LA “INFLUENCIA RUSA” EN LA ELECCIÓN DE TRUMP: VERDADES Y MENTIRAS A RAÍZ DEL ESCRITO DE ACUSACIÓN DEL FISCAL ESPECIAL.

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En los últimos doce meses los medios de comunicación estadounidenses han dedicado notable tiempo y esfuerzo tratando de cuestionar la legitimidad de Donald Trump alegando que su llegada a la Casa Blanca se debió a la injerencia rusa en las elecciones presidenciales, e incluso algunos han ido más allá intentando vincular al propio Trump con la campaña, es decir, transformándolo de mero sujeto pasivo de la acción a nada menos que sujeto activo de la misma. En nuestro país, obvio es decirlo, el asunto ha sido tratado con la “profesionalidad” y el “rigor” característico: dosificación calculada de las noticias, de tal manera que únicamente se ofreciese una visión claramente desfavorable a Trump, magnificando hechos contrarios y silenciando o minusvalorando otros antecedentes fácticos que eran o pudieran serle favorables. Así, por ejemplo, como ya hemos tenido ocasión de indicar anteriormente, los noticiarios de nuestro país anunciaron a bombo y platillo que en el libro de reciente aparición, Fire and fury, contenía una acusación expresa contra el hijo del actual presidente, pero silenciaron que la fuente principal del libro, el antiguo asesor de Trump, no sólo se desmarcó, sino que desautorizó de forma expresa las acusaciones vertidas contra Trump jr., a quien definió como “both a patriot and a good man.”

Pues bien, hace un par de días, el 16 de febrero de 2018, Robert S. Mueller III, el special counsel designado por el Departamento de Justicia, redactaba el indictment (escrito de acusación) relativo a las investigaciones sobre la trama rusa, que el lector interesado puede consultar aquí. No nos encontramos ya ante meras especulaciones, rumores, afirmaciones en los medios más o menos interesados, sino ante un documento jurídico stricto sensu. Conviene indicar que, en el momento de comunicar formalmente dicha circunstancia, Rod Rosenstein incidió en que “en esta acusación particular”, no existe prueba alguna que evidencie que las acciones rusas incidieron en el resultado electoral o que ningún americano participase, conscientemente, en las acciones denunciadas.

Pero vayamos a lo estrictamente jurídico para, ulteriormente, efectuar una serie de reflexiones sobre el particular.

Primero.- Análisis del escrito de acusación.

El escrito de acusación se extiende a lo largo de treinta y siete páginas. El mismo tiene una estructura muy peculiar: una breve introducción de los hechos (tarea que ocupa un par de páginas), para a continuación entrar de lleno en las tres acusaciones, identificando a las personas imputadas y a los hechos que los hechos concretos y las personas imputadas (tanto físicas como jurídicas). De una lectura del documento, llaman la atención varias circunstancias, que sin duda alguna a un español guiado exclusivamente por las informaciones de los medios de comunicación de su país no sólo le sorprenderían, sino que le servirían para poner cuando menos en reserva la conclusión semi-oficial de los media. Tales circunstancias, son las siguientes:

1.1.- Los hechos que se imputan a los denunciados son los siguientes: “Desde más o menos el año 2014 hasta la actualidad, los acusados voluntaria e intencionalmente conspiraron conjuntamente (y con personas conocidas o desconocidas para el Gran Jurado) para deteriorar, obstaculizar y derrotar las funciones legales del gobierno a través del fraude y el engaño, con el propósito de interferir con los procedimientos políticos y electorales de los Estados Unidos, incluyendo las elecciones presidenciales del año 2016.” (páginas 2-3 del acta de acusación).

1.2.- La tarea de los denunciados en lo relativo a las elecciones presidenciales del año 2016 fueron las siguientes: “utilizaron las personalidades ficticias creadas on line para interferir en las elecciones presidenciales de 2016. Se enzarzaron en operaciones que primordialmente pretendían comunicar información denigratoria sobre Hillary Clinton, denigrar a otros candidatos como Ted Cruz y Marco Rubio, y apoyar a Bernie Sanders y al entonces candidato Donald Trump” (página 17 del escrito de acusación).

1.3.- Una vez celebradas las elecciones presidenciales del año 2016, el comportamiento de los acusados fue ciertamente peculiar. “Tras la elección de Donald Trump en Noviembre de 2016, los acusados y sus cómplices utilizaron personalidades falsas para organizar y coordinar campañas políticas en apoyo del presidente electo Trump, mientras simultáneamente utilizaban otras identidades falsas para organizar y coordinar campañas políticas impugnando los resultados de las elecciones presidenciales de 2016.”

1.4.- Los cargos o delitos que se imputan a los acusados son tres:

1.4.1.- Primer cargo: Conspiración para cometer fraude en los Estados Unidos.

Este es sin duda el cargo principal, como lo prueba el que se sitúe en primer lugar y el que se encuentra más exhaustivamente desarrollado, puesto que se extiende desde la cuarta a la trigésima página del escrito, es decir, casi dos tercios del mismo.

Ha de tenerse en cuenta que las elecciones federales se rigen fundamentalmente por dos normas legales. La primera, la Act to promote fair practices in the conduct of election campaigns for Federal political offices, and for other purposes (denominación abreviada, Federal Election Campaing Act), aprobada el 7 de febrero de 1972 y que entró en vigor dos meses más tarde, el día 7 de abril. Dicha norma atribuye las competencias de gestión de los procesos electorales a una agencia, la Federal Election Commission (FEC); dicha norma prohíbe a los extranjeros efectuar aportaciones económicas con destino a sufragar todo o parte de una campaña electoral, estableciendo además que quienes sí lo hagan deban comunicar dichas aportaciones a la FEC. La segunda norma es la Act to require the registration of certain persons employed by agencies to disseminate propaganda in the United States and for other purposes (denominación abreviada, Foreign Principal Registration Act), texto legal aprobado el 6 de septiembre de 1938. Dicho texto, según el escrito de acusación, “regula las obligaciones de registro, informe y publicidad para los agentes de entidades públicas extranjeras (lo que incluye entidades no gubernamentales e individuos extranjeros) para que el gobierno y el pueblo de los Estados Unidos estén informados de la fuente de información y la indentidad de las personas que pretendan influir en la opinión pública, política y ley.”

En lo que respecta a este cargo, el escrito de acusación establece que “la conspiración ha tenido como objeto deteriorar, obstaculizar y derrotar el correcto ejercicio de funciones de los Estados Unidos por medios deshonestos en orden a permitir a los acusados interferir con los procesos electorales y políticos estadounidenses, incluyendo las elecciones presidenciales de 2016.”

1.4.2.- Segundo cargo: Conspiración para cometer fraude electrónico y bancario.

En este caso nos encontramos ante un delito común y su objeto con la política es tangencial o conexo. Según el escrito, “la conspiración tuvo como objeto la apertura de cuentas bancarias con nombre falso en entidades financieras estadounidense, y pagos digitales en orden a recibir y enviar dinero dentro y fuera de los Estados Unidos para apoyar las operaciones de la Organización en los Estados Unidos y para el autoenriquecimiento.”

1.4.3.- Tercer cargo: Robo agravado de identidad.

De nuevo nos encontramos ante un delito común, cual es el apropiarse de otras identidades para determinados propósitos.

Segundo.- Reflexiones sobre los hechos denunciados.

De todo lo anterior, podemos colegir varias cuestiones:

2.1.- La presunta campaña rusa no tenía por objeto la elección de Donald Trump, ni su fin único era el inclinar la balanza del resultado de las elecciones presidenciales del año 2016. No, su objetivo era mucho más amplio, puesto que el mismo consistía, básicamente, en minar desde dentro el sistema político estadounidense.

2.2.- La presunta campaña no tuvo como beneficiario único a Donald Trump, como tampoco la única perjudicada fue Hillary Clinton. Según explicita el escrito de acusación, la campaña ensalzó al senador Bernie Sanders, rival de Hillary Clinton para obtener la candidatura demócrata a las elecciones presidenciales y, por cierto, mucho mejor valorado que ella. De igual manera, se sembró la discordia en las filas republicanas, difundiendo información perjudicial para candidatos como Ted Cruz o Marco Rubio.

A la vista de lo anterior, y visto que (insistimos, según el escrito de acusación) Bernie Sanders fue beneficiario de la campaña rusa, habría que ver si los medios de comunicación imputan a éste el ser colaborador de la misma por el mero hecho de ser sujeto pasivo de información beneficiosa, de la misma forma que se ha hecho con Trump.

2.3.- En modo alguno puede considerarse ilícito intentar influir en el resultado de los comicios de un país, como no es ilícito que los medios de una nación siembren de información parcial a otra. Que de forma oficial, un país no se inmiscuya en los asuntos internos de otro es una antigua tradición que se basa en el respeto a la soberanía de los estados. Pero que de forma más sibilina, y a través de sus terminales mediáticas oficiales u oficiosas, se intente orientar la política de un país hasta aproximarla a la propia, tampoco es de extrañar. Un ejemplo: la presión mediática, tanto estadounidense como foránea, en las elecciones presidenciales de 2008 a favor de Barack Obama fue de una parcialidad y un descaro sin precedentes, sin que nadie se haya escandalizado.

De todas formas, como se ha reconocido de forma expresa al anunciar públicamente cuando se hizo público el escrito de acusación, no hay prueba alguna de que la campaña rusa haya influido o determinado el resultado de los comicios presidenciales de 2016.

2.4.- La difusión de noticias perjudiciales para un candidato no puede considerarse que sea un intento de influir en el resultado de las elecciones. Porque, por esa regla de tres, si publicar noticias perjudiciales para Hillary Clinton es tratar de orientar el resultado electoral, a contrario sensu la publicación de noticias no favorables para Trump sería, igualmente, un intento de inclinar la balanza de los comicios.

2.5.- En este caso, lo ilícito no consiste en la difusión de información perjudicial para Hillary Clinton (dado que eso se viene haciendo desde hace mucho, mucho tiempo, casi desde que era tan sólo la primera dama), ni tan siquiera el hecho de que fuentes rusas hicieran uso de datos perjudiciales para la candidata demócrata y la difundieran. No. Lo ilícito consiste en que lo efectuasen contraviniendo la normativa estadounidense en vigor. En otras palabras: lo ilícito no consiste en tratar de influir en las elecciones, sino en hacerlo mediando la comisión de ilícitos penales. Si los denunciados hubiesen cumplido con los requisitos de la normativa indicada en el apartado 1.4.1 del presente escrito, podrían haber vertido toda la información perjudicial sobre Hillary que les hubiera venido en gana sin que pudiera serles objetado.

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