1814-1914-2014: DE VIENA A VIENA PASANDO POR VIENA.

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Este año nuevo 2014 cuyas primeras horas acaban de transcurrir traerá consigo una efeméride muy significativa: el centenario del inicio de la primera guerra mundial. En efecto, el 29 de junio de 1914 el heredero al trono del imperio austro-húngaro, el archiduque Francisco Fernando, era asesinado en Sarajevo por el estudiante de origen serbio Gavrilo Prinzip. Francisco Fernando no era el hijo del emperador, el ya octogenario Francisco José I. El hijo del emperador y la célebre emperatriz Sissi, el archiduque Rodolfo, había fallecido junto con su amante María Vetsera en trágicas y misteriosas circunstancias en el pabellón de caza de Mayerling en enero de 1889, aparentemente el archiduque habría quitado la vida a su amante y después se habría suicidado, aunque los hechos no están ni mucho menos tan claros (hecho éste, por cierto, inmortalizado en el cine en varias ocasiones, las más célebres la que en 1936 interpretaran Charles Boyer y Danielle Darrieux así como la protagonizada treinta y tres años más tarde por Omar Shariff y Catherine Deneuve, con un magnífico James Mason interpretando al emperador Francisco José). Nueve años más tarde la propia emperatriz era asesinada. El emperador Francisco José carecía de descendientes varones, por lo que la condición de heredero recayó en su hermano menor Carlos Luis, fallecido de tifus en 1896, fecha en la que el hijo de éste, Francisco Fernando, accedió a su vez a la condición de heredero imperial. El asesinato encendió la mecha e hizo estallar el barril de pólvora que desde hacía mucho tiempo atrás constituían los Balcanes, donde Austria y Rusia pretendían desplegar su influencia. Aún no había transcurrido un mes del asesinato, el 28 de julio de 1914 el imperio austríaco declaró la guerra a Serbia, Rusia ordenó una movilización general de tropas y el Reich alemán declaró a su vez la guerra a Rusia en virtud del sistema de alianzas de la época. La Primera Guerra Mundial había comenzado, duraría cuatro años y cuatro meses y su final marcaría el inicio del declive de Europa y el auge de Estados Unidos. Pero, sobre todo, supuso el derrumbe de dos de los grandes imperios vinculados a la dinastía Habsburgo: el alemán y el austríaco, este último dinamitado en multitud de naciones.

Era el fin de una época. La época simbolizada en las monarquías legitimistas del siglo XIX, de los palacios, de los uniformes y, sobre todo, de los valses en los salones de baile de las cancillerías y residencias imperiales. El final de toda una época condensada en los valses de Johan Strauss, con los cuales año tras año la Orquesta Filarmónica de Viena. Nada, pues, más lógico que evocar en estos comienzos del 2014 la época de la monarquía austríaca y su abrupto final. Y recomiendo hacerlo desde un cuádruple punto de vista:

1.- Musical: el Concierto de Año Nuevo. Desde 1939, la Orquesta Filarmónica de Viena nos deleita desde el salón dorado de la Musikverain de Viena. Este año el encargado de dirigir la orquesta fue Daniel Baremboin, quien lo hizo con su peculiar estilo y que finalizó de manera insólita saludando personalmente a todos los integrantes de la orquesta mientras ésta, sin ser dirigida, ponía el colofón al concierto con la célebre Marcha Radetzky. Este concierto, nacido en muy difíciles circunstancias (en 1938 se había consumado el Anchluss o anexión del país al Tercer Reich), tenía como principal objeto reivindicar la cultura austríaca frente a la germana a través de la emblemática música de Johan Strauss, vinculada emocionalmente al imperio austríaco. No obstante, en la retransmisión de este año por lo menos en mi caso el mando a distancia se convirtió en instrumento impresdincible dada la penosa calidad del sonido, donde en ocasiones se hacía inaudible y en otras aturdía en exceso.

2.- Literario: novela La Marcha Radetzky de Joseph Roth. Nada mejor para comprender los entresijos y la crisis del imperio austrohúngaro que esta célebre novela crepuscular de Joseph Roth, el mejor escritor que supo exponer las grandezas y miserias así como el ocaso de toda una era. A través del devenir de tres miembros de la familia Trotta se relatan las tensiones internas que implosionaron con el inicio de la Gran Guerra.

3.- Jurídico: El Estado fragmentado, de Francisco Sosa Wagner e Igor Sosa Mayor. El profesor Sosa Wagner, enamorado de Austria, de su historia y un profundo conocedor del devenir jurídico germánico y austríaco, nos detalla en este magnífico ensayo un breve apunte histórico de la evolución de Austria desde su formación hasta el siglo XIX, para detenerse a continuación en las estructuras, compromisos y tensiones existentes en dicha centuria.

4.- Histórico: La Primera Guerra Mundial. Sin duda este año aparecerán muchos ensayos sobre el tema al calor del centenario de su inicio. No obstante, algunos estudios muy interesantes ha se han adelantado notablemente en el tiempo. El que Martin Gilbert publicara hace ya tres años en la editorial La esfera de los libros, el que ese mismo año publicara John Morrow en la editorial Edhasa o el que a finales de 2013 apareció publicado en Plaza y Janés por los responsables del Canal Historia. Cualquiera de ellos puede ser un buen inicio para adentrarse en los entresijos de este conflicto bélico.

Podemos, en definitiva, concluir que el siglo XIX comenzó y finalizó en Viena. Comenzó en dicha ciudad cuando en 1814 los vencedores de Napoleón se reunieron en los salones de la capital para repartirse el pastel europeo reordenando fronteras y articulando los países de tal manera que, sin prescindir de algunas de las conquistas revolucionarias que se consideraban irrenunciables, no se cuestionasen las monarquías preexistentes, dando lugar al legitimismo; situación que está tratada de forma harto divertida en la película alemana El congreso se divierte, donde la vital e importantísima figura de Metternich (interpretado de forma muy convincente por Conrad Veidt) aparece como árbitro indiscutible de la Europa postnapoleónica. Y finaliza en esa misma ciudad cuando cien años más tarde enciende la mecha de la autodestrucción europea al declarar la guerra a Serbia, dando origen al primer gran conflicto armado del siglo XX, aunque ciertamente sería injusto culpar al imperio del estallido bélico, que venía larvándose desde hacía mucho tiempo. Por ello, quizá nada mejor en 2014 que rememorar esos tiempos de la forma que hemos indicado en los párrafos anteriores.

Aprovecho la ocasión para desear un muy feliz y próspero año 2014 a todos los lectores, seguirores e intervinientes del blog.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Historia

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