LOS QUINIENTOS MILLONES DE LA BEGÚN: DERECHO INTERNACIONAL, DERECHO URBANÍSTICO Y CIENCIA POLÍTICA EN VERNE.

Los quinientos millones de la begún

En uno de los episodios de la serie Víctor Ros, uno de los personajes hacía referencia a una de las novelas de Julio Verne, en concreto Los quinientos millones de la Begún. No es una de las obras más conocidas del gran autor francés, pero sí que está entre las más destacadas. Como todas las obras del escritor, es susceptible de una lectura simplista, es decir, como un mero divertimento para el público juvenil, dado que en la misma hay aventura, acción, intriga. Pero una lectura más atenta y reflexiva nos permite concluir que la misma desborda ese aparente simplismo para encerrar en sí misma una serie de valiosas lecciones.
El argumento de la novela es bien sencillo: una inmensa fortuna de una princesa india acaba en las manos de dos personas, un francés y un alemán. Ambos son científicos (el francés es médico y el alemán químico). Ambos dedican su parte de la fortuna a erigir una ciudad según los postulados de la ciencia, y ambos lo hacen, además, en el mismo lugar: la costa oeste de los Estados Unidos de América, a orillas del pacífico. Pero si el alemán Herr Schultze construye una fortaleza industrial dedicada a la producción masiva de acero destinada a construir el armamento más moderno (Stahlsdat, la ciudad del acero), el francés doctor Sarrasin dedica su parte de la herencia para crear una especie de paraíso en la tierra, una ciudad-jardin (significativamente denominada France-Ville) para que el individuo pueda desenvolver su vida laboral y familiar.
Al jurista no puede dejar de centrarse en varios aspectos de esta obra:
1.- Derecho internacional: militarismo v. pacifismo Téngase en cuenta que esta novela se encuentra escrita en 1879, es decir, apenas nueve años después del súbito hundimiento del Segundo Imperio francés a manos del reino de Prusia, derrota que sirvió como acta de nacimiento del Segundo Reich Alemán con la proclamación como Kaiser de Guillermo I. Pues bien, Los quinientos millones de la Begún es una especie de revancha literaria, dado que la misma opone el militarismo alemán al pacifismo francés. Alemania se personifica inicialmente en el antipático Herr Schultz y ulteriormente por la ciudad que este erige, Stahlstadt, una urbe fortificada y dedicada a la producción masiva de acero y armamento con claras veleidades imperialistas. Por el contrario, Francia se personifica en el filantrópico doctor Sarrasin y en France-Ville, construida sobre bases racionales y con la única finalidad de proporcionar al individuo una vida sana y feliz. Por ello, Verne quiere dejar bien claro que Alemania tiene una clara vocación conquistadora y que busca claramente la supremacía no sólo sobre Francia, sino sobre el resto de pueblos. El diálogo que al efecto mantienen Herr Schultze y Marcel Bruckmann. La historia dio la razón a Verne, pese a que pudiese objetársele inicialmente su parcialidad, dado que escribía desde la óptica del pueblo francés, que aún sangraba por la herida de la pérdida de territorios de Alsacia y Lorena.
2.- Derecho constitucional: autocracia v. democracia. La ciudad del acero, Stalhstadt es una auténtica fortaleza, donde están restringidas tanto la salida como la entrada. Además, internamente se organiza en sectores estrictamente cerrados, estando igualmente restringido el acceso intersectorial y donde el núcleo de la ciudad es la residencia de Schultze, al que únicamente éste y sus dos guardaespaldas tienen acceso, sin olvidar que incluso el autócrata doctor alemán tiene incluso un bunker secreto en su residencia al que nadie, absolutamente nadie tiene acceso. Toda la ciudad la gobierna personalmente Schultze con mano de hierro. Por el contrario, France-Ville se rige por un Concilio o Consejo municipal electo. Verne, como buen francés, se inclina por la democracia, y lo hace no sólo por criterios patrióticos, sino incluso científicos: basta para ello demostrar empíricamente qué ocurre con la próspera Ciudad del Acero cuando su máximo y único dirigente misteriosamente desaparece. La didáctica lección que pretende ofrecer Verne desde el punto de vista empírico es clara: cuando el autócrata desaparece todo el sistema edificado en torno a su persona se desvanece; por contra, el sistema democrático puede sobreponerse al descansar en última instancia en el pueblo, dado que éste no desaparece jamás.
3.- Derecho urbanístico: industrialismo v. ecologismo. Verne ofrece también una auténtica lección de urbanismo, y lo hace contrastando dos modelos de ciudad. Stalhstdat es la ciudad industrial, cercada por murallas, estratificada, donde abundan las chimeneas, el calor de los altos hornos, con una población hacinada que reside en los estratos de esa ciudad fabril. Frente a ese infernal panorama fabril, típico de las ciudades industriales más populosas del siglo XIX (y que no se circunscribían al territorio cercano) se opone la visión de la ciudad ideal desde el punto de vista francés. Y es curiosa la forma en que lo hace en el capítulo X: a través de un artículo de prensa contenido en un diario abiertamente simpatizante de la causa alemana. La visión urbanística de Verne es claramente anticipadora de lo que hoy en día podría denominarse “ciudad sostenible”: edificios de no más de dos plantas de extensión, construidos de forma que puedan aprovechar la energía solar y de tal manera que el individuo pueda vivir en ella gozando de todas las comodidades pero sin dañar al medio ambiente. Así, la Ciudad del Acero es una fortaleza en el sentido literal de la palabra; France-Ville es una fortaleza en el sentido metafórico, dado que está destinada a proteger al individuo frente a la enfermedad y la pobreza. Baste para ello indicar que los hospitales de la ciudad francesa están ideados para “pocos enfermos”.
Por último, la visión que el gran novelista francés tiene de los juristas en esta novela no es precisamente muy halagüeña, dado que concentra en británico Mr Sharp, todos los estereotipos negativos de la profesión jurídica. Precisar que Mr Sharp no es un abogado litigante (un barrister en terminología británica) sino un mero asesor jurídico (solicitor). Pero la forma en que lleva el asunto cuando frente al heredero único aparece otra persona con posibles derechos a la inmensa fortuna, es francamente despreciable: negocia individualmente con cada uno de los aspirantes ocultándoles a ambos que cada uno de ellos está dispuesto a llegar a un acuerdo. Así, logra concluir una transacción amistosa embolsándose, además, una millonaria recompensa.

En todo caso, y con independencia de estas reflexiones más concretas y específicas, aconsejo leer esta magnífica novela, porque a buen seguro que el lector pasará un buen rato.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Literatura

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