SE RECUPERAN DEL DERECHO ADMINISTRATIVO NORTEAMERICANO SUS PRIMEROS Y “OLVIDADOS” CIEN AÑOS.

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El último número de la Administrative Law & Regulatory News, que trimestralmente publica la sección de Derecho administrativo de la American Bar Association, se hacía eco de la entrega del premio anual de enseñanza en Derecho administrativo a Jerry L Mashaw, por su libro Creating the Administrative Constitution: The lost one hundred years of American Administrative Law. En realidad, no nos encontramos ante algo nuevo, dado que dicho autor ya había publicado varios extensos artículos sobre el tema en el prestigioso Yale Law Journal.
Tradicionalmente se viene considerando 1887 como el año fundacional del moderno derecho administrativo norteamericano, dado que fue precisamente entonces cuando se creó la Interstate Commerce Commission, la primera agencia administrativa federal con potestades de rulemaking y adjudication (conceptos claves en el derecho administrativo y que, genéricamente y con las reservas pertinentes, podríamos identificar con nuestras potestades reglamentaria y de dictar actos administrativos, respectivamente). El origen de esa institución está vinculada precisamente al ferrocarril. Los numerosos conflictos existentes con la prestación de servicios ferroviarios como fondo del asunto, que acabaron en sonoros pleitos ante el Tribunal Supremo, hicieron que los distintos estados creasen en su seno comisiones que supervisasen la labor del ferrocarril en materia de horarios, tarifas y prestación del servicio. No obstante, las compañías ferroviarias llevaron la constitución de las mismas al Tribunal Supremo, que el 25 de octubre de 1886 hizo pública la sentencia del caso Wabash, St Louis & Pacific Railway Company v. Illinois (118 US 557 [1886]), donde compañías ferroviarias impugnaban una sanción impuesta por un organismo público creado al efecto por el estado de Illinois. La sentencia, de la que fue ponente el juez Samuel F. Miller, contiene una interesante doctrina, dado que entiende que la regulación estatal se había excedido en sus facultades y vulneraba la cláusula de comercio de la Constitución estadounidense, según la cual únicamente el Congreso de los Estados Unidos podía regular tal materia; pero no consideraba ilícita ni la comisión estatal ni sus funciones, siempre y cuando las mismas se limitasen estrictamente al territorio del estado. Se creaba así una tierra de nadie en el caso de ferrocarriles cuyo trayecto abarcase más de un estado, porque no había regulación federal en la materia, y la estatal era inaplicable al transcurrir la línea ferroviaria por más de un estado. Como reacción a esta sentencia del Tribunal Supremo, tan sólo cuatro meses después, el 4 de febrero de 1887 se aprueba la Interstate Commerce Act de 1887, que crea la Interestate Commerce Commission, cubriendo así el vacío legal hasta entonces existente. A partir de este modelo inicial, se crean varios organismos sobre el modelo inicial que determinarían el crecimiento de lo que se llegó a denominar Administrative state. Esta era la tesis tradicional de la que, además, entre nuestra doctrina se hizo eco el maestro García de Enterría.
Pero, como indica el profesor Jerry L Mashaw en las breves palabras pronunciadas en la entrega del premio refiriéndose a esta tesis tradicional, la misma: “es cierta, hay mucho de verdad en ella, pero comprobé que dista mucho de ser totalmente cierta. El proyecto cambió enteramente de perspectiva cuando inicié la lectura del primer volumen de la colección legislativa de los Estados Unidos. Descubrí con sorpresa que el Congreso se preocupó de establecer la organización departamental y administrativa, los procedimientos por lo que los funcionarios deberían cumplir sus obligaciones y las relaciones del Presidente con los organismos ejecutivos creados. Más aún, tales normas legales otorgaban una gran potestad discrecional a la hora de aplicar normas que requerían interpretación administrativa”. Mashaw se opone así a la tesis que califica el primer siglo de historia legal de los Estados Unidos como una época limitada a “Congreso y Tribunales” y donde el primero no sólo legislaba sino que ejecutaba directamente las previsiones. Y nos ofrece en estas breves palabras múltiples ejemplos de organismos administrativos creados en esos años iniciales de la república estadounidense, ejemplos que desgrana minuciosamente en su estudio: oficina de patentes, de pensiones para los veteranos de guerra, en materia de navegación, hospitales para marineros y, sobre todo, la gran creación del brillante aunque algo hipócrita Alexander Hamilton: el primer Banco de los Estados Unidos. “Estas normas implicaban una significante actividad administrativa en orden a ejecutar los mandatos del Congreso”. Queda, pues, claro, que existía notable actividad administrativa en el primer siglo de existencia de los Estados Unidos, y que pese a permanecer cubierto por la oscuridad hasta hace poco ha sido en gran parte iluminado y sacado nuevamente a la luz por los trabajos de Jerry L Mashaw.

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