuando ante la humildad y el reconocimiento del primero (que llega a felicitar al segundo por su sentencia) se opone el aire de superioridad moral que parece autoatribuirse este último, un juez corrupto y prevaricador que a mayor abundamiento lo confiesa sin tapujos y casi como una gracia a sus propios colegas del tribunal.

 

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12 comentarios el “EL DISCURSO DE ERNST JANNING

  1. Vi esta pelicula varias veces,Y la verdad. su contenido es de una gran honestidad.Hoy seria mas que necesario.juicios como el de Nuremberg,Para llevar a la carcel a mas de un politico de nuetra patria,un saludo

  2. Saludos Monsieur,
    acabo de ver ese memorable discurso, a mi me parece tambien una obra maestra, pero en cada escena. Es memorable la escena del reparto del pastel, las actuaciones de todos los personales y sobre todo el mensaje.
    Según lo que vd,, comenta y estoy totalmente de acuerdo, sin querer ser apocalictico, es artificial como se mantiene el poder legislativo, ejecutivo y judicial como una drag queen del estado, cubierta de grotescos ropajes que tapan una realidad sin sentido. El corazon de ello se mueve sin orden ni concierto. Me gustaría poder hablar a la gente sin querer convencer sólo y con pena me duele no poder encontrar las palabras apropiadas en este desconcierto.
    saludos monsieur

  3. Comunistas de mierda!!!! a los que hay que hacerles juicio es a los terroristas de america latina. Ese desgraciado de Fidel Castro, Hugo Chávez, Kishner, los marxistas infames de Chile que quisieron cubanizar a mi patria con ese viejo de Allende.
    Criminales de mierda!!!!!!

  4. Extraordinaria película, lamentablemente existen en Sudamérica personajes como este Juancho al cual su segura ignorancia general y su demostrado fascismo no nos permite ser aun mejores.
    Ojala en el resto de nuestro continente se termine de juzgar a los distintos criminales que en los 70 y parte de los 80 quisieron silenciar ideologías matando y secuestrando gente como también dejando cerebros inutilizados como el de Juancho.
    Ahora la pregunta que se hace el personaje de Burt Lancaster Donde estabamos? estabamos sordos, mudos, ciegos? podrán responderla los civiles (jueces, periodistas empresarios) de los distintos países donde las dictaduras azotaron a los pueblos llegando hasta el genocidio.
    Y lo que afirma el personaje de Maximilian Schell, a los que se beneficiaron a raíz de la actuación de quienes se apoderaron del poder (para el caso EEUU) quien los juzga.
    Fíjense el final de la pelicula la trama que se hurga para tratar de dejar libres a los acusados por el avance comunista en el Este europeo. De la misma manera EEUU miro a otro lado en la guerra civil Española, de la misma manera permitió el asesinato de Allende y tantas otras cosas. Bueno Juancho vos podes irte bien a la concha de tu madre el resto disfrutar la película una y otra vez y siempre sacaremos algo mas.
    Abrazo a todos, a vos también Juancho y la puta que te pario

  5. Acabo de ver la película y encontré muy bueno el guión. Bien hecho y a ratos parecía, o pretendía ser imparcial, hasta que en la escena final se resalta la visión gringa del mundo y la superioridad moral que creen tener sobre los otros países, aunque su historia demuestre lo contrario.

  6. Pingback: 10 clásicos del cine judicial | Películas en el blog de eCine

  7. Si nos olvidamos de toda la trama, y de quien es quien y de justos y pecadores, filosóficamente es excelente la locución final para cualquier situación.

  8. La película tiene una enorme autocrítica hacia los norteamericanos- no olviden que está filmada por ellos. Hay una escena donde Jenngings habla con su abogado en la cárcel y este le dice algo como esto:”Puedo traerte fotos de Hiroshima y Nagasaki. Hombres, mujeres y niños mutilados. Ellos y su falsa moral”.

  9. Con respeto a toda opinión ya expuesta, si que impresionan los hechos bien caracterizados por los magnificos actores.Si apartamos la impresión política(en la que si se expone a Alemania,y a los aliados como bién decia el juez Dan sobre las premisas de la defensa al decir:”HAY VERDAD EN ELLO”)no cabe duda que a cada uno de los hombres,independiente de ideas politicas,religiosas y/o sociales nos recuerda un hecho inmutable:”SOMOS RESPONSABLES DE NUESTROS ACTOS.”Y esta premisa aplica A TODO AMBITO.GRACIA

  10. ¿En qué medida esta película es histórica?
    ¿Existió realmente este juicio?
    ¿Es un resumen de un juicio mayor?
    ¿Fueron realmente juzgados algunos jueces alemanes?
    Nos gustaría saberlo, pues no tenemos nada claro.
    Gracias.
    A ser posible, envía un correo a EdipRei@suport.org
    http;//edipais.wordpress.com

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