CUARENTA AÑOS SIN JOHN FORD (I).

John Ford

El próximo 31 de agosto se cumplirán cuarenta años de la muerte de Sean Aloysius O´Feeny, más conocido en el mundo cinematográfico como John Ford, uno de los grandes directores de la historia. Es imposible siquiera acercarse al séptimo arte sin toparse con la gigantesca presencia de Ford y sus westerns, y tan sólo su nombre evoca el incomparable paisaje de Monument Valley, el polvoriento y desértico paisaje del oeste americano y un grupo de jinetes de la caballería estadounidense. Es quizá la idea arquetípica que se tiene de Ford, aunque fue mucho, mucho más que un director de western, pues en su haber tiene obras maestras totalmente alejadas del género, como El hombre tranquilo o El delator, por poner tan sólo un par de ejemplos.

Con motivo del cuadragésimo aniversario de su fallecimiento, el canal de televisión Turner Classic Movies ha decidido rendir un homenaje al director programando a lo largo de todos los sábados de agosto las películas más memorables del director. Aprovecharemos estos meses de asueto veraniego para mantener activo nuestro post con unos comentarios personales a las películas emitidas. El pasado día 3 de junio se programaron La conquista del Oeste y La legión invencible.

I.- La conquista del oeste. Me parece un error emitir este film en un homenaje a John Ford, dado que en realidad se trata de cinco episodios independientes que tienen como hilo conector el devenir de las dos hijas de la familia Prescott, Eve (interpretada por Carroll Baker) y Lillih (Debbie Reynolds) y sobre todo del hijo de la primera, Zeb Rawlings (George Peppard). Tres episodios fueron dirigidos por Henry Hathaway quien, según declaración propia, aunque tuvo que rehacer gran parte del trabajo del episodio dirigido por George Marshall “el material de Ford no me hubiese atrevido a tocarlo jamás”. Ford se encargó de dirigir el tercer episodio, titulado “La guerra” y que sirve de alguna manera como “puente” entre ambas partes del film. A mi humilde entender la clave de todo este pequeño episodio se encuentra en la charla que en un lugar apartado del campamento mantienen los generales Ulisses S. Grant (Henry Morgan) y William Tecumseh Sherman (John Wayne). Ford demostró su maestría rodeándose de un elenco de actores como el divertido Andy Devine (a quien había dado el relevante papel del conductor en La diligencia), Raymond Massey (en una fugaz aparición como Lincoln), Russ Tamblyn (como el desertor sudista que pretende acabar con el conflicto bélico asesinando a Grant); Ford incluso rechazó el ofrecimiento de su amigo James Stewart, quien se puso a su disposición para aparecer brevemente como cadáver en la escena en la que se anuncia la muerte de Linus Rawlings en un hospital militar tras la batalla de Shiloh (personaje el de Rawlings ideado expresamente para Gary Cooper y que, al morir éste, se le ofreció a James Stewart en una decisión que el actor siempre entendió equivocada al no considerarse adecuado al rol). En definitiva, que la película nos permite acreditar la maestría de Ford, pero no es una película de Ford, no al menos al cien por cien, sino tan sólo al veinte por cien. Dado el amplio abanico de films que el genial director poseía, no encuentro explicación a la circunstancia de programar esta película que, a mayor abundamiento, es emitida cada dos por tres en dicho canal.

II.- La legión invencible, en lo que es una penosísima traducción del título original She wore a yellow ribbon (Ella llevaba una cinta amarilla). Se trata de la segunda de las películas que Ford rodó entre 1947 y 1949 dedicada a la caballería, y como las otras dos (Fort Apache y Río Grande) se inspiraba en un breve relato del escritor James Warner Bellah, en concreto el titulado War party (partida de guerra). Esta película narra los últimos días en activo del capitán Nathan Brittles en un puesto de caballería en el oeste americano, puesto en el que conviven los oficiales y los soldados junto con sus familias. Brittles ve acercarse el retiro como una sombra siniestra que pondrá fin a toda una vida dedicada al ejército; ni tan siquiera va a tener el consuelo de poder contar con el apoyo de su familia, dado que su mujer y su hija han fallecido y se hallan enterradas en el cementerio del fuerte, lugar al que como un ritual el capitán Brittles acude diariamente a presentar su “informe” y a cambiar las flores. Esta película, que repite prácticamente el reparto de Fort Apache (junto a John Wayne encontramos de nuevo a John Agar, Víctor McLaglen y George O´Brian) vemos temas que obsesionaban a Ford: el papel de las mujeres como apoyo silente, pero decisivo a los militares; la huella de la guerra de secesión y, sobre todo, la integración de la gente tras el conflicto bélico (la secuencia del fallecimiento del “soldado John Smith”, en realidad un antiguo general confederado integrado en la caballería estadounidense, junto con el rendido elogio del capitán Brittles a su valentía y el permiso para que el soldado Smith fuese enterrado con la bandera de la confederación sobre su ataúd); el rol de las tribus indias, cuyas nuevas generaciones claman la guerra frente a quienes, ya ancianos como Brittles, alzaban su voz en favor de la paz. Temas generales que coexisten con la trama sentimental protagonizada por los tenientes Flint Cohill (John Agar) y Ross Pennell (Harry Carey jr) que rivalizan por el amor de Olivia Dandrige (Joanne Dru), e incluso con la nota humorística que pone el sargento Quincannon (Victor McLaglen), cuya corpulencia es tan inmensa como su bondad, y que no duda en animar a un joven niño huérfano con frases tan hilarantes como “Soy el mejor nadador del mundo. Una vez crucé el canal de La Mancha….con un yunque en el pecho”. No obstante, si por algo destaca esta película es por la belleza de sus imágenes, con un colorido espectacular y con una fotografía brillantísima de la que es un ejemplo la escena en la que la que la partida camina bajo una tormenta a paso lento para que el médico del regimiento pueda, en una operación de urgencia perpetrada en la parte trasera de una carreta, extraer a un soldado una flecha india alojada en su pecho. Imprescindible película para cualquier aficionado no sólo al western en especial, sino al séptimo arte en general.

Continuará………..

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