DOS JUECES HABLAN SOBRE JUECES Y ÓRGANOS JUDICIALES.

Judge

Es curioso que el día de hoy, al echar un vistazo a las páginas que suelo frecuentar, me encontrase con dos entradas que abordaban prácticamente el mismo tema, desde una misma identidad funcional en las dos personas entrevistadas, pero desde una óptica geográfica distinta y en un formato distinto (en audio uno, por escrito el otro). El tema en cuestión es papel del juez en la sociedad. En este sentido, entiendo que ambas son complementarias, por lo que han de verse ambas dado que, además, los dos entrevistados pertenecen a naciones que pertenecen a distintas tradiciones jurídicas.

1.- La primera entrevista que me interesa destacar es la que los responsables del magnífico United Kingdom Supreme Court Blog (un blog no oficial, pero que aborda la actividad cotidiana del máximo órgano británico de forma similar a su blog hermano estadounidense, Supreme Court of the United States Blog) efectuaron el pasado lunes día 5 de octubre a Lord Mance, juez del Alto Tribunal, con motivo de su décimo aniversario en la institución. Conviene precisar que el Tribunal Supremo del Reino Unido es un órgano de nueva creación, y que tiene su origen en las previsiones del derecho comunitario, dado que tradicionalmente el máximo órgano judicial británico no era otro que la Cámara de los Lores, que formaba parte del legislativo. Dado que ello podría contravenir el principio de división de poderes, esencial en un Estado de Derecho moderno (aunque a nadie se le hubiese pasado por la cabeza el insinuar que el país por antonomasia del rule of law y cuna de la división de poderes no pudiese ser incluido entre los que gozan de un Estado de Derecho), la Constitutional Reform Act de 2005 crea ex novo el Tribunal Supremo del Reino Unido, aunque su puesta en marcha no tuvo lugar hasta octubre de 2009, por lo que dicho órgano judicial acaba de cumplir su segundo trienio.

La entrevista es muy ilustrativa sobre todo para comprobar cual es el rol de un magistrado en un órgano judicial perteneciente a un país del common law y, particularizando aún más, el papel de un juez en el Reino Unido. La misma no es excesivamente larga, puesto que se limita a catorce preguntas en cuya respuesta el entrevistado va desgranando algunos puntos esenciales del rol de los Tribunales ingleses (sobre todo incidiendo en su relación con el derecho comunitario) pero sin extenderse demasiado en la contestación. Particularmente ilustrativa es la respuesta a la primera cuestión, relativa al papel del Tribunal Supremo del Reino Unido, según la cual: “El principio general que el Tribunal Supremo aplica para aceptar un recurso es establecer o aclarar la normativa en cuestiones de general importancia, tanto para la comunidad como para un sector específico. En asuntos donde interviene el derecho comunitario, el criterio que se aplica es la claridad de la norma (en cuyo caso el Tribunal puede no aceptar el asunto) o lo dudoso de la misma (supuesto que puede finalizar remitiéndose al Tribunal de Justicia de Luxemburgo). En asuntos donde se aplique la Convención Europea de Derechos Humanos, el Tribunal debe tener en cuenta la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo e interpretar la legislación británica de acuerdo con la misma en la medida de lo posible. En caso de incompatibilidad, no podemos resolver con nuestra interpretación, sino efectuar una declaración de incompatibilidad para que sea el Parlamento quien reconsidere el asunto”. En lo que se refiere al derecho nacional, “el principio constitucional que nos rige consiste en que el Parlamento aprueba las normas y nosotros las aplicamos. Es claro que la aplicación de la norma necesariamente implica cierta interpretación en lo referente a materias que no han sido explícitamente objeto de legislación”.

Cuando se le pregunta por lo mejor y lo peor de la función jurisdiccional, la respuesta es clara: “Creo que lo mejor es debatir y resolver asuntos complejos de una manera conjunta tanto con los letrados durante la vista y con los colegas en el debate y votación”. Lo peor para el magistrado radica en afrontar casos donde los escritos son “largos y repetitivos de tal manera que es imposible concentrarse en ellos durante la lectura”, lo cual, según indica, es contraproducente para el propio defensor del caso.

Para finalizar la entrevista, y cuando se le pregunta expresamente qué consejo ofrecería a los jóvenes que aspiren dedicarse a la abogacía, ofrece una respuesta en la que coincide con la expuesta por un colega suyo del Tribunal Supremo de los Estados Unidos: “Sirve a los clientes ofreciéndoles asesoramiento objetivo e independiente, y una de las grandes características de la abogacía es que puede afrontar un cliente en su despacho y decirle: puede que no le guste mi consejo, en cuyo caso puede acudir a otro si desea intentar obtener otro mejor. Creo que el consejo más valioso que puedo ofrecer a cualquier abogado es que afronte las cuestiones y problemas que se plantearán en el Tribunal e identifique cuál es su línea de defensa y la respuesta. Nunca ha de asumirse que puede librarse evitando las cuestiones difíciles, por lo que debe estar preparado para afrontarlas, y algunos casos es mejor hacerlo directamente.”

2.- La segunda entrevista a la que me refiero es la que Antonio Arias hace a su amigo José Ramón Chaves García y que éste nos ha ofrecido en su blog. Se trata de una entrevista en formato audio y en la cual Chaves va desgranando los puntos clave de lo que a su entender viene a ser la vida cotidiana de los jueces, con sus puntos fuertes y otros no tan ventajosos. Habla de aspectos como la retribución de los jueces (que, en honor de Chaves, aunque manifiesta que la misma puede resultar insuficiente reconoce que es digna), las vías de acceso a la judicatura (en la que no llama a engaño al opositor, dado que el camino para acceder a la ansiada plaza es largo –entre dos y cinco años- costosa –materiales, preparador- y dura). Me ha encantado cuando habla de la desaparición del papel en la Justicia, dado que Chaves, una persona no sólo familiarizada sino usuaria confesa de las nuevas tecnologías y que ha dado el salto al mundo de los medios telemáticos, reconoce que se está en fase de “transición” del papel al mundo virtual con “grandes resistencias” de los jueces, que siguen encontrándose, por lo general, más cómodos en formato papel; ante lo que no me resisto a decir que quienes en efecto prefieran el papel están en su perfecto derecho, pero luego no tienen legitimidad para quejarse cuando hablan de falta de espacio físico y muestren a los cuatro puntos cardinales los inmensos legajos que abarrotan las dependencias judiciales. Aspectos fundamentales y delicados tales como la politización de la justicia, los conflictos entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional se desgranan en las respuestas que reúnen a mi entender tres requisitos: directas, claras y concisas, no eludiendo incluso aspectos de autocrítica. Es, por ello, absolutamente recomendable visualizar estos doce minutos de entrevista donde se desgranan algunos de los aspectos clave del mundo judicial.

Dos jueces, dos visiones (a veces coincidentes, a veces complementarias), dos sistemas jurídicos.

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