LA REFORMA ADMINISTRATIVA EN LA DÉCADA DE LOS CINCUENTA: EL PAPEL DE LAUREANO LÓPEZ RODÓ.

Laureano López Rodó

La Administración está ligada a la vida, y ha de adaptarse con prontitud a las necesidades que ofrece el mundo moderno en un siglo en el que la vida cambia rápidamente […] Se impone, pues, la reforma administrativa. La reforma ha de extenderse fundamentalmente a tres campos: la organización, el funcionamiento y el personal de la Administración pública […] Hay que introducir también reformas directamente encaminadas a perfeccionar los métodos de trabajo en las oficinas públicas […] Otro aspecto de la reforma funcional consiste en la mejora de las normas jurídicas que rigen el procedimiento administrativo. Al revisarlas, debería simplificarse la tramitación de los expedientes, abreviar los plazos y reducir el papeleo. En la reforma administrativa, como en todo, lo fundamental es el hombre. El éxito de la reforma administrativa depende, principalmente, de los funcionarios. De aquí que una reforma de la Administración no pueda considerarse viable, si no abarca y coloca en primer lugar el perfeccionamiento de la formación de los funcionarios. La formación del funcionario no debe terminar en el momento de su entrada al servicio de la Administración; es imprescindible que periódicamente se atienda con seriedad a su reciclaje”.

Estas palabras sobre la reforma administrativa perfectamente pudieran atribuirse a un político o a un jurista actual, y sin embargo fueron pronunciadas hace casi sesenta años. En concreto, el 15 de septiembre de 1956 en la clausura del VIII Curso Internacional de Verano de Santiago de Compostela, siendo el autor de las anteriores reflexiones un joven barcelonés, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Compostela. El joven en cuestión, se llamaba Laureano López Rodó. Los ecos de dicha conferencia llamaron la atención no sólo de los presentes, Jesús Rubio (recién nombrado Ministro de Educación tras el cese ese mismo año de Joaquín Ruiz Giménez después de los sucesos de febrero) y de Torcuato Fernández-Miranda, sino de quienes sin estar físicamente en el acto sí que mostraron un interés en las ideas reformadoras del joven administrativista, como, por ejemplo, Antonio Iturmendi (Ministro de Justicia) quien pidió a López Rodó una copia de la conferencia. Nada menos que la mano derecha de Franco, Luis Carrero Blanco, llamó al propio conferenciante y le solicitó unas notas sobre la reforma administrativa. En poco menos de tres meses mediante Real Decreto Ley de fecha 20 de diciembre de 1956 se crea la Secretaría General Técnica de la Presidencia del Gobierno, y por Decreto de la misma fecha se nombra como titular de la misma a Laureano López Rodó quien posteriormente indicó que “Carrero no me advirtió previamente que llevaría el Decreto-Ley a ese Consejo [de Ministros, de 14 de diciembre de 1956], ni me llamó por teléfono el viernes para anunciarme que había sido aprobado y que se había acordado también mi nombramiento. Me enteré el sábado, 15 de diciembre, al leer en el periódico la reseña del Consejo de Ministros del día anterior…”. Desde ese órgano se impulsó la reforma administrativa cuyos hitos fundamentales fueron el Decreto Ley de 25 de febrero de 1957 de Reorganización de la Administración Central del Estado, la Ley de 20 de julio de 1957, de Régimen Jurídico de la Administración del Estado (que, en virtud de la facultad otorgada al Gobierno en la disposición final segunda del último texto legal, serían refundidas en virtud del Decreto de 26 de julio de 1957 que aprueba el Texto Refundido de la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado) y, sobre todo, la capital Ley de 17 de julio de 1958, de Procedimiento Administrativo, texto este último al que Luís Sánchez Agesta se refirió como “una verdadera Carta Magna de los administrados”, y cuya perfección técnica y calidad lo demuestra el hecho de que su sucesora, la Ley 30/1992 de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas, respeta (en ocasiones casi íntegramente) el contenido material de su predecesora, como ha demostrado empíricamente el catedrático y magistrado Francisco González Navarro.

Creo que el lector interesado en este tema puede consultar el breve pero impecable artículo La reforma administrativa en España (1956-1958), que el profesor Antonio Cañellas Más publicó en el numero 148 (abril-junio 2010) de la Revista de Estudios Políticos, tesis que luego amplió sustancialmente en su extenso y documentado libro Laureano López Rodó (1920-2000): biografía política de un ministro de Franco, publicado dos años más tarde en la editorial Biblioteca Nueva. Pero quizá sea mucho más aconsejable e ilustrativo echar mano de los cuatro volúmenes de Memorias que el propio López Rodó publicara en la editorial Plaza y Janés en la década de los noventa del siglo XX. Ceñidas única y exclusivamente a la vida pública, su lectura viene facilitada por dos circunstancias: el estar ordenadas cronológicamente por años (desde su entrada en la política en el año 1956 hasta su retirada de la vida pública tras la aprobación del texto constitucional) y contar, además, con un riquísimo archivo en el que el autor, perfecto conocedor de las interioridades de la política y la Administración española durante más de dos décadas, va desgranando los acontecimientos más relevantes de la política y la evolución normativa de nuestro país, expuestas con bastante rigor en cuanto a los hechos, aunque lógicamente en ocasiones las fobias y filias del autor quedan expuestas de forma descarnada; por ejemplo, Joaquín Ruíz Giménez no queda bastante bien parado y de forma un tanto malévola “recuerda” cómo en cierta ocasión el todavía Ministro de Educación se dirigió a Carmen Polo llamándola “hada madrina de la cultura” (lo que al Joaquín Ruíz Giménez de los años noventa, tan bien visto por los socialdemócratas, no debió de hacerle mucha gracia). Pero, con todo, los amplios y exhaustivos apéndices documentales que obran en cada uno de los volúmenes así como la ordenadísima y didáctica exposición hace que la lectura de estos cuatro tomos (cuya extensión total se acerca a las tres mil páginas) sea un auténtico tratado de historia político-administrativa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s