UN JUEZ DICE QUE “NO TIENE EDAD PARA QUE ME CALQUEN AHORA UN ROLLO DE MEDIA HORA CADA UNO”

Sin título

Recuerdan ustedes nuestro post anterior en el que relatábamos cómo un Juez redujo los honorarios de un letrado aludiendo a la situación del Estado español y los sueldos medios en general? Pues bien, el mismo magistrado ha protagonizado una nueva hazaña que no me resisto a dejar de difundir a través del presente blog.

Para quien conozca por ejercicio profesional al juez en cuestión, es un hecho público y notorio que detesta cordialmente a los profesionales liberales –tanto abogados como procuradores (aunque su trato a nivel personal siempre ha sido formalmente muy correcto)-, hecho éste quizá derivado de posibles malas experiencias sufridas en destinos anteriores.  Pero vayamos al caso concreto que deseo relatarles. Sitúense ustedes en una vista de un juicio ordinario civil. Para empezar, un comentario que, aún hecho animus iocandi, maldita la gracia que tiene: “ya sabe que no hay que fiarse de los abogados”, lo cual, en efecto, no deja de tener su gracia viniendo de quien viene y dicho por alguien integrante en una Administración (la de Justicia) que no para de tener sonoros suspensos en cada una de las encuestas de opinión hasta el punto de que las realizadas por el Consejo General del Poder Judicial (y colgadas en su página web) tienen que hacer auténticos encajes de bolillos para minimizar la negativa opinión ciudadana. Y lo hace, además, sabiendo que los profesionales de la abogacía tienen las manos cuando menos medio sujetas, dado que cualquier contestación a esa “broma” podría ser malinterpretada y echarse encima al juez; en otras palabras, que esa broma de mal gusto dirigida contra los profesionales la hace prevaliéndose de su posición de superioridad en los estrados.

Pero, con todo, no es esto lo peor, dado que siendo generosos, no pasaría de ser un comentario que lo único que revelaría es el mal gusto del personaje. Lo auténticamente escandaloso viene cuando, tras el interrogatorio de las partes y de los testigos, llega la hora de que los letrados expongan sus conclusiones. Y es entonces, en este momento, cuando ante el estupor general de todos los presentes, el juez dice que o se reducen a cinco minutos o se fija otra fecha para las mismas. Y agárrense bien a la silla, porque este es el potísimo y sólido argumento jurídico que ofrece Su Señoría Ilustrísima para fundamentar en Derecho su posición. Cito textualmente transcribiendo una por una las palabras del juez tal y como constan en la grabación de la vista: “Una de dos, o suspendemos y vienen otro día a hacer conclusiones o se…yo no quiero coartar el derecho de defensa de nadie y pueden hablar todo lo que quieran pero si quieren hablar todo lo que quieran vienen otro día y me lo cuentan. O se comprometen ahora mismo a que acaben las conclusiones de cada uno en cinco minutos. Cinco minutos. Yo más de las dos no pienso quedarme aquí. Si no están dispuestos a aceptar eso señalamos otro día […] Si quieren que lo hagamos cinco minutos, y cuando digo cinco minutos quiere decir que cuando pasen cinco minutos cortaré al que esté hablando […] O ahora cinco minutos y otro día todo el tiempo que quieran hablar […] Les cortaré ¿eh? NO TENGO EDAD PARA QUE ME CALQUEN AHORA UN ROLLO DE MEDIA HORA CADA UNO Y PASE LA HORA DE COMER” (sic). En un país con una Administración de Justicia digna de tal nombre ello hubiera dado lugar a la inmediata apertura de un expediente disciplinario al juez en cuestión, porque esas palabras son una absoluta falta de respeto hacia los profesionales y pueden llevar a cualquier ciudadano a preguntarse legítimamente si quien las pronuncia está capacitado para ostentar la función jurisdiccional. Porque, sin echar mano del argumento de la “jornada ordinaria media de los españoles en general” (que podríamos echarle en cara animus iocandi al personaje), ¿Cómo reaccionaría dicho juez si, por ejemplo, tuviese necesidad de acudir a un centro de salud y el médico le dijera que le expusiese los síntomas en cinco minutos o en caso contrario viniese otro día?

Es cierto, y soy el primero en reconocer que existen letrados que dilatan excesivamente sus conclusiones, a veces haciendo referencia o trayendo a colación hechos y circunstancias que no vienen al caso; en tales circunstancias, no sólo es lícito, sino necesario que el juez corte de raíz tal comportamiento y requiera al abogado en cuestión a ceñirse al caso concreto. Pero reducir ab initium y de antemano la duración de las conclusiones argumentando que “yo más de las dos no pienso quedarme aquí” y referirse a las alegaciones de los letrados como “un rollo de media hora” añadiendo para rematarlo que “no tiene edad para ello”, no deja de ser algo absolutamente impresentable. Que califica (o descalifica) por si solo a quien lo dice.

Que sea cada lector el juez máximo de las palabras del juez.

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6 comentarios el “UN JUEZ DICE QUE “NO TIENE EDAD PARA QUE ME CALQUEN AHORA UN ROLLO DE MEDIA HORA CADA UNO”

  1. Impresentable. Creo que todos estamos de acuerdo. Pero, al margen de este caso concreto ¿no te parece que habría que imponer alguna limitación razonable de tiempo a los informes?. Hace poco sufrí, sin poderlo evitar, casi 70 min de conclusiones en un ordinario sin mayor complicación. El juez dormitaba de forma evidente y yo, que había utilizado 7 minutos, trataba de llamar su atención para que cortara el torrente de generalidades (escrito en unos voluminosos folios) que nos caía encima. Inútil, porque el juez estaba en otra parte y el “conferenciante” habría podido seguir hablando hasta las diez de la noche si hubiera querido. Ni tanto ni tan calvo.

    • Bentham, estoy totalmente de acuerdo contigo. Jesús González Pérez decía (creo recordar que era en su “Manual de práctica forense administrativa”) que unas conclusiones en ningún caso deberían superar los veinte minutos, y ese tiempo ya me parece ciertamente elevado. Personalmente estoy totalmente de acuerdo con el ilustre administrativista, si bien pienso que debe adecuarse el tiempo a la importancia del caso, aunque yo personalmente siempre intento reducirlas al máximo posible y creo no faltar a la verdad si digo que nunca hasta ahora he superado los diez/doce minutos en unas conclusiones. En eso coincidimos y, de hecho, ya ve que en el último párrafo de la entrada se hacía alusión a ese problema. Ahora bien una cosa es eso y otra es arrojar a la cara de un letrado antes de las conclusiones los párrafos en cuestión con que obsequió Su Señoría a los letrados……..

  2. Estimado Sr, de Villefort, me encanta que nos cuente todas estas muestras de la bajeza de una casta, la de los Tribunales, que se vale de sus privilegios para ejercer el arbitrio y la discreccionalidad, todos los días pasa y que la gente lo sepa es necesario.

    En relación al caso comentado, dado que hay una grabación, tiene base más que sólida para interponer cuanto menos una queja en el CGPJ a fin de que al Juez, que no deja de ser una asalariado público, pueda ser reprendido por ese comportamiento miserable.

    No deje de hacerlo por que si no fuera por que no constan los datos del mismo yo mismo remitiría el caso al CGPJ, no ha de tener miedo a perder todos los pleitos que le resten en ese Juzgado, pues el Juez se sabe observado,incluso el Letrado ganará fama de duro y los demás no querrán tener problemas con el mismo, con lo que limitarán reacciones como esta.

    Todavía recuerdo al Magistro de la Audiencia de Albacete que fue sancionado por una falta muy grave al constarse que se dormía en las vistas. Supongo que después de que el denunciante perdiera el caso. En fin, más denuncia pública y más ante el CGPJ un saludo y enhorabuena por el Blog es de una calidad impresionante, de veras.

  3. Todos los profesionales hemos sufrido desplantes parecidos de estos diosecillos. Pero, estimado Villefort hay que dar NOMBRES Y APELLIDOS de estos desalmados aunque en el fondo les importe tres narices. No nos basta con una exposición anónima. Hay que ser un poco “Mazón” – notorio y quijotesco letrado murciano-para atreverse a denunciar de verdad. Eso es lo que debemos hacer todos

  4. Maleducados e impresentables los hay en todas partes estimado Raymond. Médicos que despachan en 5 min y con desgana como si fuera la panadería, enfermeras bordes y negligentes, jueces prepotentes, abogados explotadores de sus becarios, empresarios ávaros… los ejemplos pueden ser cientos en todas las profesiones. Ovejas negras siempre hay, pero sin generalizar. No son jueces, médicos, abogados o empresarios, etc. son maleducados e impresentables, que tenemos la mala suerte que ejercen ciertas profesiones.

    Como han dicho más arriba, si ve que puede haber base para queja formúlela. Y si pierde pues más todavía. En todo caso, si le sancionaran y le cae algún asunto más en ese juzgado, sería causa de abstención/recusación creo conforme al 219.5º.

    PD. Recuerdo ese post, hubo una interesante discusión. Hace poco me acordé de él al leer jurisprudencia sobre la no vinculatoriedad del dictamen del Colegio de Abogados en los honorarios en la tasación de costas.

    Un saludo y que tenga un estupendo 2014!

  5. Yo llevo ya unos años y debo decir que la actitud de bastantes señorias deja mucho que desear; no es ya que te falten el respeto en sala – por ejemplo, te digan directamente (después de tenernos horas esperando en la puerta, con un señalamiento irreal de juicio cada 10 minutos) – que “rapidito señores letrados que me quiero ir a comer pronto a casa a comer”, sino que además en algunos casos, de forma indisimulada y cuando vamos a dar conclusiones apartan el procedimiento y cogen el siguiente para empezar a estudiarselo…hasta aquí es una falta de educación, pero eso no es lo peor, lo peor son las sentencias en las que parece que el juez no ha estado en sala o ni siquiera se ha leido el procedimiento, o aquellas que resuelven en alzada y que no responden más allá de lo planteado hasta el folio número 5. ¿Cómo se recurre una sentencia en la que de un recurso de 10 páginas no responden más allá de la página 5? ¿Cómo se le explica al cliente que el juez “pasa” de su asunto?

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