“THE ARTIST”: UN EMOTIVO HOMENAJE DEL CINE ACTUAL AL CINE MUDO.

The Artist

El pasado lunes la segunda cadena de televisión emitía la oscarizada película The Artist, deliciosa cinta rodada el año 2011 y que supone todo un homenaje interno al séptimo arte y a la época en la que el cine abandonó su silencio y comenzó a hablar. Que en una era donde las interpretaciones de los actores han retrocedido en beneficio de una sobreabundancia de  efectos especiales por ordenador una película muda rodada en blanco y negro haya tenido el éxito que este film ha obtenido es tan inusual como inesperado, aunque no por ello menos digno de encomiarse porque en esta ocasión éxito de crítica y éxito comercial van de la mano. Y es que en esta ocasión al ser la película muda todo descansa, al igual que ocurría en los inicios del cine, sobre las interpretaciones de los actores.

La películas nos cuenta la historia de George Valentin, un galán y estrella indiscutible del cine mudo de aventuras (a quien acompaña su inseparable perrito) que casualmente conoce a una chica aspirante a actriz, Peppy Miller, a quien da el pequeño empujoncito que toda persona necesita, más que nada porque el sincero afecto que Valentin siente por la chica acaba convirtiéndose en chispa amorosa. Las cosas se tuercen cuando hace su aparición el sonido en las películas y Valentin se niega a aceptar que deba abandonar su forma de interpretar películas. Cuando los estudios inician el rodaje de películas habladas, Valentin se cierra en banda y arriesga toda su fortuna personal para rodar una película muda de aventuras. El día del estreno coinciden la película muda dirigida y protagonizada por Valentin con la sonora protagonizada por Peppy Miller, no siendo difícil augurar que el público se inclinó mayoritariamente por la nueva manifestación artística condenando al fracaso el film no hablado, lo que a la vez determinó el inicio del declive artístico y personal de Valentin. Perdido su lujoso tren de vida, prácticamente sin ingresos y olvidado de todos o de casi todos, contempla como toda una época finaliza para dar paso a otra nueva con nueva gente en la que él ya no tiene cabida……¿o si?

No es la primera vez que el cine rinde un homenaje a aquellos pioneros del cine sonoro. En realidad, la mítica Cantando bajo la lluvia también abordaba los problemas de dos actores del cine mudo, Don Lockwood y Lina Lamont, en esos años finales del cine mudo, y donde incluso se hace decir al director R.F. Simpson “perderán hasta la camisa”, a la hora de valorar el estreno de El cantor de jazz. Pero lo cierto es que no sólo no perdieron la camisa, sino que iniciaron una auténtica revolución fílmica que tuvo sus luces pero también sus sombras para muchos actores que no pudieron realizar la transición al sonoro y vieron truncadas sus carreras, algo que el director Billy Wilder narró con toda su crudeza en Sunset Boulevard (aquí penosamente titulada “El crepúsculo de los dioses”) donde la antigua actriz Norma Desmond (interpretada de forma magistral por Gloria Swanson) vive olvidada de todos en una mansión rodeada de antigüedades y recuerdos de una época pasada, reviviendo constantemente su antiguo esplendor. O el caso de Douglas Fairbanks (que es precisamente el que ha servido de modelo –incluso hasta en los rasgos físicos- para recrear el personaje de Valentin), el eterno héroe del cine mudo de aventuras, quien no pudo hacerse un hueco en la nueva época del cine hablado; y así, quien hiciera las delicias del público en films como Black Pirate, Robin Hood, The thief of Bagdad, The sign of Zorro y The three musketeers intentó infructuosamente prolongar su carrera, pero su decadencia era ya incuestionable; de hecho, en la versión de El hombre de la máscara de hierro que protagonizara en 1929 y en la que volvía a encarnar a D´Artagnan, su personaje moría por vez primera en el cine, algo, por cierto, similar a lo que ocurre en The Artist con el personaje de Valentine. Este abrupto final para toda una generación de actores está perfectamente resumida en una escena del film biográfico que sobre otro de los astros del cine mudo, Chaplin, protagonizara Robert Downey jr en 1992: la escena en la que Chaplin y Fairbanks (encarnado éste de forma insuperable por Kevin Kline) hablan en la base de las letras de “Hollywood” sobre el impacto del sonido en las películas. Pero no todos los actores vieron finiquitadas sus carreras, pues otros muchos que habían sido estrellas del cine mudo lograron no sólo sobrevivir, sino hacerse estrellas indiscutibles de la nueva era dorada del cine. Pensemos en nombres como Ronald Colman, William Powell, Basil Rathbone, Lillian Gish o los hermanos Barrymore o incluso Greta Garbo, que lograron iniciar una nueva etapa en sus carreras artísticas. Es célebre la anécdota protagonizada por Greta Garbo a la hora de rodar La reina Cristina de Suecia: tras la imposibilidad de que el principal rol masculino (el del embajador español Antonio de Pimentel) fuese interpretado por Laurence Olivier, Garbo impuso a John Gilbert, su pareja en la época del cine mudo y en pleno declive artístico tras la irrupción del sonoro, en un intento por parte de Garbo de revitalizar la carrera de su amigo; todo fue en vano.

A dicha época y a dicha generación de actores rinde homenaje The Artist. Toda la angustia, las inquietudes, los temores ante una novedad tan revolucionaria como el sonido aparecen reflejadas en una escena brillantísimamente lograda: aquella en la cual Valentin tiene una pesadilla en la que se ve incapaz de hablar pero en la que pueden escucharse todos los sonidos que se producen a su alrededor (es este uno de los dos momentos en que el sonido real aparece en la película, siendo el otro los diez segundos finales donde tienen lugar unos fugacísimos diálogos, las únicas frases que se escuchan en todo el metraje). En la relación de George Valentin con Peppy Miller y la situación que les rodea (auge de ésta paralela al declive del primero) no podemos tampoco dejar de ver un eco de la relación del alcoholizado actor Norman Maine cuando en la decadencia de su carrera decide proteger a la joven Vicky Lester de A star is born (pese a la brillantísimas interpretaciones de James Mason y Judy Garland en la versión de 1955, mi preferida sigue siendo la versión protagonizada por Fredric March y Janet Gaynor en 1937)

Una auténtica obra maestra que es obligado ver…..y disfrutar. Cuando menos para todo amante del séptimo arte. He aquí un par de minutos de tráiler para abrir boca.

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