EL MOTÍN DE LA BOUNTY: ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA

¿Quién no está al tanto del motín que el segundo oficial Fletcher Christian y varios miembros de la tripulación del HMS Bounty protagonizaron el día 28 de abril de 1789 en el viaje de regreso que el velero inglés realizaba desde Tahití hacia Inglaterra?  El lector de la magnífica novela Rebelión a bordo, continuada posteriormente en dos secuelas (Hombres contra el mar narraba la odisea de Bligh y sus leales y La isla de Pitcairn seguía el curso de los amotinados) contempla, a través de los ojos del guardiamarina Roger Byam (comisionado por sir Joseph Banks para elaborar un diccionario de la lengua tahitiana) la crueldad extrema del capitán Bligh ya sin salir del puerto inglés de Portsmouth, cuando hace aplicar el castigo de flagelación a un cadáver; pero los relatos de crueldad de Bligh no finalizan ahí, sino que se prolongan durante todo el viaje de ida hacia Tahití con constantes y sucesivas humillaciones a tropa y oficiales, castigos inhumanos como continuas flagelaciones, pase por debajo de la quilla del barco y otros similares. Quien haya visto la versión cinematográfica de la novela dirigida en 1935 por Frank Lloyd (la mejor de las tres existentes y la mas fiel a la novela de Nordoff y Hall) quedará además impactado por la soberbia interpretación que del capitán Bligh realiza el magnífico actor Charles Laughton, quien dota al personaje de un sadismo y una crueldad únicamente comparable al angelical retrato que del segundo oficial Fletcher Christian realiza Clark Gable. Ahora bien, las imágenes de Bligh y Christian que nos han trasmitido las novelas y sus adaptaciones cinematográficas ¿Son veraces? En otras palabras ¿Se adecúan a los hechos históricos? Una lectura del reciente estudio sobre el tema debido a Caroline Alexander (La Bounty: la verdadera historia del motín de la Bounty, Planeta 2005), demuestra que si de algo pecó el por entonces teniente Bligh fue de buen trato hacia la tripulación. Analicemos los hechos.

I.- La expedición del Bounty tenía como objetivo arribar en Tahití para recoger cerca de ochocientos ejemplares de artocarpus incisa, conocido popularmente como árbol del pan, para utilizarlo como alimento barato a los prisioneros ubicados en las colonias británicas de la costa australiana. La iniciativa partió de sir Joseph Banks, noble interesado por la naturaleza que se había convertido en una celebridad tras haber formado parte de la primera expedición del capitán James Cook entre 1768 y 1771. Desde 1772 y hasta su muerte, sir Joseph fue reelegido presidente de la Royal Society.

II.- El personaje novelesco de Roger Byam viajó recomendado por Banks con el encargo expreso de realizar un vocabulario de la lengua tahitiana. Tanto el personaje como el encargo son ficticios, si bien Byam está inspirado en un personaje real, el guardiamarina Peter Heywood, que durante su estancia en Tahití llegó a dominar la lengua tahitiana hasta tal punto que las anotaciones que realizó en el margen de una de las biblias que llevaba consigo en el viaje de regreso en la Pandora durante 1791-1792 las realizó en tahitiano.

III.- William Bligh gozaba de un prestigio inmenso como marino al haber formado parte de la tercera y última expedición de James Cook, y había sido testigo de la muerte del celebérrimo marino inglés en la bahía de Kaleakekua en febrero de 1779. De Cook había aprendido Bligh no sólo el arte de la navegación, sino el mantenimiento de la disciplina, que curiosamente el capitán Cook había agudizado en el que sería su último viaje.

IV.- Tanto Fletcher Christian como Peter Heywood embarcaron en la Bounty por recomendación expresa de Bligh. Christian había coincidido anteriormente con Bligh en otras dos expediciones, y el trato con el aquél era tan frecuente que, en el momento de ser abandonado en la mar tras el motín, Bligh le recordó a Christian: “Considere, señor Christian, que tengo una esposa y cuatro hijos en Inglaterra, y usted ha jugado con mis hijos en sus rodillas”. Además, Bligh, cuyo sentido de la economía y del ahorro era proverbial, llegó a prestar dinero a su segundo teniente durante el viaje.

V.- El Almirantazgo no sólo negó a William Bligh el grado de capitán relegándole a simple teniente de navío disminuyéndole ante su tripulación, sino que incluso le negó la presencia de infantes de marina en el barco. Con ello, en caso de conflicto, Bligh carecía de una fuerza armada que apoyase su figura y sus órdenes.

VI.- La crueldad de Bligh es una pura leyenda, creada por un incipiente romanticismo que pretendía aureolar la figura de Christian para convertirla en el héroe que se levanta contra la injusticia: Bligh fue un dirigente mucho más liviano que lo había sido Cook. Durante el viaje de ida hacia Tahití no sólo no existió conflicto alguno con sus hombres, sino que las expresiones del diario de Bligh únicamente contienen expresiones de satisfacción respecto a su tripulación, existiendo constancia únicamente de dos castigos físicos consistentes en dos docenas de latigazos, y aplicados por Bligh muy a su pesar, dado que pretendía realizar todo el viaje sin imponer penalización alguna a sus hombres. Téngase en cuenta que la Bounty parte de Inglaterra el 23 de diciembre de 1787 y el primer castigo se ejecuta el día 9 de marzo de 1788 y por una denuncia de su primer oficial. Ojo a las anotaciones de Bligh en su diario “Hasta esta tarde tenía esperanzas de haber podido realizar el viaje sin castigar a nadie, pero consideré que era necesario castigar a Matthew Quintal con dos docenas de latigazos por insolencia y desacato”. Posteriormente Bligh desarrollaría estos hechos indicando que “A causa de una queja que me presentó el primer oficial, consideré necesario castigar a Matthew Quintal, uno de los marineros, con dos docenas de latigazos, por insolencia y conducta rebelde. Antes de esto, no había tenido ocasión de castigar a ninguna persona de a bordo”.

VII.- Bligh tuvo conflictos con miembros de su oficialidad reacios a cumplir sus órdenes, destacando en este comportamiento el primer oficial John Fryer. Por cierto, que en contra de lo que se transmite en las novelas y en el primer film, durante el viaje de ida únicamente falleció un marinero, Valentine, montando en cólera Bligh porque le habían ocultado el estado del tripulante hasta el último momento. Por cierto que el cirujano, Thomas Huggan, no era el simpático borrachín de la película, sino un auténtico alcohólico que probablemente fue el causante del fallecimiento del marinero Valentine; y, por cierto, el cirujano falleció de alcoholismo, y no como nos trasmite el film de Lloyd.

VIII.- En Tahití, Bligh se esforzó por mantener la disciplina que necesariamente habría de relajarse por las costumbres de los nativos de la isla. La oficialidad (no tanto los marineros) desobedecían constantemente a su capitán, quien se veía impotente para hacer cumplir sus órdenes ante la ausencia de infantería de marina. La lista de incompetencias y descuidos que protagonizaron los oficiales de la Bounty durante su estancia en la isla es inmensa, sin que conste otro castigo más que el confinamiento de uno de los oficiales en el camarote.

IX.- En el viaje de vuelta, y al producirse el motín, Christian manifestó que “la última semana” vivía un auténtico infierno. ¿Razones? No se saben, aunque lo más probable es que estuvieran en la mente del segundo oficial más que en la realidad. Es cierto que Bligh tuvo algún que otro estallido ante su segundo oficial, pero ello no suponía más que un rasgo del impetuoso carácter del teniente. Con posterioridad siguió invitando al segundo oficial a las cenas de oficiales y no existe ningún dato objetivo que avale un temor de Christian a una posible investigación o denuncia por parte de Bligh ante el almirantazgo. La lista de agravios que contiene la novela de Nordoff y Hall (y, por ende, el film) es una pura filfa. Y, por cierto, en ambas obras se oculta un dato realmente significativo: antes de partir de Inglaterra en la Bounty, Christian tuvo una conversación con uno de sus hermanos , que acababa de regresar precisamente de una expedición naval. El hermano de Christian le contó cómo se había visto envuelto en un conato de motín.

X.- Bligh, abandonado con dieciocho de sus hombres en un bote de apenas ocho metros de altura, protagonizó una de las hazañas más notables e increíbles de la navegación. Con poquísimos instrumentos, con escasísimas provisiones y con apenas medios, pudo conducir su bote sorteando islas pobladas de indígenas caníbales y surcando mares tormentosos una enorme distancia desde casi las costas tahitianas hasta la isla de Timor.

XI.- Los amotinados, en contra de la visión romántica de la novela y de la película, se dividieron en dos facciones. Fue precisamente esto lo que provocó que la nave regresara a Tahití, donde los miembros de una facción fijaron su residencia. Christian, sus seguidores y un puñado de tahitianas buscaron un refugio en una isla que no viniera en los mapas. Tras una larga búsqueda, Christian llegó a la isla de Pitcairn, donde embarrancó y hundió conscientemente su nave. La vida en la isla distó mucho de ser idílica y se convirtió en un infierno por la falta de disciplina. Por cierto, que Christian no falleció como se indica en la versión de Rebelión a bordo dirigida por Lewis Milestone en 1962 (a consecuencia de las quemaduras sufridas al intentar salvar el barco del incendio provocado por uno de sus hombres, que pretendía evitar que Christian regresara a Inglaterra para enfrentarse a Bligh en un juicio abierto), sino de un disparo procedente de uno de sus hombres.

XII.- La fragata Pandora, que el Almirantazgo envió en 1790 para capturar a los amotinados y recuperar la Bounty, no fue capitaneada por Bligh (quien ni siquiera se encontraba a bordo de la misma), sino por el capitán Edward Edwards, cuya incompetencia en el mando fue la que ocasionó el hundimiento de la nave en el gran arrecife de coral existente en la parte oriental de Nueva Gales del Sur.

XIII.- Un dato curioso que no aparece en la obra de Caroline Alexander. Una de las primeras recreaciones cinematográficas del motín fue un film australiano de 1933, In the wake of the Bounty, donde Fletcher Christian era interpretado por un actor que se decía descendiente del amotinado: un por entonces aún desconocido Errol Flynn.

Para el lector interesado, recomendamos que se adentre en el antecitado libro de Caroline Alexander, donde podrá ampliar estos detalles y encontrar un suculento relato tanto de los viajes de la Bounty y del Pandora como del juicio a los amotinados. Por cierto, un dato más: cuando Bligh hubo de enfrentarse a un tribunal del almirantazgo para verificar si hubo culpa o negligencia suya en la pérdida de la nave, fue exonerado de todos los cargos, estableciendo el tribunal que su comportamiento fue, en todo momento irreprochable.

No obstante, como la leyenda es, en ocasiones, más fuerte que la realidad, ofrecemos al lector el tráiler de la, aunque históricamente endeble, cinematográficamente espléndida recreación de la celebérrima toma del barco de Su Graciosa Majestad Británica.

 

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de Monsieur de Villefort Publicado en Historia

2 comentarios el “EL MOTÍN DE LA BOUNTY: ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA

  1. Sé que no tiene nada que ver con el post, pero ¿me podrías decir dónde encontrar en la red el texto de la Constitución de los USA, en inglés? Gracias.

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