EL INFORME DEL FBI-CIA-NSA SOBRE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 2016.

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El día 6 de enero de 2017 se produjo un acontecimiento que en España pasó desapercibido, quizá porque hoy en día constituye un mero formalismo: en el Congreso de los Estados Unidos, reunido en sesión conjunta, tuvo lugar recuento de voto compromisario, de tal manera que el legislativo certificó oficialmente que el cuadragésimo quinto Presidente de los Estados Unidos será el magnate Donald Trump. No es casualidad que ese mismo día se haya hecho público parte del informe elaborado conjuntamente por las tres agencias federales estadounidenses con responsabilidades en materia de seguridad interior (la Oficina Federal de Investigación –F.B.I.-, la Agencia Central de Inteligencia –C.I.A.- y la Agencia de Seguridad Nacional –N.S.A-), y que lleva por título Assessing Russian Activities and intentions in Recent US Elections. Veamos lo que dice, y lo que no dice, dicho informe.

CONTENIDO DEL INFORME Y CUESTIONES FUNDAMENTALES A TENER EN CUENTA.

I.- ESTAMOS ANTE UNA VERSIÓN ABREVIADA O SINTÉTICA, Y NO ANTE EL INFORME COMPLETO. Para empezar, ha de tenerse en cuenta que el documento hecho público y que manejan los medios de comunicación no es la versión íntegra, sino un resumen o versión abreviada del mismo, como se deja bien claro en la frase que consta en el encabezado de veintiuna de las veinticinco páginas que lo integran: “This report is a declassified versión of a highly classified assessment; its conclusions are identical to those in the highly classified assesment but this versión does not include the full supporting information on key elements of the influence campaign” (El presente informe es una versión pública de uno altamente clasificado; sus conclusiones son idénticas a la versión clasificada, pero la presente no incluye toda la documentación probatoria relativa a elementos claves de las maniobras de influencia). Ya tenemos, pues, una advertencia inicial: parece constatar la existencia de una campaña tendente a influir en las elecciones presidenciales, pero se pide del lector un ejercicio de fe política, dado que no se incluyen todos los elementos probatorios aunque, eso sí, las conclusiones son las mismas en el informe completo.

II.- OBJETO DEL INFORME: DELIMITACIÓN POSITIVA Y NEGATIVA. A la hora de concretar el objeto del análisis, el mismo se delimita tanto positiva como negativamente:

1.- La delimitación positiva, es decir, lo que el informe analiza: “It covers the motivation and scope of Moscow´s intentions regarding US elections and Moscow´s use of cyber tools and media campaigns to influence US public opinion” (Abarca los motivos y el objeto de las intenciones de Moscú en relación a las elecciones estadounidenses, así como el uso de medios informáticos y campañas mediáticas para influir en la opinión pública americana). Ello permite al lector ya una conclusión: parece ser que las acciones de Moscú a la hora de influir en las elecciones tienen un carácter más mediático que otra cosa, pues su intención última es “influir en la opinión pública americana”. La influencia rusa no sería, pues, directa, sino mediata, es decir, orientando al electorado a través de los medios de comunicación.

2.- La delimitación negativa: “We did not make an assessment of the impact that Russian activities had on the outcome of the 2016 election. The US Intelligence Community is charged with monitoring and assessing the intentions, capabilities, and actions of foreign actors; it does not analyze US political processes or US public opinion.” (No se hace una valoración del impacto de las actividades rusas en el resultado de las elecciones de 2016. La inteligencia estadounidense ha monitorizado y valorado las intenciones, capacidades y acciones de elementos foráneos, pero no analiza los procesos políticos ni la opinión pública estadounidense.) Ante lo cual uno se pregunta: si no entra a valorar la influencia de las actuaciones rusas en el resultado de las elecciones, ni la opinión pública norteamericana, ¿cómo es que los medios de comunicación españoles propalan alegremente la decisiva influencia de los ciberataques rusos en la victoria de Donald Trump?

III.- FUENTES UTILIZADAS. Nada mejor que transcribir el siguiente párrafo: “Some of our judgments about Kremlin preferences and intent are drawn from the behaviour of Kremlin-loyal political figures, state media and pro-Kremlin social media actors, all of whom the Kremlin either directly uses to convey messages or who are answerable to the Kremlin.” (Algunas de nuestras conclusiones relativas a las preferencias del Kremlin se extraen del comportamiento de dirigentes políticos leales al Kremlin, medios estatales y personalidades sociales pro-rusas, bien por ser utilizadas directamente como emisores del Kremlin o por responder ante éste). Es decir, que el informe parte de un análisis exclusivamente de políticos y medios leales a Rusia.

IV.- TESIS PRINCIPALES DEL INFORME. A continuación, tras exponer el objeto y las fuentes, se adelantan las conclusiones del informe, y estas pueden circunscribirse a tres afirmaciones básicas:

1.- “Russian efforts to influence the 2016 US presidential election represent the most recent expression of Moscow´s longstanding desire to undermine the US-led liberal democratic order, but these activities demonstrated a significant escalation in directness, level of activitity and scope of effort compared to previous operations.” (Los esfuerzos de Rusia para influir en las elecciones presidenciales de 2016 suponen la expresión más reciente del muy asentado deseo de socavar el orden democrático liberal estadounidense, pero estas actividades muestran una significativa escalada en cuanto a forma directa, nivel de actividad y objeto de esfuerzo, si se compara con operaciones anteriores). Aquí en principio el lector debería sentir cierta perplejidad, puesto que se reconoce abiertamente que no es la primera vez que Rusia intenta influir en las elecciones presidenciales americanas, pues de ser así no se hablaría de “longstanding desire” ni de “previous operations”. En definitiva, que no hay nada nuevo bajo el sol, sino que lo novedoso es la intensidad de la intervención. Hasta aquí lo que el informe dice. Lo que no dice, y que cualquier persona con un mínimo de sentido se plantearía a la vista de dicha afirmación es ¿Cuáles fueron esas “operaciones anteriores” y los beneficiarios de las mismas? Por centrar algo más el asunto ¿Quiénes fueron los candidatos a quienes Rusia apoyó en las cuatro últimas elecciones presidenciales?

2.- “We assess Russian President Vladimir Putin ordered an influence campaign in 2016 aimed at the US presidential election. Russia’s goals were to undermine public faith in the US democratic process, denigrate Secretary Clinton, and harm her electability and potential presidency. We further assess Putin and the Russian Government developed a clear preference for President-elect Trump” (Afirmamos que el presidente ruso Vladimir Putin ordenó una campaña tendente a influir en las elecciones presidenciales de 2016, con el objetivo de minar la confianza pública en el proceso democrático, denigrar a la Secretaria Clinton y dañar su imagen y potencial presidencia. Afirmamos igualmetne que Putin y el gobierno ruso manifestaron una clara preferencia por el presidente electo Trump). Esta afirmación bien merece una serie de comentarios:

A.- Resulta que el objeto de los ataques rusos tenían un objeto mucho más amplio que influir en los resultados electorales, dado que su objetivo principal (el informe lo sitúa en primer lugar) era “minar la confianza pública en el proceso democrático”.  El ataque iba, pues, contra lo que antaño se denominaba “american way”.

B.- Respecto a denigrar la imagen de Hillary Clinton. En este sentido, cualquier persona en su sano juicio debería concluir que en este punto la campaña se saldó con un rotundo fracaso, pues es un hecho público y notorio que el noventa por ciento de los medios de comunicación norteamericanos y casi idéntico porcentaje de los europeos (el porcentaje en nuestro país alcanzó el cien por cien) eran escandalosa y abiertamente favorables a la candidata demócrata. Además, cualquier persona con un mínimo conocimiento de la política americana sabe que Hillary Clinton es una de las personas más odiadas incluso en el seno de su propio partido. Ya en el año 2008 se estrenó un documental, titulado Hillary: The Movie (que, por cierto, acabó siendo el detonante de la célebre sentencia Citizens United v. Federal Election Commission) abiertamente crítico con quien entonces era una simple aspirante a alcanzar la nominación demócrata para ser candidata de dicho partido a la Casa Blanca. Nadie se escandalizó, porque es normal que en la lucha política se trate de abatir a los rivales, y quizá tuvo no poco que ver que en aquel entonces el perjuicio a Hillary Clinton conllevaba necesariamente un beneficio para Barack Obama, el candidato oficial de los medios de comunicación estadounidenses y europeos. Pero, en resumen, que Hillary Clinton no precisaba de una campaña rusa que empañase su imagen, pues, insistimos, era una de las personas más odiadas incluso entre los propios demócratas.

3.- Existe en el informe una afirmación inquietante: “Russian intelligence obtained and maintained access to elements of multiple US state or local electoral boards. DHS assesses that the types of systems Russian actors targeted or compromised were not involved in vote tallying.” (La inteligencia rusa logró y mantuvo acceso a elementos de múltiples juntas electorales estatales y locales americanas. Sin embargo, el DHS concluye que el tipo de sistemas que los agentes rusos utilizaron o comprometieron no intervinieron en el recuento electoral). En otras palabras, que se reconoce la labor de captación que los servicios de espionaje rusos efectuaron en miembros de los órganos electorales americanos, pero de igual manera se explicita que los mismos no intervinieron para nada en el recuento de votos. Quizá en esta afirmación haya tenido que ver el hecho de que en los estados donde se solicitó un recuento manual los resultados no sólo no variaran, sino que incluso en Wisconsin la ventaja de Trump se incrementó ligeramente con dos centenares de votos.

Con todo, lo más inquietante es el párrafo final con el que se cierra el apartado relativo a las tesis finales del informe, que podríamos resumir con el refrán castellano Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar. Esto dice el informe: “We assess Moscow will apply lessons learned from its Putin-ordered campaign aimed at the US presidential election to future influence efforts worldwide, including against US allies and their election processes.” (Creemos que Moscú aplicará las lecciones extraidas en este caso para futuras acciones en procesos electorales a lo largo y ancho del globo, especialmente contra aliados norteamericanos.)

V.- PRUEBAS QUE SUSTENTAN LAS TESIS DEL INFORME. En este apartado concreto se desarrollan las tesis adelantadas al principio, con algún que otro aserto que llama poderosamente la atención.

1.- Se hace esta curiosísima afirmación: “Moscow also saw the election of President-elect Trump as a way to achieve an international counterterrorism coalition against the Islamic State in Iraq and the Levant.” (Moscú contemplaba la elección de Trump como medio de lograr una coalición internacional antiterrorista frente al Estado Islámico en Iraq y Oriente). El lógico interrogante que uno se plantea ante esta afirmación es ¿Clinton era percibida como un obstáculo para esa coalición frente al terrorismo islámico?

2.- Los medios de comunicación españoles apuntan a que los ataques rusos tuvieron como destinatario al Partido Demócrata para favorecer a Donald Trump. Veamos qué dice el informe: “Russia’s intelligence services conducted cyber operations against targets associated with the 2016 US presidential election, including targets associated with both major US political parties. We assess Russian intelligence services collected against the US primary campaigns, think tanks, and lobbying groups they viewed as likely to shape future US policies. In July 2015, Russian intelligence gained access to Democratic National Committee (DNC) networks and maintained that access until at least June 2016.” (Los servicios de inteligencia rusa dirigieron operaciones de ciberataque a entidades vinculadas a las elecciones presidenciales de 2016, incluyendo a los dos grandes partidos estadounidenses. Los servicios de inteligencia rusa obtuvieron información de las campañas primarias estadounidenses, laboratorios de ideas y grupos lobistas que se percibieron como vitales para el futuro desarrollo de la política estadounidense. En julio de 2015 la inteligencia rusa logró acceso a la red del Comité Demócrata Nacional y lo mantuvo cuando menos hasta junio de 2016). Ergo, la presunta operación de influencia no se dirigió exclusivamente frente al Partido Demócrata, como interesadamente apuntan los medios, sino frente a todas los dos partidos, y se remonta cuando menos a julio de 2015, cuando Trump aún estaba muy lejos de ser candidato republicano y Hillary Clinton aún no era candidata demócrata. En definitiva, que la actuación rusa se limitó a obtener información interna de ambos partidos (es de destacar la utilización de Wikileaks) y a promover a través de sus medios de comunicación una visión positiva del candidato Trump a través de sus redes de comunicación afines.

VALORACIONES ACERCA DE LO QUE EL INFORME DICE Y LO QUE NO DICE.

Creo que para valorar el contenido del informe y, sobre todo, lo acertado o no de las conclusiones que los medios de comunicación extraen del mismo, es menester dar respuesta a dos interrogantes:

1.- ¿Constituye la preferencia y apoyo del gobierno de un estado a un candidato a presidir un país una “influencia” en el resultado electoral?

Evidentemente, desde el punto de vista de las relaciones internacionales lo normal es que desde los gobiernos de los distintos países se muestre una exquisita neutralidad con respecto a los comicios que tienen lugar en otras naciones. Ahora bien, si esa neutralidad se rompe, en efecto, es posible que la inclinación del gobierno de un país hacia un determinado candidato pueda tener cierto peso en la opinión pública de la nación donde se desarrollen los comicios. Pero si ello es criticable, o se utiliza como base para cuestionar los resultados, entonces habría que empezar por cuestionarse la propia legitimidad de Barack Obama. No ya porque, por ejemplo, el entonces Presidente del Gobierno de España, José Luís Rodríguez Zapatero, afirmase al ser preguntado expresamente sobre ello que “prefería un demócrata en la Casa Blanca” (aunque, dada la jettatura del personaje, ello más bien traería perjuicios al presunto beneficiario), sino porque casi todos los dirigentes, sin excepción, manifestaron sin reservas la preferencia por el afroamericano.

2.- ¿Ha resultado decisiva la campaña rusa en favor de Trump hasta el punto de ser el factor que inclinaba la balanza en su favor?

En cuanto a este interrogante, ha de afirmarse que ateniéndose estrictamente al tenor literal del informe no puede darse una respuesta positiva ni negativa. Y ello porque en sus líneas iniciales el informe deja bien claro y explícito que se ha limitado a analizar las acciones rusas y su intención, pero deja manifiesta y meridianamente claro que ni se pronuncia sobre el éxito de las mismas ni sobre la influencia del mismo en el proceso político ni en la opinión pública estadounidense. Este interrogante, pues, no recibe contestación en el informe. Sin embargo, y a nivel estrictamente personal, tengo mis más que serias dudas que con el noventa por ciento de los medios de comunicación estadounidenses, un porcentaje idéntico de la prensa mundial y con los principales líderes políticos volcados prácticamente en apoyo de Clinton, las acciones de Rusia hayan podido ser decisivas, pues la inclinación mediática hacia la candidata demócrata era escandalosa y hubiera debido llevarle a arrasar en las urnas. De sostener que el gobierno ruso fue el que inclinó la balanza hacia el republicano habría que quitarse el sombrero por una gestión tan hábil como para convencer a la población estadounidense frente a toda la artillería mediática pro-Clinton. Y buena prueba de ello es la forma en que se trató al candidato republicano como “machista” por sus comentarios sobre las mujeres, silenciando el hecho de que la candidata demócrata era la esposa de un expresidente que ha sido denunciado en varias ocasiones por escándalos de naturaleza sexual.

 

CONCLUSIÓN PERSONAL.

 

Ni Barack Obama (que ha basado su mandato única y exclusivamente en pura retórica e imagen) ni el Partido Demócrata han digerido la derrota, y menos cuando esperaban poco menos que un paseo militar. Y en lugar de preguntarse si la candidata del partido era la más adecuada, han tratado de buscar una explicación que cargase las tintas sobre otra persona. Ante ello, y en un gesto que personalmente me parece indigno e impresentable pero en nada impropio del personaje, Obama ha involucrado a las agencias de inteligencia estadounidenses en una operación que tiene como único objetivo el intentar desviar la atención tratando de cuestionar la propia legitimidad de Trump con el indisimulado objetivo de mitigar una derrota aún más amarga cuando se daba por hecha y descontada la victoria. Lo único que ha conseguido el “gran estadista” que abandonará la Casa Blanca en menos de dos semanas es pregonar ante el mundo la vulnerabilidad de todas las instituciones americanas. Ni más, ni menos. Gran jugada la de Barack, demostrar al mundo lo fácil que es infiltrarse en las instituciones americanas.

Las elecciones presidenciales de 2016 si por algo se caracterizaron fue porque en esta ocasión no se escogía al mejor de los candidatos en liza, sino al que suscitaba menos antipatías entre la población. Donald Trump es, ciertamente, un personaje que despierta muchísimos sentimientos en su contra, pero conviene incidir en que Hillary Clinton despierta no menos rechazos que su oponente, aunque esto se ha mantenido deliberadamente oculto fuera del ámbito estadounidense.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Política

Un comentario el “EL INFORME DEL FBI-CIA-NSA SOBRE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 2016.

  1. Pingback: Eleccions USA 2016 | Out of time

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