SE BUSCAN CANDIDATOS PARA SELECCIONAR JUECES EN MINNESOTA: EL COMITÉ DE SELECCIÓN JUDICIAL.

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El pasado martes día 23 de diciembre de 2014, la página web del poder judicial del estado de Minnesota publicaba una noticia que sonará tremendamente familiar al jurista formado en el sistema anglosajón, pero extraña a quienes se hayan criado bajo el manto tutelar de los ordenamientos continentales. Se trata de un proceso de selección abierto por el Tribunal Supremo de Minessota….para buscar miembros destinados a formar parte del Comité encargado de la selección de jueces estatales. Si el amable lector se decide a echar un vistazo a la noticia publicada en la página web de la Minnesota Judicial Branch, podrá verificar por sí mismo las siguientes circunstancias:

Primero.- Lo que de entrada llama poderosamente la atención es el titular: “El Tribunal Supremo de Minessota busca juristas y legos en derecho para servir como miembros del Comité de Selección Judicial”. En efecto, para quien esté formado en un sistema continental, esto puede sonar a una especie de herejía, pero no lo es para quien haya obtenido la titulación académica o resida en un país tributario del sistema inglés. Este es el sistema de selección que existe en la nación británica; sin embargo, se separa del sistema existente tanto para jueces federales norteamericanos (el nombramiento corresponde al Presidente, pero ha de contar con el visto bueno del Senado) como de la gran parte de los estados, donde los titulares de los órganos judiciales han de pasar por elecciones periódicas, al igual que los fiscales.

Segundo.- Si uno continúa leyendo la noticia, veremos que no es sólo el Tribunal Supremo, sino el Gobernador del Estado quienes hacen ese llamamiento para buscar miembros de la Comisión de 49 miembros que se encargará de cubrir las vacantes en la judicatura estatal. También veremos que se busca el equilibrio entre juristas y no juristas.

Tercero.- La Comisión está encargada de seleccionar de entre los candidatos que se presenten las personas que cubrirán las vacantes existentes en los órganos judiciales de distrito. ¿Y cual es la forma de selección? Pues simple y llanamente, revisando y valorando los currículum de los candidatos que se presenten. Sin más.

Cuarto.- A modo de “el que avisa no es traidor”, el anuncio advierte sin el menor atisbo para la duda que “Commission members are expected to actively participate”, es decir, que no se trata de una presencia más o menos simbólica, sino que han de realizar su labor de forma activa.

Quinto.- Como “aviso a navegantes”, los miembros de la Comisión han de residir en el distrito concreto donde se ubiquen los órganos judiciales cuyas vacantes han de cubrir (el territorio estatal se organiza en varios distritos). ¿Cuál es la razón de este peculiar requisito? Pues que la pertenencia a la Comisión no es retribuido, ni genera ningún tipo de derecho a sueldo, compensación, dieta o reembolso (“They receive no compensation or reimbursement for expenses”), algo que igualmente sonará a herejía en nuestro país, donde la pertenencia a la Comisión u órgano colegiado más humilde suele generar cuando menos una pequeña cantidad a modo de compensación.

Sexto.- Por último, las solicitudes no se realizan en impreso o modelo oficial, sino que ha de enviarse un currículum a una dirección facilitada en la propia noticia, bien por correo ordinario o por correo electrónico; por cierto, que en la convocatoria se indica que “resumes are welcomed, but not required”, es decir, que se agradece la brevedad, pero no es necesario abreviar los méritos.

En resumen, que se trata de un modelo distinto de cobertura de vacantes en el seno de la Administración de Justicia. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes, como cualquier sistema. De igual manera que un ordenamiento jurídico está hecho (o cuando menos, debe estarlo) a medida de la sociedad destinataria del mismo. El mundo anglosajón, por lo general, jurídicamente hablando tiene unos valores y una mentalidad más práctica, concreta y meritocrática que difieren de la continental, más burocratizada, abstracta y clientelar. En nuestro país siempre ha sido más valorada la acumulación de conocimiento inútil, superfluo y abstracto (cuando no metafísico) que la idoneidad o aptitud para resolver problemas reales cotidianos.

Dos medios, dos formas, dos modelos. Que cada cual valore personal, objetiva y libremente cual es más eficaz.

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