VEHÍCULOS AUTÓNOMOS: PROBLEMÁTICA SOCIAL Y JURÍDICA.

KITT

El número 80 (septiembre de 2016) de la Revista de la Asociación de Antiguos Alumnos CEF-UDIMA publica un breve artículo titulado La rebelión de las máquinas,  del que es autor Maximino González Barfaluy. El mismo reflexiona acerca de las consecuencias que acarrea la progresiva implantación de los vehículos autónomos, es decir, aquéllos en los cuales “marcamos un destino y el vehículo hace absolutamente todo. Elige la ruta mejor según el tráfico, frena, acelera, y se ocupa de todo lo relacionado con la conducción […] En estos coches sí que no existe voluntad del conductor, con lo cual podríamos ir literalmente durmiendo y el vehículo seguiría hasta destino de igual manera.” En definitiva, que el conductor no es que haya quedado relegado, sino que ha sido suprimido, pues la única misión del antaño guía del automóvil se limitará a indicar el punto de destino, pudiendo a continuación despreocuparse porque tanto el desplazamiento físico como las decisiones fundamentales relativas a la conducción las tomará el ordenador. Si el público de los años sesenta para imaginarse esto tenía que acudir al ejemplo de Herbie, un volante loco, sin duda alguna quienes crecimos en la década de los ochenta evocaremos las palabras “KITT, te necesito”, con las que Michael Knight demandaba el auxilio del Knight Industries Two Thousand. KITT ya no es un producto de la ficción, sino que ha llegado con este tipo nuevo de vehículos, a los que únicamente les falta un software que proporcione conversación, aunque todo se andará.

Ahora bien, como indica este breve e interesantísimo trabajo, “toda ayuda a la conducción está bien mirada, pero hay un lado oscuro.” Ese lado oscuro no es otro que la excesiva y casi diría enfermiza obsesión por dejar en manos de la tecnología la adopción de decisiones relevantes. Pero en este caso ello puede conducir a resultados no siempre deseables. Pues bien, en el artículo que comentamos el autor ofrece un ejemplo concreto: “Supongamos que un vehículo autónomo atraviesa un cruce, en el que va a impactar con otro vehículo. Tiene varias opciones: una impactar contra el vehículo y otra esquivarlo, pero al evitarlo ha de decidir si subir a una acera con peatones o caer por un terraplén. La decisión debería tomarla el conductor, y en caso de elegir una poco acertada será el responsable de la decisión. En este tipo de vehículos ¿a quién se dará prioridad? A un niño, a un perro, a una farola. Es más, probablemente estemos viendo nuestra serie favorita mientras se produzca el incidente, con lo cual con suerte sabremos qué ha pasado a posteriori, sin poder argumentar nada.” Al aficionado al cine este ejemplo quizá le suene familiar, pues en uno de los títulos célebres de la ciencia ficción, Yo, robot se da una situación parecida: un robot ha de enfrentarse a una decisión que a un ser humano le parecería terrible y dolorosa y que, además, ha de efectuar en apenas varios segundos: en un vehículo accidentado al caer al río y donde existen dos personas atrapadas en el mismo (un adulto y un niño) ha de decidirse, ante la imposibilidad de salvar a ambos, cuál va a ser el elegido; el robot toma esa decisión no en base a sentimientos, sino a meros cálculos probabilísticos.

Desde el punto de vista jurídico, la implantación de este tipo de vehículos puede traer consecuencias sin duda interesantes sobre las que merecería reflexionarse. Sin duda alguna no afecta para nada a la obligación de indemnizar en caso de accidente, pues en este supuesto las compañías aseguradoras estarían obligadas a indemnizar a terceros por los resultados dañosos que se produzcan a consecuencia del hecho circulatorio. Pero desde la óptica civil, penal y, sobre todo, administrativa, sí que pueden darse situaciones curiosas. ¿Qué futuro tiene, por ejemplo, el tipo penal y administrativo de “conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas tóxicas”? En puridad, en este tipo de vehículos el grado de alcohol que lleve el usuario del mismo sería irrelevante, porque no es él quien conduce y quien toma las decisiones relativas a la circulación, con lo cual no genera ninguna situación de peligro ni puede decirse que suponga un riesgo o una amenaza para el resto de vehículos. Pensemos un ejemplo concreto. Una persona que ha tomado varias copas y que, tras subirse a su automóvil programa correctamente el destino y se limita a reclinarse en su asiento a escuchar la radio mientras su coche le lleva cómodamente a su destino, con la mala suerte de que se ve implicado en un accidente. Los agentes encargados de la seguridad del tráfico le hacen la prueba de alcoholemia y la misma arroja un resultado positivo, pero al mismo tiempo acreditan que esa persona no era quien conducía, pues lo hacía automáticamente el mecanismo tecnológico del vehículo. ¿Es posible imputarle una infracción penal? No, porque falta el elemento culpabilístico, dado que no existe dolo o negligencia si se demuestra que introdujo correctamente las señas de su destino y, por tanto, al no ser físicamente quien conducía no puede imputársele ningún tipo de culpa; tampoco puede imponérsele una sanción administrativa, pues el tipo infractor administrativo implica igualmente que la persona con elevada tasa de alcohol en sangre conduzca físicamente, y en este caso no se daría esa circunstancia. Pero es más, incluso desde el punto de vista civil habría consecuencias, porque la compañía aseguradora del vehículo que ocasiona el siniestro no podría repercutir a su asegurado el importe satisfecho por daños a terceros aún cuando éste estuviese en la práctica en situación de delirium tremens siempre que se demuestre que el mismo no conducía efectivamente. En realidad, gran parte de las sanciones administrativas decaerían, aunque probablemente las distintas Administraciones, que han hecho su agosto con las sanciones administrativas en materia de circulación seguramente idearán algún mecanismo para solventar este problema, como por ejemplo imputar los hechos directamente a la persona ocupante del vehículo aunque el mismo no sea conductor efectivo, o bien a través de algún mecanismo de responsabilidad subsidiaria. Todo antes que perder este suculento pastel en forma de miles de millones de euros con que sangran a los ciudadanos.

No obstante, sí quisiera apuntar una circunstancia, y es la enfermiza y cada vez más preocupante tendencia del ser humano a delegar en máquinas la toma de decisiones. Y ello me recuerda un capítulo de la segunda temporada de la serie SeaQuest DSV, donde el gigantesco submarino que da título a la serie es catapultado a un futuro donde únicamente existen máquinas y donde parte de la tripulación se ve atrapada en medio de la lucha de dos feroces robots, que poco después descubren son manejados a distancia por dos seres humanos, un chico y una chica ambos adolescentes. Cuando llegan a un inmueble donde se ubica un gigantesco ordenador, éste les explica que la humanidad llegó a tal grado de desarrollo tecnológico que los seres humanos cada vez se relacionaban menos entre ellos y lo hacían a través del ordenador, hasta el punto que los dos únicos habitantes de la tierra en ese momento eran el chico y la chica que los tripulantes del SeaQuest habían encontrado. El problema era que su dependencia de las máquinas era tal que, al intentar que éstos de alguna manera entablaran una conversación, lo rechazaban para acudir cada uno a la terminal de un PC. El ordenador central hizo saber a los tripulantes que la única opción de garantizar el futuro de la humanidad consistía en que se liquidase la fuente que alimentaba todos los sistemas informáticos, es decir, liquidar el propio ordenador central, quien llega a demandar en términos realmente dramáticos y suplicantes al responsable tecnológico del submarino que le desconectara, algo que efectivamente hace. ¿Será acaso éste el futuro que nos depara la humanidad?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s