NELSON v. KNIGHT: LA LICITUD DEL DESPIDO BASADO EN LA PERCEPCIÓN DE LA TRABAJADORA COMO “AMENAZA AL MATRIMONIO”

Despido

El pasado 21 de diciembre de 2012 el Tribunal Supremo del estado de Iowa hacía pública su sentencia Nelson v. Knight, en virtud de la cual desestimaba el recurso de apelación interpuesto por Melissa Nelson frente al archivo que de su demanda con base en discriminación por sexo había decretado un juzgado de instancia. Este asunto llegó a la prensa española, aunque su tratamiento fue muy superficial y bastante lamentable en cuanto al análisis. Por ello, nada mejor que acudir a la propia sentencia dictada en el recurso número 11-1857.

En primer lugar, es menester hacer un resumen fáctico, que la resolución hace en su primer punto. Llama la atención la primera frase, que sin duda alguna sorprenderá al público hispano, toda vez que establece “Dado que el asunto se resolvió en juicio sumarial, relatamos los hechos en la forma más favorable a la demandante, Melissa Nelson” (para el lector no avezado en terminología jurídica estadounidense, la expresión summary judgement hace referencia a un archivo de la causa sin entrar a conocer los hechos al no acreditarse un principio de prueba que sustente la petición). Los hechos se remontan a 1999, cuando el doctor Knight, un dentista, contrata a Melissa Nelson, una chica de veinte años que acababa de graduarse, como asistente para su clínica dental. La relación se movió en un ámbito estrictamente profesional durante una década, en la que el dentista reconocía que su ayudante era muy competente y ésta aseveró que el doctor la trataba siempre con mucho respeto. Sin embargo, a principios de 2010 el doctor indicó en varias ocasiones a su ayudante que utilizaba ropas muy ceñidas y en ocasiones le requirió para que se pusiese su bata de clínica; la cosa fue a más puesto que ambos comenzaron a escribirse sobre temas que sobrepasaron lo estrictamente profesional para entrar en lo personal. Fue entonces la mujer del doctor quien insistió en que éste despidiera a la ayudante al entender que, es cita textual “era una amenaza para nuestro matrimonio”. El matrimonio Knight consultó incluso el asunto con el pastor de su iglesia, quien ratificó que la mejor decisión era, en efecto, el despido. Así, el 4 de enero de 2010, en presencia del ministro de culto como peculiar testigo del acto, el doctor Knight lee a Melissa Nelson un escrito en el que justifica su decisión de prescindir de sus servicios sobre la base de que la situación estaba poniendo en peligro su matrimonio. Y aquí el Tribunal constata una realidad que va a tener un peso clave en el fondo de la argumentación jurídica: “El doctor Knight contrató a otra mujer para reemplazar a Nelson. Todas sus asistentes dentales han sido mujeres”.

El 12 de agosto de 2010 Melissa Nelson interpone una demanda frente al doctor Knight sobre la base de discriminación sexual. El único motivo esgrimido jurídicamente para defender su tesis es que ha sido discriminada por razón de sexo dado que no hubiera sido despedida de haber sido hombre. El doctor Knight solicita un summary judgment o archivo de la causa que es estimada por el juez. El Tribunal Supremo de Iowa entra a conocer el asunto limitando sus consideraciones a una posible errónea interpretación de la ley y, vuelve a reiterar, lo hace en la forma más favorable a los intereses de la apelante.

Comienza la sentencia indicando que, en efecto, según la normativa del estado de Iowa es ilícita la discriminación de un trabajador por razón de sexo, especificando el supremo órgano judicial del estado que un empresario incurre en dicho tipo cuando toma una decisión adversa frente a un trabajador y el sexo es el factor determinante en la toma de decisión. Ahora bien, el debate procesal radicaba en la peculiar posición de la demandante, que sostenía no hubiera sido despedida de haber sido un hombre, mientras que el demandado argumentaba que no fue el sexo, sino la percepción de que la relación comenzaba a amenazar el matrimonio del empresario lo que motivó su decisión. En este sentido, el Tribunal Supremo de Iowa establece que existen precedentes, incluso a nivel federal, que establecen que un empresario no incurre en discriminación por razón de sexo “by discharging a female employee who is involved in a consensual relationship that has triggered personal jealousy. This is true even though the relationship and the resulting jealousy presumably would not have existed if the employee had been male”; en concreto, cita el asunto Tenge v. Phillips Modern Ag Co del Tribunal de Apelaciones del Octavo Circuito, que es objeto de un amplio resumen e interpretación. Ahora bien, el propio Tribunal reconoce que se enfrenta a un supuesto diferente y que ha de responder a una pregunta que el caso citado dejaba planteada pero sin respuesta: qué ocurre en el supuesto de que el despido se produce cuando la empleada no ha mantenido una relación sentimental con el empresario (como sí había ocurrido en los otros asuntos), sino que el despido se realiza como reacción del empresario ante lo que consideraba una “atracción irresistible” que ponía en peligro su matrimonio. El Tribunal considera que no existe discriminación en este caso, ya que el sexo de la trabajadora no motivó la decisión, como lo acreditaba el hecho de que el sustituto de Nelson fue otra mujer. Es más, el Tribunal cita expresamente una frase de otro caso, el asunto Platner: “We do not velieve that Title VII authorizes courts to declare unlawful every arbitrary and unfair employment decisión”. El Tribunal Supremo, sin embargo, introduce una matización respecto a una alegación de la apelante, en el sentido de plantear qué ocurriría si el empresario hubiese despedido a varias trabajadoras por dicho motivo. La respuesta es clara: “Se trataría de supuestos diferentes. Si un empresario reiteradamente procede al despido de personas de un sexo concreto alegando como base del mismo las relaciones personales, sería posible inducir que el género, y no la naturaleza de la relación, sería la causa del despido”. También el órgano judicial da otra vuelta de tuerca y precisa que una decisión basada en motivos de estereotipos de género puede dar lugar a discriminación por motivos de sexo, y que si la demandante hubiese podido acreditar tal circunstancia posiblemente el fallo hubiese sido otro, pero a la luz de las pruebas no podía tenerse por acreditado dicho particular, pues el hecho indiscutido por las partes es que el único motivo del despido fue que Nelson fue despedida porque la señora Knight “justamente o no, la veía como una amenaza a su matrimonio”.

Nos encontramos ante una sentencia muy didáctica que va desgranando las posibles conductas que pueden dar lugar a discriminación por razón de sexo y las que no. Pero que deja clara una cosa: si la razón del despido es que la trabajadora es percibida como “una potencial amenaza al matrimonio” del empleador, el despido puede ser injusto, pero no discriminatorio.

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Un comentario el “NELSON v. KNIGHT: LA LICITUD DEL DESPIDO BASADO EN LA PERCEPCIÓN DE LA TRABAJADORA COMO “AMENAZA AL MATRIMONIO”

  1. Si este mismo caso se hubiera dado en España, seguramente ahora mismo habría dos consejeras de igualdad/feminismo, cuatro asociaciones proabortistas, tres partidos de izquierdas, y dos manifestaciones mensuales pidiendo la lapidación pública del dentista, por ser un machista y un “facha”.

    Por suerte, en Estados Unidos son más razonables y no han enfermado del virus feministoide…

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