MATTHEW PETERSEN: CUANDO EL ASPIRANTE A JUEZ SE QUEDA EN BLANCO.

Petersen

Anteayer ha tenido lugar un acontecimiento ciertamente poco usual en uno de los hearings ante el Comité Judicial del Senado de los Estados Unidos cuando éste tomaba declaración a cinco candidatos propuestos por el Presidente de los Estados Unidos para ocupar cargos federales. En realidad, el hecho no hubiese tenido la menor relevancia si no fuese porque el noventa y nueve por ciento de los medios han decidido instaurar la que podríamos denominar “hora de Trump”, donde cualquier acontecimiento, hecho o simple rumor que pueda dañar la imagen del Presidente (algo que, por cierto, no necesitaría de otra ayuda, pues se basta y sobra el propio interesado) se amplifica hasta alcanzar cotas realmente hilarantes que en ocasiones rozan el patetismo, especialmente en lo que a la envilecida y corrupta prensa española se refiere.

Pero vayamos a los hechos. El pasado día 15 de diciembre, el Comité Judicial del Senado se enfrentaba a la comparecencia de cinco candidatos propuestos por Donald Trump para ocupar puestos de jueces federales. Hasta aquí, nada extraño. No debemos olvidar que el nombramiento de cualquier juez federal (ya sea el más humilde juez de distrito hasta los jueces del Tribunal Supremo pasando por los integrantes de los Tribunales de Apelación) corresponde al Presidente con el visto bueno del Senado. Tampoco es extraño la comparecencia de los candidatos propuestos en el Comité Judicial del Senado, quien somete a los potenciales aspirantes a un auténtico “tercer grado” antes de someter al Pleno de la Cámara la decisión final sobre el mismo.

De los cinco candidatos, uno de ellos, Matthew Spencer Petersen, actual miembro de la Federal Election Commission (es decir, el organismo administrativo encargado de supervisar el cumplimiento de la legislación electoral) no tuvo una comparecencia precisamente feliz. Tras manifestar que formaba parte de dicho organismo y reconocer que entre sus funciones habituales no se encontraban las de litigación, lo cierto es que cuando el senador John Neelan Kennedy, de Luisiana, el candidato no vivió seguramente sus momentos más felices. Tras preguntarle cuándo fue la última vez que había consultado ciertos textos legales (específicamente, las normas de procedimiento civil y criminal) ulteriormente le sometió a un interrogatorio en el que le preguntaba por el significado de diversos institutos legales en el proceso norteamericano (por ejemplo, qué era una “motion in limine”, o la “doctrina de la abstención”). Petersen, dubitativo, titubeante, era incapaz de ofrecer respuesta, y tras responder una y otra vez que “no tenía experiencia en litigación”, tuvo que reconocer que: “no sería capaz de darle una definición correcta en este momento”.

Si uno tiene la oportunidad de ver el video de cinco minutos que uno de los senadores ha colgado, podrá comprobar que desde el principio insiste en que carece de experiencia procesal (pues sus funciones son administrativas) y es más que probable que además, dada la situación, los nervios le hayan jugado una mala pasada. Por su parte, el senador no tuvo la menor compasión e incluso pudiéramos decir que derramó ciertas dosis de crueldad, dado que si el propio candidato le reconoce al principio que carece de experiencia procesal, es lógico que no esté familiarizado con términos e instituciones vinculadas al mundo de la litigación. Ahora bien, ello en modo alguno puede servir de disculpa, pues la situación vivida fue ciertamente surrealista. Y sin duda alguna, lo más sano y digno que puede hacer el pobre Petersen es solicitar que se retire su nombre y se busque otro candidato, porque la situación ha sido, ciertamente, de traca. Cuando Trump propuso a Neal Gorsuch como candidato para cubrir en el Tribunal Supremo la vacante que dejó el óbito de Antonin Scalia, muchos criticaron el conservadurismo de aquél, pero nadie cuestionó ni su valía ni sus méritos, y en las comparecencias ante el Comité Judicial del Senado en ningún momento dio la imagen que ha dado Petersen. Muchas han sido las críticas a determinados candidatos como Rehnquist, Scalia o Bork, pero las mismas se debían a la visión conservadora que éstos tenían, y no a su capacitación profesional, que ni sus más acérrimos enemigos cuestionaron jamás

Con todo, lo auténticamente lamentable es el bochornoso tratamiento que se le ha dado en la prensa española, donde se manipuló abiertamente el hecho con afirmaciones absolutamente falsas, síntoma revelador de la degeneración periodística en nuestro país. Así, por ejemplo, en Antena 3 Noticias, en su edición de las nueve de la noche, decía que “un candidato a juez propuesto por Trump es incapaz de contestar preguntas básicas” y que ello “planteaba seriamente la cuestión de si alguien puede ser juez solo por voluntad del Presidente.” Si el presentador, el gran Matías Prats, decía que si estuviese en la Universidad el candidato propuesto, “habría suspendido”, desde luego cabría preguntarse qué debería hacerse con el redactor que preparó esa noticia, porque lo mínimo que debería pasarle es que se le obligase a realizar un curso de reciclaje profesional y a manifestar públicamente, como hizo el monarca emérito: “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Y es que conviene precisar lo siguiente:

1.- Para empezar, nadie es juez en los Estados Unidos “solo por la voluntad del Presidente”, si el candidato propuesto no obtiene el visto bueno del Senado aquel no logrará vestir la toga por mucha que sea la voluntad presidencial de que lo haga. Cualquier persona podría llegar a esta conclusión simple, lisa y llanamente echando un vistazo a la Constitución de los Estados Unidos, texto al alcance de cualquiera y no demasiado extenso.

2.- La prensa española (no así la americana) omite que eran cinco los candidatos propuestos por Trump a los que el Comité Judicial valoraba en esa comparecencia, y que tan penosa circunstancia se dio en uno solo de ellos.

3.- Se incidió sobremanera en el hecho de que el candidato carecía de experiencia judicial. ¿Pero es que acaso los jueces que aprueban una oposición en nuestro país tienen “experiencia judicial”? Porque en la mayoría de los casos pasan de la Universidad a los estrados; tras pasar, eso sí hay que reconocerlo, el duro entrenamiento de la oposición y los dos años de la Escuela Judicial, pero sin que tengan “experiencia judicial” alguna, ésta sea mínima.

4.- Se dice que Trump busca llenar la judicatura de personas que compartan su visión. Eso es cierto, pero se omite que esa finalidad es compartida por todos los Presidentes que han ocupado, ocupan y ocuparán la Casa Blanca, desde George Washington a Trump, y sus sucesores lo mismo. ¿O es que Obama, Clinton, Kennedy y Roosevelt no buscaban lo mismo? ¿Acaso lo que para unos es lícito para otros no?

5.- En cuanto a la ignorancia de términos básicos, puedo asegurar, y lo he visto personalmente, que existen jueces de primera instancia en nuestro país que desconocen los conceptos más elementales del Derecho administrativo. Y algún día contaré algún que otro caso mucho más hilarante que el protagonizado por el candidato de Trump. Por ejemplo, que un Fiscal Jefe de una Comunidad Autónoma presentase un recurso contencioso-administrativo ante un órgano incompetente…….cuando el Ministerio Fiscal ha de emitir siempre su parecer al plantearse la falta de competencia objetiva o territorial!!!! En el caso en cuestión, a la hora de plantearse la incompetencia del órgano al que iba dirigido el asunto, el integrante del Ministerio público que informó sobre la competencia (sometido a la depPetePendencia jerárquica de quien presentó el recurso) hubo de estimar que, en efecto, el órgano ante el que se interpuso carecía de competencia para conocer el asunto. Y el recurso lo había presentado nada menos que el Fiscal Jefe de la Comunidad Autónoma, que revelaba así su desconocimiento absoluto de las normas de competencia.

En fin, que una vez más se demuestra que en lo referente a los Estados Unidos, absténganse de consultar la prensa española, a la que habría que obligar a que llevase la misma indicación que las cajetillas de cigarrillos: “este producto perjudica gravemente su salud.”

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Un comentario el “MATTHEW PETERSEN: CUANDO EL ASPIRANTE A JUEZ SE QUEDA EN BLANCO.

  1. Siempre me hago la misma pregunta. ¿Cómo es posible en España que un Juez de Instrucción o de Primera Instancia pase a ser, por ejemplo, miembro de una Sala de lo Social de un TSJ? ¿Cómo se puede cambiar de jurisdicción sin tener ni pajolera idea? Es tan inconcebible como lo del candidato americano.

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