DE “SUSPENSOS” A “INICIADOS”: LA CURIOSA MUTACIÓN TERMINOLÓGICA DE LAS CALIFICACIONES EDUCATIVAS EN EL PRINCIPADO DE ASTURIAS.

Suspenso

En la página 23 del diario La Nueva España correspondiente al domingo día 22 de febrero de 2015 el lector se encontraba con una noticia que, de no haber comprobado y en varias ocasiones la fecha de la edición, podría pensar que se correspondería al 28 de diciembre. En efecto, en dicha noticia, cuyo equívoco titular reza “El suspenso pasa de moda”, se informa que “El Principado cambiará las denominaciones tradicionales en la prueba de tercero de primaria“. Adentrémonos en la lectura de tan asombrosa noticia que, aclaremos, no se encuentra en la sección de humor del diario en cuestión: “El cero patatero, el suspenso absoluto, el cate con todas las de la ley, está de capa caída. Ya no se estila. Ya no hay ceros en Primaria ni en la ESO, aunque pervive en el Bachillerato, etapa donde resulta casi insólito. El 0 pasó a llamarse hace mucho tiempo muy deficiente. Sonaba mal de todas formas. Un suspenso muy suspenso se llamó después muy insuficiente. Más tarde quedó en un inconcreto necesita mejorar. Más tarde la LOMCE, esa ley a la trágala que propició el Gobierno central a contracorriente, favorece nuevas terminologías políticamente más correctas. Asturias, porque tenía competencias para ello, se inventó una para la evaluación final del tercer curso de Primaria que podría celebrarse esta misma primavera como experiencia piloto y que tendrá ya carácter oficial a partir del curso 2015-2015”. En definitiva, que se trata de una nueva mutación terminológica para evitar que expresiones como “suspenso” puedan zaherir la sensibilidad de los educandos. Pues bien, la nueva terminología adoptada por el Principado de Asturias no puede dejar de sorprender, porque más que ayudar lo que hace es inducir a equivocaciones. Así, el tradicional suspenso pasa a denominarse “iniciado”; el aprobado, “en desarrollo”; el bien y el notable, “adquirido” y el sobresaliente, “adquirido ampliamente”. A ello se une la ya práctica desaparición de los “repetidores”, terminología arcaica sustituida por la más moderna y fonéticamente más sonora “ayuda a la diversidad”. Albricias. El alumno asturiano que no haya llegado al umbral mínimo de conocimientos ya no llegará cariacontecido a enseñar las notas a sus padres diciendo que está “suspenso” o que su calificación es “muy deficiente“; por el contrario, podrá decir orgulloso a sus progenitores que es un “iniciado“, lo que sin duda alguna dejará a los padres del retoño con una mezcla de orgullo y estupor porque, en efecto, suelen ser muy pocos los “iniciados” en algo.

Bromas aparte (porque sólo a broma puede tomarse esta ridiculez), no existe mayor desgracia para un sistema educativo que unos políticos que, parapetados bajo una ideología “progresista” (adjetivo que utilizan como escudo protector frente a críticas que se les dirijan, aunque las críticas sean fundadas) intenten destrozar nuevamente el sistema educativo. Bien es cierto que el uso de denominaciones, terminologías y sustantivos mucho más rimbombantes y confusos excede del ámbito meramente educativo para trasladarse a otros campos, pero la disparatada iniciativa del Principado de Asturias se lleva la palma de lo absurdo. Es más, hasta el anónimo redactor del artículo que estamos glosando (se ve que la noticia le inspiró y no quiso o no le dejaron explicitar la autoría) no pierde la ocasión de lanzar una daga florentina a esta nueva ocurrencia de los iletrados políticos astures: “El iniciado indica que estás ahí, que estás en ello, que lo tienes crudo pero aún con posibilidades; con retraso pero no descolgado. El 0 suponía el desastre, un par de castigos y, en muchos casos, una dura somanta. Y si los padres se ponen bordes, el alumno siempre puede echar mano del Diccionario de la Real Academia Española. ´Iniciado: dicho de una persona: que comparte el conocimiento de algo reservado a un grupo limitado`. Puede que no cuele, pero por intentarlo……”. Por cierto, a las personas que se introducían en los antiguos misterios de Eleusis o en los arcanos báquicos y órficos se les calificaba de “iniciados” en los mismos. Y, animus iocandi, esta terminología no hace más que abonar la tesis de quienes vienen clamando que la educación está en manos de los masones porque, en efecto, quienes ingresan en la orden masónica se les denomina, curiosamente, “iniciados”. Ya puestos, y si se me permite continuar con la broma, me parece injusto que el suspenso pase a denominarse “iniciado” y al sobresaliente “adquirido ampliamente”, pues la terminología más justa para el antiguo 9/10 debería ser “completado” o “completo”.

Si el panorama educativo español no fuese para echarse a llorar a lágrima viva, uno no tendría más remedio que estallar en sonoras carcajadas por las bufonescas ocurrencias de un grupo de políticos sin oficio ni beneficio que con un izquierdismo mal entendido lo único que consiguen es denigrar aún más el sistema educativo, ya de por si enfangado hace décadas. No se trata de que, como antaño, en clase existan “burros” y “listos”, pero de ahí a la nueva terminología valorativa, más propia de un monólogo del Club de la Comedia que de una norma de derecho positivo, media un abismo. El mismo que existe entre la clase política y la ciudadanía, por cierto.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Opinión

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