CONFIRMACIÓN SENATORIAL DE NEIL GORSUCH: PRECISIONES AL RESPECTO.

Hoy día 7 de abril de 2017 el Senado estadounidense ha otorgado el preceptivo advise and consent a Neil Gorsuch, que se convertirá así en nuevo associate justice del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Eso sí, la confirmación se ha efectuado por 54 votos a favor y 45 en contra, ajustadísimo resultado que nos hace sin duda evocar el proceso de confirmación de Clarence Thomas, quien en 1991 recibió el placet senatorial por el margen más reducido jamás otorgado a un juez: 52 frente a 48.

Como siempre ocurre en estos casos, la prensa española al tratar la noticia ha tocado de oído y ha reflejado la misma de forma bastante torticera, hasta el punto que algún diario ha llegado a hablar de “cambio de normas” para obtener la aprobación de la Cámara Alta. Conviene, por ello, efectuar ciertas precisiones al curiosísimo tratamiento ofrecido por los tradicionalmente desinformados cuando no abiertamente tendenciosos medios de comunicación patrios en lo referente a la confirmación de Gorsuch.

I.- NO SE HA MODIFICADO NORMA SENATORIAL ALGUNA, SINO QUE SE HA UTILIZADO UN PRINCIPIO O USO PARLAMENTARIO EXPRESAMENTE PREVISTO PARA DESBLOQUEAR UNA SITUACIÓN.

La mayoría republicana lo que ha hecho es simple, lisa y llanamente invocar lo que en el argot político estadounidense se conoce como “nuclear option.” ¿Que implica o supone ejercitar dicha facultad? Pues que en casos donde habitualmente se exige una mayoría cualificada de 60 o más senadores, y cuando en la votación final existen más votos a favor que en contra pero sin alcanzar el umbral o quorum necesario, se permite por acuerdo de la Cámara invocando esa potestad y con ello reducir el número de votos exigidos para evitar un bloqueo. Ello en modo alguno implica una modificación normativa sino, por utilizar una terminología jurídica familiar al jurista español, podríamos decir que se trata de un supuesto de inderogabilidad singular de la norma, con la particularidad de que esa posibilidad se encuentra expresamente contemplada y permitida. En resumen: no se cuestiona en modo alguno la regulación, ni se modifica o reforma la misma, sino que para una votación concreta se invoca un principio o uso parlamentario para evitar una situación de bloqueo (bloqueo que en la jerga política norteamericana se denomina filibustering).

Esta facultad parlamentaria del nuclear option ya había sido ejercitada con anterioridad. De hecho, fueron los propios demócratas quienes hicieron uso de la misma hace tres años y medio, en noviembre de 2013 para superar un bloqueo republicano en relación al nombramiento de varios cargos públicos federales propuestos a instancias del presidente Obama, entre los cuales se encontraban, por cierto, varios jueces. El uso de la nuclear option por los senadores demócratas recibió el apoyo expreso y entusiasta de Obama. El lector interesado podrá comprobar cómo el New York Times (diario nada sospechoso de simpatías republicanas) reflejaba en su edición digital del día 21 de noviembre de 2013 dicha noticia con el titular In a landmark vote, Senate limits use of filibuster. Es más, en noviembre de 2016 la CNN se preguntaba si los demócratas se arrepentirían de haber utilizado este instrumento que, con Trump en la Casa Blanca, podría en una maniobra típica de Boomerang, volvérseles en contra. ¿Se han hecho eco los medios españoles de esta inderogabilidad singular utilizada en tiempos del anterior presidente y con un Senado de mayoría demócrata? Creo que la respuesta es bien sencilla.

II.- NO SE RECUPERA UNA MAYORÍA CONSERVADORA, SINO QUE SE MANTIENE EL EQUILIBRIO.

En contra de lo que se suele decir, no se recupera una “mayoría conservadora”. Si lo que se pretende indicar con ello es que existen más jueces nombrados por mandatarios republicanos, es innegable, pero ello no necesariamente se traduce en determinadas mayorías, pues en la época de George H. W. Bush llegaron a coincidir hasta siete jueces propuestos a instancias de presidentes republicanos, y ello en modo alguno supuso un triunfo de las tesis defendidas por dicha formación. Como el hecho de que en 1974 hubiera hasta cuatro jueces nombrados a iniciativa de Richard Nixon no impidió que en el caso United States v. Nixon el Tribunal en pleno desautorizase al Presidente.

En la actualidad existen cuatro jueces que integran un sólido bloque conservador: el chief justice John Roberts y los jueces Clarence Thomas, Samuel Alito así como el recién nombrado Neil Gorsuch (suponiendo que éste responda a las expectativas y no se convierta en otro Warren, Brennan o Souter). Frente a los anteriores se encuentran los cuatro jueces fieles a las tesis liberales (término éste, liberal, que en norteamérica significa progresista): Ruth Bader Gisburn, Stephen Breyer, Sonia Sotomayor y Elena Kagan. Entre ambos, se encuentra el juez Anthony Kennedy, persona ideológicamente conservadora pero que suele inclinarse en bastantes ocasiones (sobre todo en materia de derechos civiles) a las tesis liberales. Conviene también precisar que no necesariamente este alineamiento es definitivo y estable, pues, por ejemplo, en el célebre caso que salvó la constitucionalidad de la reforma sanitaria impulsada por Obama (National Federation of Independent Business v. Sebelius) fue Roberts quien se sumó a los liberales.

Mi admirado José Ramón Chaves alude en la entrada que publica hoy en su blog sobre este tema, a lo que se conoce como el Court packing plan, es decir, el intento de Roosevelt de “fabricarse” un Tribunal Supremo a medida aumentando el número de jueces elevándolo hasta quince. Este episodio histórico-legal está magníficamente narrado en un estilo ágil y a modo de crónica periodística por Jeff Sehsol en su entretenidísimo libro Supreme Power: Franklin Roosevelt v. the Supreme Court. La maniobra presidencial era tan burda y descarada que un importante sector del Partido Demócrata (formación política a la que pertenecía el Presidente ) se manifestó en contra de la medida, que fue finalmente derrotada gracias a la oposición interna en el seno de los demócratas, lo que demuestra que hasta en política existen ciertos límites que no deben ser tolerados. Este intento de cambiar las reglas del juego en mitad de la partida la intentó llevar a cabo Alexander Hamilton a finales de 1800 para evitar el acceso de Thomas Jefferson a la presidencia, pero Hamilton precisaba para ejecutar su maniobra de dudosa legalidad la colaboración del gobernador de Nueva York, el federalista John Jay, quien se negó en redondo a secundarla.

En definitiva, se confirma un principio informativo esencial ya anunciado en ocasiones anteriores: si uno desea información relativa a los Estados Unidos, lo aconsejable es prescindir absolutamente de consultar los nocivos medios españoles y acudir directamente a las fuentes norteamericanas.

Anuncios

2 comentarios el “CONFIRMACIÓN SENATORIAL DE NEIL GORSUCH: PRECISIONES AL RESPECTO.

  1. Me permito completar su principio informativo esencial “si uno desea información relativa a los Estados Unidos …” porque ya en varias ocasiones he recomendado a juristas y alumnos otra fuente de información bien ilustrativa: el Blog de Monsieur de Villefort. ¡Oportuna y completísima entrada! Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s