ELECCIONES ANTICIPADAS EN ASTURIAS

La actualidad manda y, pese a que tenía prácticamente ultimado un post sobre nuevos pronunciamientos jurisprudenciales de órganos judiciales estadounidenses acerca de la polémica segunda enmienda constitucional, es menester siquiera una valoración del inesperado pero inevitable adelanto electoral en el Principado de Asturias, noticia que me alcanzó durante una breve instancia en la capital.

Quisiera desglosar esta intervención en dos aspectos, el primero neta y estrictamente jurídico (dado que la deficiente normativa autonómica asturiana es una de las causas mediatas de esta crisis política) y el segundo más político y, por ende, lógicamente más subjetivo y falible al estar permeado por las simpatías y antipatías personales del redactor de estas líneas.

I.- Desde un punto de vista jurídico, cabe realizar las siguientes consideraciones:

A.- La decisión del Presidente del Principado de Asturias, don Francisco Álvarez Cascos, de convocar elecciones anticipadas, es absolutamente inevitable. Téngase en cuenta que según la Ley Orgánica 7/1981 que aprueba el Estatuto de Autonomía del Principado de Asturias la Junta General es el órgano que “orienta y controla la acción del Consejo de Gobierno” (artículo 23.1) y quien ”aprueba el programa” de éste (artículo 24.9). Por otra parte, tanto el Presidente como el Consejo de Gobierno responden políticamente ante la Junta General (artículos 32.3 y 34.1).

B.- El Presidente del Principado de Asturias es elegido por la Junta General de entre sus miembros. Este mandato constitucional se plasma estatutariamente en el artículo 32.1 de la Ley Orgánica 7/1981. Ahora bien, el desarrollo normativo de dicho precepto se contiene en el Reglamento de la Junta General del Principado de Asturias publicado en el Boletín Oficial del Principado de Asturias el 18 de julio de 1997 (aunque con ulteriores modificaciones puntuales). El problema real del que deriva toda esta situación tiene que ver con la redacción que posee (y en este sentido no ha sido objeto de modificación) el artículo 172 cuando regula el modo de elección presidencial: “La votación para la elección del Presidente se realizará de forma pública y por llamamiento. Los Diputados responderán con el nombre de uno de los candidatos o responderán “Me abstengo“.” En otras palabras, que no cabe el voto negativo, sino el voto para un candidato concreto o la abstención. Ello puede ocasionar que el candidato de un partido minoritario que no haya alcanzado acuerdos con otros grupos pueda ser investido presidente si no se presentan candidatos alternativos, como en efecto ha ocurrido en junio de 2011 en Asturias.

C.- La decisión de disolver la Junta General tiene su origen en el rechazo de ésta al proyecto de presupuestos elaborado por el Consejo de Gobierno. Recordemos que según el artículo 47.1 de la Ley Orgánica 7/1981 corresponde al Consejo de Gobierno “la elaboración del Presupuesto del Principado y a la Junta General su examen, enmienda, aprobación y control”. Evidentemente, los presupuestos son la norma clave, porque en ella se plasma la acción del gobierno en términos económicos, y un rechazo del órgano legislativo a los mismos supone implícitamente un voto de desconfianza hacia el ejecutivo. Por tanto, el Presidente del Principado está obligado (si bien no jurídica, sí políticamente) ante tal rechazo bien a plantear una cuestión de confianza a la Junta o bien llamar a las urnas a los asturianos. El presidente ha preferido depositar en el electorado la decisión final sobre el acierto o no de su gestión

D.- Para finalizar, ha de indicarse que la disolución de la Junta General acordada por el Presidente no supone inaugurar una nueva legislatura de cuatro años, sino que la nueva Junta General  tendrá fecha límite para su legislatura: mayo de 2015. Ello es así por la nefasta reforma autonómica efectuada por la Ley Orgánica 1/ 1999 de 5 de enero, que trajo como peculiar regalo de reyes a los asturianos la siguiente redacción otorgada al artículo 25.3.5 del Estatuto de Autonomía: “En todo caso, la nueva Cámara que resulte de la convocatoria electoral tendrá un mandato limitado por el término natural de la legislatura originaria”.

II.- Desde un punto de vista político. Asturias es la gran olvidada de los grandes partidos con implantación nacional. Comunidad diminuta, escasamente poblada y de importancia nula desde el punto de vista de la estrategia política partidista, tanto el Partido Socialista Obrero Español como el Partido Popular han demostrado un profundo desdén por Asturias y por los asturianos. No obstante, el Partido Popular en general y su actual dirigente en particular si algo han puesto de manifiesto en el último año es el abierto desprecio cuando no el enfrentamiento descarnado con la realidad política local. Mariano Rajoy Brey ha demostrado poseer una capacidad de rencor casi tan elefantiásica como la que tenía don Niceto Alcalá-Zamora, quien solía manifestar con gracejo andaluz que “No guardo rencor a nadie, pero quien me la hase, me la paga”. Su decisión de nombrar a Gabino de Lorenzo Ferrera, anterior alcalde de Oviedo y caudillo de facto (aunque no de iure) del Partido Popular de Asturias, fue toda una declaración de guerra al ejecutivo regional, ofensa que fue secundada servilmente por la cúpula regional del partido.

Pero si existe un responsable de esta crisis es ese personaje gris, mediocre, nefasto y que en cualquier país civilizado años ha que estaría en su casa y alejado de toda actividad política: el presidente nominal del Partido Popular de Asturias, don Ovidio Sánchez. Este sujeto fue el frustrado candidato a la Presidencia del Principado en cuatro ocasiones: una en 1998 (la moción de censura presentada por el Partido Popular contra el entonces Presidente del Principado, Sergio Marqués Fernández), y las otras tres en los comicios de 1999, 2003 y 2007, cosechando en todas ellas fracasos clamorosos, hasta el punto que en nuestra región el nombre de Ovidio Sánchez es un sinónimo de desastre electoral. Su actividad en el parlamento autonómico se ha limitado a calentar el escaño y a mostrar su forzada sonrisa (más falsa que un duro de cartón) en las comparecencias de prensa, en las que se mostraba como pez en el agua. Sin responsabilidad alguna, sin actividad notoria digna de mención, adocenado en su eterno escaño en la oposición, viviendo cómoda y mansurronamente del presupuesto regional, Ovidio Sánchez vegetó durante cuatro legislaturas como diputado regional sin tomar una sola decisión a iniciativa propia, emulando así a aquel célebre personaje encarnado por Tony Randall en la película “Pijama para dos” (el presidente de una gran compañía, un inepto abúlico incapaz de tomar la iniciativa y lastrado por la arrolladora personalidad del segundo de a bordo interpretado por Rock Hudson hasta el punto que, cuando por primera vez adopta una decisión -equivocada, por cierto- llama a su psiquiatra para decirselo). Y así, a la hora de afrontar los decisivos comicios autonómicos de 2011 (con un Partido Socialista en declive tanto a nivel estatal como autonómico) fue de los primeros que dio su apoyo a Francisco Álvarez Cascos para que encabezase la candidatura autonómica del Partido Popular. No obstante, entra en liza Gabino de Lorenzo para oponerse e imponer “su” candidata, Isabel Pérez Espinosa (Fernández Espinosa, que diría el señor Rajoy, o “Es Penosa” que dijo álgún comentarista radiofónico local), que fue la finalmente ungida candidata popular a la presidencia, con el inefable Sánchez enterrando su cabeza en tierra cual avestruz. Desde la perspectiva actual, da auténtico asco recordar las hipócritas frases de Ovidio Sánchez al ser entrevistado la noche electoral del 22 de mayo de 2011 cuando se habían escrutado todos los votos: “Hemos ganado”, decía un Ovidio Sánchez a punto de levitar con una de esas beatíficas sonrisas que hacen a uno tener el irreprimible impulso de vigilar su retaguardia; “Si hubiéramos concurrido en una lista única probablemente no habríamos ganado”. Cito sus palabras textuales y es altamente significativo que en dicha ocasión a la hora de conjugar el verbo este “capitán Fracaso” (y que me disculpe el barón de Sigognac) utilizase la primera persona del plural. Pese a sus rotundos fracasos, Ovidio Sánchez fue premiado por la cúpula de su partido como número dos en las listas cerradas y bloqueadas al Congreso de los Diputados en las elecciones generales de noviembre de 2011, donde era precedido por doña Mercedes Fernández, eterna aspirante a la alcaldía gijonesa (por cierto, que el predecesor de Ovidio en el cómodo puesto de líder de la oposición autonómica, el jurásico Isidro Fernández Rozada, fue otro eterno candidato a la Presidencia del Principado en los ya lejanos años noventa del pasado siglo). Por contra, aquéllos integrantes del Partido Popular que optaron por dar su apoyo a Foro Asturias fueron orillados, apartados y ninguneados; compruébese, si no, el abierto desprecio con que se trató a Pilar Fernández Pardo, cuyo voto (en contra de las directrices regionales ovidiescas) sirvió para dar la alcaldía de la ciudad de Gijón a la candidata de Foro Asturias, Carmen Morillón, quien se ha convertido así en la primera personalidad no socialista en presidir el Ayuntamiento de dicha ciudad asturiana tras treinta y dos años de dominio socialista.

Lo triste de todo este asunto es que ni Asturias ni los asturianos importamos un bledo a PSOE, PP o IU, que si para algo se han puesto de acuerdo es para boicotear un partido que se presentaba como defensor de los intereses regionales y que, además, podría poner en peligro el status quo de la clase política regional, anclada en la época de la transición. Baste para comprobar este aserto repasar los nombres de los cabezas de lista por Asturias a las últimas elecciones generales: Antonio Trevín y Vicente Álvarez Areces (PSOE), Mercedes Fernández e Isidro Fernández Rozada (PP) y Gaspar Llamazares (IU), algunos de los cuales llegaron a coincidir a principios de los noventa como diputados de la Junta General. Da la impresión que si Carlos Arniches levantase la cabeza, comprobaría la plena vigencia y actualidad de su magnífica y divertidísima obra “Los caciques”; para que el amable lector compruebe que esta última afirmación dista mucho de ser un disparate, les ofrezco el enlace para que vean la adaptación que de dicha obra realizó Radio Televisión Española en sus célebres “Estudio Uno”.

¡Pobre y desgraciada Asturias! ¡Qué poco te merecen toda esta panda de indeseables!

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de Monsieur de Villefort Publicado en Opinión

0 comentarios el “ELECCIONES ANTICIPADAS EN ASTURIAS

  1. Monsieur, me ha llegao al alma, qué gran verdad, la de que esta nuestra Tierra, sea pasto de mediocres mal aprovechados, y lo que es peor, que nosostros se lo consintamos, con nuestra indiferencia.
    Al final va a ser que también tenemos entre nosostros más mansos de los que creíamos y que va a ser verdad aquello de que cada pais tiene el gobierno que merece.

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