DEL ENVIDIABLE BUEN SENTIDO DEL HUMOR DE ALGUNOS JUECES.

Humor

La severidad inherente a la condición de juez no está reñida con un trato exquisito hacia las partes en liza, como tampoco lo está con el sentido del humor, que incluso puede llegar a ser necesario en determinados casos para aliviar la tensión en situaciones difíciles. Un buen ejemplo de cómo se conjugan en una misma persona esas tres características (severidad, cortesía, humor), nos la ofrece el actual chief justice, John G. Roberts jr. Persona de una brillantez intelectual incuestionada y dotado de un enorme carisma. Cuando William Rehnquist falleció el 3 de septiembre de 2005 y el presidente George W. Bush propuso a John Roberts para la Presidencia del Tribunal Supremo, el por entonces senador demócrata Barack Obama manifestó lo siguiente: “There is absolutely no doubt in my mind Judge Roberts is qualified to sit on the highest court of the land […] Moreover, he seems to have the comportment and the temperament that makes for a good judge. He is humble, he is personally decent, and he appears to be respectful of different points of viwe. It is absolutely clear to me that Judge Roberts truly loves the law” (No albergo duda alguna de que el juez Roberts está cualificado para ocupar un puesto en el más alto Tribunal del país […] Más aún, parece tener la actitud y el temperamento que hacen a uno buen juez. Humilde, personalmente decente, parece que respeta diferentes puntos de vista. Me parece absolutamente claro que el juez Roberts realmente adora el Derecho). Es más, en su libro The oath: The Obama White House and the Supreme Court, Jeffrey Toobin nos indica que el Barack Obama iba a votar favorablemente al nombramiento de Roberts, pues como los propios asesores del todavía senador le habían indicado, Roberts era indudablemente un conservador, pero no un extremista dado que siempre mantenía abierta la posibilidad de compromisos; no obstante, finalmente votó en contra por motivos estrictamente políticos dado que esos mismos asesores le indicaron que si ansiaba obtener la nominación demócrata para ser el candidato del partido a las elecciones presidenciales del año 2008 no podía votar favorablemente a un candidato propuesto por Bush, con independencia de las innegables dotes y condiciones del candidato propuesto. No obstante, Obama no dudó en reconocer la aptitud, la capacidad y la idoneidad de John Roberts para el puesto.

Pero volvamos al tema del sentido del humor. Apenas transcurrido un mes de haber sido elegido para el cargo, el día 31 de octubre de 2005 el recién elegido chief justice se encontraba junto con sus ocho colegas en plena vista oral del caso Central Virginia Community College et al v. Katz Liquidating Supervisor for Wallace´s Bookstores Inc (546 US 356 [2006]), un caso ciertamente complejo donde se dilucidaba si la legislación concursal federal retiraba la inmunidad a los estados de manera que éstos pudieran ser demandados en pleitos concursales. Súbitamente, y cuando la juez Ruth Bader Gisburn se encontraba efectuando una pregunta al abogado de una de las partes, se escucha una pequeña explosión en la Sala. La juez Sandra Day O´Connor apuntó de inmediato, cuando vio que el personal de seguridad echaba mano a las armas, que se trataba de la explosión de una bombilla. A continuación, tiene lugar el siguiente diálogo entre los jueces, donde se podrá comprobar la brillante y divertida forma en que John Roberts da salida a una situación ciertamente tensa:

SANDRA DAY O´CONNOR: A light bulb exploded (Es una bombilla que ha explotado)

JOHN G. ROBERTS JR: I think we’re… I think it’s safe (Creo que estamos…creo que es seguro)

STEPHEN G. BREYER: A light bulb went out (Una bombilla que se ha fundido)

JOHN G. ROBERTS JR.: It’s a trick they play on new Chief Justices all the time (Es un truco que hacen a cada nuevo chief justice)

Momento en que la sala irrumpe en una sonora carcajada, que se renueva cuando Antonin Scalia interviene para desear a todos un “Happy Halloween”. Es más, cuando Ruth Bader Gisburn intenta retomar la situación y su colega Anthony Kennedy le indica que se “tome su tiempo, nos interesa…”, en referencia a la pregunta que estaba haciendo la juez, el chief justice continúa haciendo gala de su excelente buen humor: “We´re even…yeah, we´re even more in the dark now than before” (Incluso…sí, incluso la cosa está ahora más oscura que antes). El lector interesado puede acceder a la grabación en audio de la vista de dicho caso en el siguiente enlace, estando la situación descrita al minuto 43:02 de la grabación.

John Roberts supo aliviar con buen humor un momento que bien podía haber sido tenso, pero con su buen hacer logró relajar de inmediato el ambiente y que éste continuara por los cauces habituales, demostrando que una nota de humor en el momento adecuado, incluso en medio de una vista procesal, no está reñido con el rigor formalista de un proceso. Y esa intervención humorística no se hizo para ofender a nadie (público, partes o letrados) sino para quitar hierro a un momento delicado. No en vano Roberts había trabajado en 1980 como law clerk de su predecesor en el cargo, William H. Rehnquist, uno de los jueces con más sentido del humor que ha dado la judicatura norteamericana. Ya en el ocaso de su vida, atenazado por el cáncer, cuando el 27 de junio de 2005 se procedió a una lectura pública de la sentencia del caso Van Orden v. Perry (545 US 677 [2005]), que contaba nada más y nada menos que con seis votos particulares (tres concurrentes, tres discrepantes), Rehnquist manifestó que: “I didn´t know we were so many justices” (no sabía que éramos tantos jueces).

Afortunadamente, en nuestro país también existen jueces que saben hacer gala en el momento adecuado de un envidiable y sano sentido del humor, y en este sentido cuento una anécdota de la que puedo dar fe por haberla vivido personalmente. En cierto pleito de responsabilidad patrimonial, donde se demandaba a una Administración por el mal estado de la carretera a consecuencia de haber dejado sin limpiar el polvo de unas obras que, con la lluvia, convirtieron la vía en un auténtico lodazal, uno de los medios de prueba era una grabación videográfica donde uno de los trabajadores de la empresa del camión siniestrado intentaba caminar por la vía pública para acreditar que las condiciones de la vía eran impropias incluso para un peatón que la cruzase a velocidad reducidísima. Pues bien, cuando se reproducía el vídeo el juez, animus iocandi, le dice al empresario (que se encontraba en la Sala): “¿Ve usted esto? ¿Se da cuenta que el trabajador le puede denunciar por intento de asesinato?

Incluso entre los formalismos rituarios de un proceso, una sonrisa a tiempo siempre es bien recibida.

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9 comentarios el “DEL ENVIDIABLE BUEN SENTIDO DEL HUMOR DE ALGUNOS JUECES.

  1. Un gran contraste existe entre esa realidad de jueces escogidos o selectos, con la nuestra. Lo más fácil en España es dar con un juez déspota o maleducado que se hizo juez no por amor a la justicia sino por afán de mandar y que produce con bastante habitualidad resoluciones en donde se antepone el deseo personal al marco legal o evaluaciones de hechos y datos claramente ilógicas o caprichosas al uso del sentido común de la humanidad. EEUU o Inglaterra tienen una buena justicia y nosotros una pésima o deprimente realidad judicial. Y si no pregunten a los abogados honestos que no sacan provecho de la maldad del sistema (porque tambien existen estos que se benefician de la anomalía).
    El juez del que mejor he oido hablar con esa capacidad de carisma con los abogados ha sido Fernandez Entralgo, creo que se llama, ahora está en Huelva y estuvo en la AP de Madrid en una sala con Manuela Carmena (tambien buena juez o juez respetable). Otro bicho raro en cuanto juez amable, justo y razonador pulcro es Ramón Sáez en la Sala Penal de la Audiencia Nacional.

    • D. Jesús Fernández Entralgo se fue de la AP de Huelva hace casi cuatro años, recalando nuevamente en la AP madrileña.

      Se marchó de Huelva al ver que no iba a tener solución la pobre situación de las instalaciones judiciales. Doy fe de ello, pues vivo en Huelva, así como también doy fe de que la solución -esto es, la creación de una Ciudad de la Justicia- se va a dar a muy largo plazo, habida cuenta de las recientes declaraciones del Consejero de Justicia andaluz en su visita a Huelva.

      D. Jesús se fue hablando claro, como siempre hace: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/03/andalucia/1328289835.html

      Tuve la suerte de conocerlo en persona poco tiempo antes de su regreso a Madrid. Es, sin duda, una buena persona, y sabe volcarse con cuantos alumnos de Derecho desean hablar con él.

  2. Nuestra experiencia es que el buen humor en los jueces varones es mas común. Las distinguidas damas juezas casi nunca se gastan una broma y menos si entre las partes hay otra mujer como abogada.

    • Parece que se ha eliminado la posibilidad de votar los comentarios, algo que anima el dabate y que favorece que la gente exprese su opinión. ¿Será un particular homenaje a las reformas “in peius” a las que últimamente nos tiene tan acostumbrados el legislador?

  3. Lo que tengo claro como abogado es que prefiero cien veces a un juez o un fiscal que a una juez o fiscal (lo de fiscala me resulta horroroso).
    Las mujeres tienen mucha mas mala leche que los hombres, y aplican la ley a rajatabla.
    Yo creo que tienen un cierto complejo de inferioridad, que les hace ser más duras que los hombres, para que nadie diga que son blandas por ser mujeres.
    Y si encima están mal ff…, para que quieres más. O son feas. O las dos circunstancias…

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