BANDERA Y ESCUDO ESPAÑOL: EVOLUCIÓN HISTÓRICA A LA LUZ DE LA LEGISLACIÓN CONTEMPORÁNEA

Bandera

En España tenemos un gravísimo problema con los símbolos nacionales, especialmente con el himno, la bandera y el escudo. Actualmente se moteja la bandera bicolor como propia del franquismo, siendo cada vez más frecuente que se exhiban enseñas tricolores. De igual manera, el himno nacional no suele ser respetado por quienes se excitan cada vez que los símbolos regionales son mínimamente cuestionados. Ya indicaba el profesor Santiago Muñoz Machado en su imprescindible ensayo sobre la falta de vertebración del estado en España que la falta de penetración de las políticas nacionales en los territorios se conjugó con una deficiente nacionalización de las masas, a diferencia de lo que ocurrió en Francia, por ejemplo.

Pero ciñámonos a los símbolos, y más en concreto a la bandera.

¿Cuál es el origen de la bandera bicolor que actualmente se recoge como enseña nacional en el artículo 4.1 de la Constitución?. Pues tiene un origen pura y simplemente distintivo, y data nada más y nada menos que de 1785. Si hacemos un poco de historia, comprobaremos que las enseñas francesa y española eran bastante similares, dado que en ambos países esgrimían el blanco y flor de lis propias de la casa de Borbón, reinantes a ambos lados de los pirineos. Por ello, mediante un Real Decreto dado en Aranjuez el 28 de mayo de 1785, el rey Carlos III ordena la adopción de la bandera rojigualda únicamente para la marina real y con la finalidad de distinguir los buques hispanos de los franceses (“Para evitar los inconvenientes, y perjuicios, que ha hecho ver la experiencia puede ocasionar la Bandera nacional, de que usa mi Armada naval, y demás Embarcaciones Españolas, equivocándose á largas distancias, ó con vientos calmosos con las de otras Naciones; he resuelto, que en adelante usen mis Buques de guerra de Bandera dividida á lo largo en tres listas, de las que la alta, y la baxa sean encarnadas, y del ancho cada una de la quarta parte del total, y la de en medio amarilla, colocándose en esta el Escudo de mis Reales Armas reducido á los dos quarteles de Castilla, y Leon con la Corona Real encima; y el Gallardete con las mismas tres listas, y el Escudo á lo largo, sobre quadrado amarillo en la parte superior”). Es el pueblo español quien en su lucha contra los franceses durante la guerra de la independencia adopta de forma espontánea la enseña bicolor, que se adoptó como oficial del Estado a mediados del siglo XIX y permaneciendo incluso durante el brevísimo primer periodo republicano, que mantuvo dicha bandera. No es hasta el Decreto de 27 de abril de 1931 (publicado en la página 359 del número 118 de la Gaceta de Madrid correspondiente a ese año 1931) cuando se adopta la tricolor, con la siguiente motivación: “El alzamiento nacional contra la tiranía, victorioso desde el 14 de abril, ha enarbolado una enseña investida por el sentir del pueblo con la doble representación de una esperanza de libertad y de su triunfo irrevocable. Durante más de medio siglo la enseña tricolor ha designado la idea de la emancipación española mediante la República. En pocas horas, el pueblo libre, que al tomar las riendas de su  propio gobierno proclamaba pacíficamente el nuevo régimen izó por todo el territorio aquélla bandera, manifestando con este acto simbólico su advenimiento al ejercicio de la soberanía […] Hoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se añade un tercero, que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad”, siendo así que el artículo segundo describe la bandera como formada “por tres bandas horizontales de igual ancho, siendo roja la superior, amarilla la central y morada oscura la inferior. En el centro de la amarilla figurará el escudo de España, adoptándose por tal el que figura en el reverso de las monedas de cinco pesetas acuñadas por el gobierno provisional en 1869 y 1870”. Una precisión y dos comentarios. La precisión: la “región ilustre” de la que habla el Decreto es, evidentemente, Castilla, y el morado es el color que erróneamente se atribuyó a los pendones castellanos. Los comentarios: primero, como se verá no son los rebeldes de 1936 quienes utilizaron por vez primera la expresión “alzamiento nacional”, que este decreto republicano invoca nada menos que en su inicio; segundo, que se adopte como escudo el adoptado por un gobierno provisional de 1869 que tenía como objetivo final una monarquía y no una república.

El Decreto número 77 de 29 de agosto de 1936 publicado en el número 14 del Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional consta de un único y lacónico artículo que se limita a indicar “Se restablece la bandera bicolor roja y gualda como bandera de España”. Pero su Exposición de Motivos imita al Decreto republicano a la hora de justificar el restablecimiento como gesto espontáneo de las masas que se levantaron: “El movimiento salvador de España, iniciado por el Ejercito y secundado entusiásticamente por el pueblo, fundidos en el fervoroso anhelo de reanudar su gloriosa historia, ha sido presidido espontánea y unánimemente por el restablecimiento de la tradicional bandera bicolor: roja y gualda.” Pero curiosamente dicha enseña no mutó el escudo patrio, que continuó siendo el mural republicano hasta que en el año 1938 se crea el escudo de España, el tradicional del águila de San Juan, yugo y flechas.

Por cierto que sobre este particular se afirma gratuitamente que el águila, el yugo y las flechas son símbolos franquistas. Nada más alejado de la realidad, y para ello baste con echar un vistazo a la Exposición de Motivos del Decreto de 2 de febrero de 1938 publicado en las páginas 3578 y 3579 del número 470 del Boletín Oficial del Estado del día 3: “Espontáneamente, todos cuantos cooperaron al Movimiento Nacional hicieron gala de usar como distintivo el águila que desde Roma viene siendo símbolo de la idea imperial y que figuró en el blasón de España en las épocas más gloriosas de su Historia. El haz y el yugo de los Reyes Católicos, cuya adopción como distintivo constituye uno de los grandes aciertos de nuestra Falange, debe figurar en las armas oficiales para indicar cuál ha de ser la tónica del Nuevo Estado”. De hecho, el artículo uno del Decreto indica que “El Escudo de España se sustituye con la heráldica de los reyes Católicos, sustituyendo las armas de Sicilia por las del antiguo reino de Navarra, con lo cual se integran los blasones de las agrupaciones de estados medievales que constituyen la España actual”. Es decir, que con el escudo se pretendía representar todos los reinos medievales hispanos (Castilla, Aragón, Navarra). Dicho escudo continuó siendo el oficial del estado español hasta que la Ley 33/1981 de 5 de octubre, publicada en el Boletín Oficial del Estado del 19 de octubre, lo sustituye por el actual.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Historia

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