EL OLVIDADO CENTENARIO DEL ASESINATO DE JOSÉ CANALEJAS

José CanalejasDoce de noviembre del año mil novecientos doce. Un ciudadano de poblados bigotes y gafas con cierto aire quevedesco se detiene en la madrileña Puerta del Sol a contemplar  el escaparate que la librería San Martín poseía entonces en dicho lugar. Sin que se diera cuenta, un individuo se le aproximo por la espalda y le descerrajó tres tiros. La policía intentó reducir al asesino a golpes de porra pero éste, dándose cuenta de que estaba perdido, se disparó un tiro en la cabeza. Su víctima, que fallecería a consecuencia del atentado, era don José Canalejas, líder indiscutible del Partido Liberal y que, además, ostentaba por entonces el cargo de Presidente del Gobierno de España. Canalejas había nacido en 1854 la villa gallega de El Ferrol (curiosamente el mismo lugar donde treinta y ocho años después nacería Francisco Franco), por lo que contaba con cincuenta y ocho años en el momento de su vil asesinato. Era ya la tercera vez en nuestro país que un atentado terrorista truncaba la vida de un presidente de gobierno. Juan Prim había muerto el 30 de diciembre de 1870 tras el atentado que en la calle del Turco había sufrido dos días antes (aunque la reciente autopsia practicada al cadáver momificado de Prim revela que el mismo no falleció a consecuencia de las heridas –ninguna de ellas mortal- sino estrangulado), y en 1897 Antonio Cánovas del Castillo (asesinado en el balneario de Santa Águeda el 8 de agosto de 1897). Con posterioridad, el conservador Eduardo Dato sería igualmente asesinado el 8 de marzo de 1921, cuando un comando anarquista tiroteaba el vehículo presidencial con más de veinte disparos.

No tuvo suerte el monarca Alfonso XIII. La situación política se agravó al poco de declararse su mayoría de edad, y en el hecho tuvo no poco que ver la desintegración de los partidos dinásticos, liberal y conservador, que no acababan de salir del marasmo y luchas internas que los desgastaban. Alfonso XII había contado con dos sólidos bloques que se alternaban en el poder, pero, lo que es quizá más importante, ambos con un férreo e indiscutible liderazgo, pues si don Antonio Cánovas del Castillo acaudillaba el Partido Conservador, Práxedes Mateo Sagasta aglutinó en torno al Partido Liberal a todas las fuerzas de la izquierda. El sistema constitucional instaurado en 1876, la solidez de los partidos y el liderazgo sin fisuras de ambos líderes hicieron posible que un suceso tan trágico como la inesperada y prematura muerte del monarca Alfonso XII en noviembre de 1885 no supusiese una crisis de estado, pues la viuda del rey, doña María Cristina de Habsburgo Lorena asumió constitucionalmente la regencia y el 17 de mayo de 1886 daba a luz al hijo póstumo de Alfonso XII, quien le sucedería en la corona. No obstante, a fines de siglo el sistema comenzó a hacer aguas, inicialmente con un tímido goteo, ulteriormente a chorro limpio. Para agravar la situación, Cánovas es asesinado por un anarquista el verano de 1897, y Sagasta, ya en su ocaso político, veía cómo lo que con tanto esfuerzo se había edificado corría serio peligro de desintegración. La pérdida de las últimas colonias el año 1898 provocó una seria reflexión por parte de la élite intelectual del país y dio lugar a un amplio movimiento en la élite culta en demanda de reformas institucionales. Crisis política y crisis social a lo que se junta la falta de liderazgo y división interna de los partidos. No obstante, la situación pudo reconducirse, pues si los conservadores, tras el breve liderazgo de Silvela, lograron hallar un líder formidable en el mallorquín don Antonio Maura Montaner, los liberales lograron, por su parte, oponerle al ferrolano don José Canalejas Méndez, quien ya había desempeñado las carteras de Hacienda, Gracia y Justicia y Fomento en sendos gobiernos liberales en los últimos años del siglo XIX. No obstante, esa posible vía de solución se truncó por dos acontecimientos que acabaron con esta esperanza regeneracionista.

Los sucesos acaecidos en 1909 a raíz de la Semana Trágica acabaron con la presidencia de Antonio Maura, que ostentaba la presidencia desde el mes de enero 1907 en lo que se conoció como “el gobierno largo”. Las algaradas provocadas en Barcelona y la decidida actuación de Maura provocaron la campaña del “Maura no”, haciendo que el día 21 de octubre de 1909 don Alfonso XIII, en uno de los gravísimos errores de su reinado, le aceptase una dimisión que el mallorquín no había presentado. Como el propio Maura diría, le “falló el muelle real”, abortando un gobierno que estaba dando pasos decisivos en la democratización del sistema a través de la reforma de la Administración local, tratando de dar un golpe de gracia al caciquismo. La presión contra Maura fue tan brutal que el diputado republicano-socialista Pablo Iglesias, en su célebre intervención del 7 de julio de 1910 en el Congreso de los Diputados (siendo ya, por tanto, José Canalejas presidente del Consejo de Ministros) dijo expresamente que antes que permitir que Maura regresase al poder había que acudir incluso al atentado personal; tras indicar que su partido “luchará en la legalidad cuando pueda y saldrá de ella cuando deba” manifestó que “debemos, viendo la inclinación de este régimen por su señoría, comprometernos para derribar ese régimen. Tal ha sido la indignación por la política del Gobierno del Sr. Maura en los elementos proletarios que nosotros hemos llegado al extremo de considerar que antes de su señoría suba al Poder debemos ir hasta el atentado personal”. Maura sufriría un atentado en Barcelona en 1910.

Pero desde el mes de enero de 1910 el Partido Liberal había accedido al gobierno gracias al nombramiento de José Canalejas como presidente del Consejo de Ministros. El jurista y político gallego había aglutinado en torno a su persona a las distintas facciones del partido liberal, proponiendo una alternativa al partido conservador. Así, aprobó la Ley de Congregaciones Religiosas (que le valió la crítica del clero hispano pese a ser Canalejas un católico practicante), solventó el delicado asunto marroquí iniciando las negociaciones que conducirían al establecimiento del protectorado español en la zona, inició las negociaciones para poner fin al problema catalán mediante las negociaciones tendentes al establecimiento de la mancomunidad catalana (algo que ya había intentado Antonio Maura en la etapa previa a su cese). Pero sus convicciones liberales no le impidieron reaccionar con dureza ante la huelga de ferrocarriles que tuvo lugar en 1912, ante la que no dudó en militarizar el servicio, hecho este último al que algunos atribuyen su asesinato poco después. Creo que fue Jesús Pabón (cito de memoria) quien manifestó que todo era posible antes del asesinato de Canalejas y que nada fue posible después. Y es que, en efecto, el asesinato de Canalejas privó al Partido Liberal de un líder brillante, dando lugar a una implosión interna en la cual diversas facciones y banderías fueron encabezados por personajillos más atentos a los intereses de la facción que a los generales del país.

Pese a que se ha cumplido justo el siglo del vil asesinato de José Canalejas, nadie ha tenido a bien recordar a uno de los políticos más brillantes y honestos de nuestro país, lo que nos demuestra lo “peculiar” de nuestra mal llamada “memoria histórica”. Y, para finalizar, una curiosidad adicional: el primogénito de Canalejas, llamado José María, fue asesinado en 1936 por milicianos del frente popular. Quizá este último hecho sea clarificador de los motivos que han llevado a nuestros políticos actuales, en un ejercicio de desmemoria histórica, a olvidarse de uno de los nombres clave de la izquierda liberal española. Desde esta humilde bitácora, vaya un recuerdo para don José Canalejas Méndez, Presidente del Consejo de Ministros del Reino de España.

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2 comentarios el “EL OLVIDADO CENTENARIO DEL ASESINATO DE JOSÉ CANALEJAS

  1. Es estupendo este artículo sobre José Canalejas y está muy bien documentado, pero la foto no es de José Canalejas y Méndez, sino de su tío paterno Francisco de Paula Canalejas y Casas

  2. Lamento discrepar con el quejido del autor, en el centeario de Don José Canalejas.

    Si accede a la pág. web del Club Liberal Español comprobará cómo en el día del centenario de su asesinato, el Club Liberal Español celebró un acto al pie de la placa que recuerda el trágico suceso, en la Puerta del Sol esquina con Carretas, para acto seguido trasladarse al Ateneo de Madrid en cuyo salón de actos, en el que tantas veces interviniera Canalejas, tuve el honor de dictar una conferencia sobre el personaje y su ideología (“El nuevo liberalismo en el centenario del asesinato de Canalejas (1912-2012)”.

    El texto de dicha conferencia obra en la biblioteca de dicha docta Casa.

    Joaquín Mª NEBREDA PEREZ.

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