ANTONIN SCALIA CUMPLE UN CUARTO DE SIGLO COMO MAGISTRADO DEL TRIBUNAL SUPREMO.

Este lunes día 25 de septiembre de 2011 Antonin Scalia (conocido igualmente por “Nino”), magistrado del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, celebraba sus bodas de plata como juez de tan alto tribunal. Nominado por el presidente republicano Ronald Reegan (a la vez que en el mismo acto el mandatario norteamericano elevaba a la presidencia de la institución judicial a William Rehnquist), Scalia, jurista de primerísima fila orientado ideológicamente hacia los postulados de la escuela “originalista” (aquella que propugna una interpretación del texto constitucional acorde con la intención de los padres fundadores al redactarlo) ha sido sin duda alguna uno de los puntales conservadores en la institución judicial norteamericana. Autor de algunas de las resoluciones más controvertidas (por ejemplo, District of Columbia v. Heller), es igualmente célebre por sus polémicas con jueces del ala liberal, como John Paul Stevens o Stephen Breyer. Son célebres sus votos particulares, como el que realizó en 1992 en el caso Planned Parenthood v. Casey, o Dickerson v. United States. En la controvertida decisión en el caso Bush v. Gore, Scalia formó parte de los siete magistrados que entendieron que en el recuento manual de votos se estaban produciendo infracciones constitucionales, aunque se adhirió a Rehnquist y a Thomas para redactar un voto particular que, aun concurriendo en el resultado, disentía de los fundamentos jurídicos aplicados por la mayoría para estimar el recurso de Bush. Autor de numerosas publicaciones jurídicas (entre ellas, A matter of interpretation: federal courts and the law y Making your case) es, dentro del campo del derecho administrativo, uno de los más ardientes defensores de la doctrina de la deferencia judicial hacia el ejecutivo, instaurada por el Tribunal Supremo en la célebre sentencia Chevron, doctrina que Scalia no ha dudado en interpretar de forma extensiva para ampliar el margen de acción de las agencias, aunque en este sentido el Tribunal Supremo no ha acogido sus tesis.

El próximo magistrado en conmemorar su cuarto de siglo como juez del Tribunal Supremo será Anthony Kennedy, quien accedió al cargo el 18 de febrero de 1988 tras el rechazo del Senado norteamericano a confirmar a Robert Bork (uno de los principales ideólogos del originalismo).

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5 comentarios el “ANTONIN SCALIA CUMPLE UN CUARTO DE SIGLO COMO MAGISTRADO DEL TRIBUNAL SUPREMO.

  1. Alguien que justifico el robo de las elecciones perpetrado por los familia Bush en Florida, entiendo que no merece ningún tipo de homenaje ni recordatorio.

    Dicho sea con todos los respetos hacia ti, pero no hacia quien justificó la época más aciaga de USA en el siglo XX. A partir de ahí surgieron los malignos Cheney, Perle, Wolfovich y demas siniestros y analfabetos -pero listos- neocons, con Fukuyama como referente intelectual. Eso sí, con Kissinger -el de la Operación Cóndor y la ejecución de Carrero Blanco- dirigiendo las maniobras

    De aquellos barros vienen estos lodos.

    At last, but not least, menos mal que China, en 20 años, acaba con el imperio yanki.

    Un saludo.

  2. Con todo el respeto, Alegret (y créeme que en este sentido se de lo que hablo, porque me he leido la sentencia del caso Bush varias veces) la acusación de que el Tribunal Supremo “robó” las elecciones a Gore es tan absurda como injusta. De hecho, en su libro “The nine” Jeffrey Toobin indica que de todas las críticas que ha recibido la sentencia Bush v. Gore, la única que es radicalmente innjusta es la de que robaron las elecciones a Gore. Porque, de hecho, de haberse seguido los criterios de recuento que propugnaba el hoy adalid del cambio climático los resultados serían favorables a Bush.
    Y, por cierto, que había irregularidades en el recuento es algo tan evidente que no fueron cinco, sino siete (entre ellos los moderados Stephen Breyer y David Souter) quienes lo reconocieron, hasta el punto de constatar en la propia sentencia que una misma mesa electoral mudó de criterio hasta en tres ocasiones a la hora de decidir si un voto era válido o no, amén de darse el hecho de que un mismo voto podía computarse como válido en una mesa y en otra no. Que la decisión del tribunal de detener sin más el recuento es discutible, lo acepto; que quizá hubiese sido mejor criterio el propugnado por Breyer y Souter (devolver el asunto al Tribunal Supremo de Florida y que éste fijase unos criterios uniformes para todo el territorio), también es posible. Pero decir sin más que las elecciones fueron robadas, me parece fuera de lugar. Como lo sería, por cierto, decir que Kennedy “robó” las elecciones de 1960, donde en su victoria tuvieron mucho que ver los gravísimos fraudes perpetrados en la ciudad de Chicago.

  3. Admiro tu erudición y tu capacidad al respecto. No obstante, me atrevo a recomendarte el documental de mi demagogo preferido, Michael Moore: “Esos estúpidos hombres blancos”. Mucho más ilustrativo que cualquier peñazo leguleyo y rábula de quien no tiene argumento de fondo alguno, como Souter.

    No voy a comulgar con ruedas de molino ante la gran farsa y maldad del gobierno Bush -incuida la falsedad del 11/S y sus siniestros y demoníacos acólitos, Ashcroft, Cheney Rumsfeld, Perle, etc..

    Es verdad que la victoria de Kennedy fue muy discutida. También es cierto que fue asesinado por aquellos que no admitieron la derrota, incluidas las sociedades secretas a las que mencionaba en el discurso censurado que le costó la vida..

    Aunque estemos en las antípodas ideológicas, reconozco tu dominio de lo que hablas -aunque con excesivo sesgo en su interpretación- en mi opinión.

  4. Estimado amigo:
    En primer lugar, agradecerte tus amables palabras y mucho más aún que aportes tu visión de los asuntos en esta bitácora. Creo que la pluralidad enriquece mucho el debate y, si algo demuestran nuestras divergencias a la hora de afrontar determinados temas, es que es posible (y, más aún, deseable) contrastar amigablemente pareceres opuestos sobre un problema.
    Entiendo que enla última intervención mezclas varios temas que deben separarse y aclararse, porque en algunos de ellos coincidimos plenamente, aunque en otros no:
    I.- Caso Bush v. Gore. Que existían evidentes irregularidades en el recuento en Florida es algo que nadie niega. Los magistrados discreparon en la solución. Es más, si algo es criticable de la sentencia es su famosísimo (y en mi parecer el aspecto más criticables de la resolución) “Our consideration is limited to the present circumstances“, algo que el ponente de la sentencia (Anthony Kennedy) introdujo a instancias de Sandra Day O´Connor, quien no quería que la sentencia pudiera ser utilizada en el futuro como precedente (y en este hecho, el convertir la resolución en caso único, es lo que a mi juicio la desautoriza, no en cuanto a la doctrina de fondo). No entiendo tu animadversión contra Souter, cuando quien sí podría ser objeto de críticas es el ubicuo Anthony Kennedy. Eso sí, permíteme (con cierto animus iocandi) que no comparta la cita de Michael Moore, que en mi humildísima y personal opinión ni es intelectual, ni polemista, ni divulgador y creo que ni tan quiera alcanza la categoría de demagogo. y que, a lo máximo que aspira (dicho sea con todos los respetos hacia su figura) es a ser un simple comediante (a mi juicio, sin éxito)
    II.- Sobre la polémica y discutida gestión del gobierno Bush tras el 11-S pudieramos estár de acuerdo. La clase política primó la seguridad nacional con la muy polémica (y draconiana por ser a mi juicio inconstitucional en varios preceptos) Patriot Act. Estoy de acuerdo contigo en que quizá los Estados Unidos se excedieron en lo que podría ser un legítimo derecho de defensa, y utilizaron la excusa del terrorismo para reafirmar el imperialismo. Pero esto es algo en lo que la actual administración Obama no sólo no ha retrocedido, sino que incluso ha continuado la gestión política de Bush. La reciente decisión de Obama de reinstaurar los tribunales militares y su renuncia al cierre de Guantánamo lo demuestra.
    III.- En cuanto a las personalidades que has citado…..únicamente decir que en cuanto a Ashcroft coincides totalmente con la ex juez del supremo Sandra Day O´Connor. Ésta (que nunca ocultó sus simpatías republicanas) sentía por el primer Attorney General de Bush una antipatía y un desprecio total, lo que le llevó, en su condición de magistrada clave para la obtención de mayorías, a desautorizar la política de Bush en varias resoluciones judiciales muy comentadas.
    IV.- Kennedy es una figura que, como todos aquellos que tuvieron un final trágico, tiende a mitificarse en exceso, acentuando sus aciertos y olvidando sus errores. Pensemos en Alexander Hamilton, un libertino, corrupto e incluso traidor a su país (informaba de las reuniones de gabinete al embajador británico) y a quien se le ha perdonado todo tras haber caído en el célebre lance de honor con Aaron Burr (una personalidad ésta mucho más rica en matices que la oscura imagen que se suele tener de este personaje, como ha demostrado recientemente Nancy Isenberg en su retrato biográfico). A Kennedy le ocurre lo mismo, es un personaje a quien la historia ha mimado demasiado debido a su trágico final, pero que ni en su vida privada (era otro libertino como Hamilton) ni en su vida pública (sobre todo en relación al Vietnam, donde aquí ha prevalecido la falsísima imagen transmitida por Oliver Stone en su, por otra parte, magnífico film JFK -aunque yo personalmente, sobre este tema prefiero la película “Acción ejecutiva”, protagonizada por Robert Ryan y Burt Lancaster dieciocho años antes que el film de Stone-.) coincide con la leyenda rosa que le aureola.
    Por último, como ya he indicado en alguna otra ocasión, no he negado ni niego mis orientaciones ideológicas, que intento siempre fundamentar de la manera más lógica y coherente posible. Pero, como se puede comprobar de la lectura de este blog, a nadie impongo mis visiones, me limito simplemente a exponerlas a la sana crítica y al público Y, obvio es decirlo, someto gustoso a cualquier otra opinión mejor fundada.

  5. Estimado Villefort

    La opinión mejor fundada es,sin duda, la tuya. Ello no empece a que tengamos discrepancias ideológicas que por una vez se debaten en un entorno pacífico y respetuosos con el contrario.

    Es cierto que Kennedy al morir dejando “un cadáver bonito” como James Dean ha sido muy mitificado; no lo discuto. Pero con todos sus errores -Bahía Cochinos, Vietnam- fue un presidente,, como Obama bien intencionado y que quiso lo mejor para su país y sus gentes, Todo lo contrario de los Bush, rodeados de la peor escoria y malvados hasta la naúsea

    Y por favor, no me niegues la consideración de demagogo favorito de Michael Moore. Nadie como él, salvo Noam Chomsky, remueve conciencias de esa manera. El tipo es gordo, grasiento desaseado y un poco caradura, pero sus documentales -ciertamente tergiversados como en la penosa entrevista a Charlton Heston en “Bowling for Columbine- deberían ser de visión obligatoria.

    Sigue así.

    Alegret

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