TEXAS v WHITE: NULIDAD RADICAL DE LA SECESIÓN UNILATERALMENTE DECLARADA.

Salmon P Chase

Sin duda alguna, es interesante la lectura del caso Texas v. White (74 US 700 [1869]) porque se trata de una sentencia que trasciende del asunto debatido, pues con la finalidad de resolver el mismo se adentra en temas propios de la teoría general del Estado, tales como el propio concepto de Estado o los efectos que jurídicamente tiene la secesión unilateralmente declarada de un ente estatal respecto de la federación en la que se encuentra integrado.

Conviene recordar que Texas es un territorio que había pertenecido al virreinato de Nueva España. Cuando dicho virreinato se independizó de España, se encontró con que en 1836 el territorio de Texas declaró a su vez la independencia de México, constituyéndose como república independiente, aunque en 1846 se incorpora como vigésimo octavo estado de la Unión. Sin embargo, en 1861 dicho estado junto con otros del profundo sur acordó separarse de la federación para integrarse en los Estados Confederados de América, integrados por los once estados que se habían ido separando tras la victoria de Abraham Lincoln en las elecciones presidenciales celebradas el mes de noviembre de 1860. Tras la victoria de las armas unionistas en abril de 1865, durante un lustro los antiguos estados rebeldes fueron divididos en cinco distritos militares, sometidos a un gobierno militar y ocupados militarmente por tropas federales, aunque a partir de 1870 se les fue reintegrando poco a poco a su antiguo status, y los demócratas fueron retomando el control de los distintos estados del sur. Es precisamente en este contexto, es decir, en el periodo quinquenal durante el cual los estados del sur estuvieron sometidos manu militari cuando el asunto Texas v. White llega al máximo órgano de la federación norteamericana. Además, con la peculiaridad que dicho Tribunal no resuelve por vía de recurso, sino ejerciendo jurisdicción originaria, es decir, en única instancia.

Los hechos del caso son los siguientes. En setiembre de 1850, y como compensación por las reclamaciones y disputas territoriales relativas a la ubicación de la frontera de Texas, el gobierno federal opta por otorgarle a modo de compensación la suma de diez millones de dólares en bonos federales, pagaderos al portador con posterioridad al día 31 de diciembre de 1864. La mitad de esos bonos permanecería en el Tesoro, mientras que la otra mitad se entregó al estado de Texas. No obstante, cuando Texas decidió abandonar la Unión, se deshace de esos bonos, que vende al comerciante George W. White, quien entrega a cambio de los mismos medicinas y material vario. Al finalizar la guerra, el reconstruction government (es decir, el gobierno estatal impuesto por los Estados Unidos –Reconstrucción es la denominación histórica que recibe el periodo comprendido entre el final de la guerra en abril de 1865 y marzo de 1877, cuando se retiran las últimas tropas federales de los estados del sur-) entabla un pleito frente a White y otros, solicitando del Tribunal Supremo que les prohíba aceptar pago alguno por los bonos, dado que los mismos eran propiedad del estado de Texas. Los demandados sostenían que al haber declarado Texas unilateralmente la secesión había vulnerado su fidelidad a la Constitución y, por tanto, no podía reclamar los privilegios que el texto constitucional otorgaba a los estados, por lo que carecían de legitimación para entablar un proceso judicial en los tribunales federales, dado que, como se reconoce en la propia resolución judicial, “It is not to be questioned that this court has original jurisdiction of suits by States against citizens of other States, or that the States entitled to invoke this jurisdiction must be States of the Union. But, it is equally clear that no such jurisdiction has been conferred upon this court of suits by any other political communities than such States” (No se cuestiona que este tribunal tiene jurisdicción originaria para conocer pleitos entablados entre un Estado y ciudadanos de otros estados, o que los Estados que se amparen en dicha cláusula han de ser estados de la Unión. Pero es igualmente claro que ninguna otra comunidad política que no sean los Estados pueden acogerse a dicha norma competencial). Lo que se dilucidaba, por tanto, era nada menos que los efectos jurídicos de la secesión unilateralmente declarada por el estado de Texas tanto a efectos procesales (por los efectos sobre la propia competencia del Tribunal Supremo) como privados (las consecuencias que ello acarreaba respecto a la venta de los bonos)

La sentencia fue redactada por el chief justice Salmon P. Chase. Este curioso personaje, que había ostentado el cargo de Secretario del Tesoro en el primer mandato de Lincoln, había sido propuesto por éste para suceder al fallecido Roger B. Taney. Las razones de su nombramiento no estuvieron basadas en motivos de solvencia o capacitación profesional, sino que fueron estrictamente políticas: dado que Chase había sido Secretario del Tesoro y apoyado la política económica de Lincoln, cuando los llamados legal tender cases llegaran al Tribunal Supremo, se suponía que Chase, como muñidor de tal política, avalaría la misma desde el Poder Judicial. Bernard Schwartz en su History of the Supreme Court deja bien claras las motivaciones de Lincoln para escoger a Chase, pues el presidente había dicho en público que: “We wish for a chief justice who will sustain what have been done in regard to emancimation and the legal tenders..Therefore, we must take a man whose opinions are known” (Deseamos un chief justice que avale lo realizado en materia de emancipación y monetaria….Por tanto, debemos optar por alguien cuyos criterios sean conocidos). El mismo Schwartz nos ofrece una deliciosa anécdota que revela la capacitación legal de Chase y que dicho sea en honor suyo el propio chief justice reconocía: cuando en 1829 solicitó en el Tribunal de Circuito del Distrito de Columbia ser admitido como abogado, el juez Cranch (encargado de darle el placet) albergaba tan serias dudas sobre su capacidad que únicamente le dio el aval cuando Chase le aseguró que no ejercería en la capital, sino que tenía intención de ejercer en la frontera occidental del país.

Pero regresando al caso que nos ocupa, la sentencia Texas tiene un cuerpo de doctrina muy interesante y, paradójicamente, muy actual. Se trataba de verificar si el Estado que se había separado voluntariamente de la Unión perdía tal naturaleza.  En primer lugar, examina lo que ha de entenderse por Estado propiamente dicho: “It describes sometimes a people or community of individuals united more or less closely in political relations, inhabiting temporarily or permanently the same country; often it denotes only the country or territorial region, inhabited by such a community; not unfrequently it is applied to the government under which the people live; at other times it represents the combined idea of people, territory, and government. It is not difficult to see that in all these senses the primary conception is that of a people or community. The people, in whatever territory dwelling, either temporarily or permanently, and whether organized under a regular government, or united by looser and less definite relations, constitute the state” (En ocasiones se refiere a un pueblo o comunidad de individuos más o menos unidos en una relación política, y que habitan temporal o permanentemente en el mismo país; frecuentemente describe sólo el país o la región territorial poblada por dicha comunidad; se aplica frecuentemente al gobierno de dichas personas; en otras ocasiones, representa al conjunto de población, territorio y gobierno. No es difícil comprobar que en todos esos sentidos la concepción primaria se centra en el pueblo o la comunidad. El estado lo constituye el pueblo, sea donde fuere el lugar donde reside temporal o permanentemente, y ya se encuentre organizado bajo un gobierno regular o unido por relaciones más o menos estables). Tras profundizar en esas ideas y resumir la historia de Texas desde su incorporación a los Estados Unidos hasta su secesión en 1861, la sentencia aborda el núcleo esencial de la controversia: “Did Texas, in consequence of these acts, cease to be a State? Or, if not, did the State cease to be a member of the Union?” (A consecuencia de tales actos [se refiere a la secesión] dejó Texas de ser un Estado. O, en caso contrario, dejó de ser miembro de la Unión). La respuesta es clara y rotunda: Texas nunca dejó de ser un estado porque la secesión unilateralmente declarada fue nula de pleno derecho: “When, therefore, Texas became one of the United States, she entered into an indissoluble relation. All the obligations of perpetual union, and all the guaranties of republican government in the Union, attached at once to the State. The act which consummated her admission into the Union was something more than a compact; it was the incorporation of a new member into the political body. And it was final. The union between Texas and the other States was as complete, as perpetual, and as indissoluble as the union between the original States. There was no place for reconsideration, or revocation, except through revolution, or through consent of the States.” (Por tanto, cuando Texas se convirtió en uno más de los Estados Unidos, entró en una relación indisoluble. Todas las obligaciones de unión perpetua y todas las garantías del gobierno republicano de la Unión recayeron sobre el estado. El acto en virtud del cual consumó adhesión trajo como consecuencia su incorporación como nuevo miembro de la comunidad política. Y era definitivo. La unión entre Texas y los otros estados fue completa, tan perpetua e indisoluble como la unión entre los estados originarios. No hay lugar para la reconsideración o revocación, excepto a través de la revolución o mediante el consentimiento de los estados). La conclusión era, por tanto, que Texas “continuó siendo un estado y un estado de la unión”, porque la declaración unilateral de independencia era nula de  pleno derecho. Por tanto, esa nulidad radical afectaba de lleno a las transacciones entre el gobierno rebelde de Texas y White, por lo que se resolvió finalmente que la compraventa efectuada por White fue nula y éste no tenía derecho al cobro de los bonos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s