LOUIS D. BRANDEIS VISTO POR BRANDEIS: DESCUBRIMIENTO DE UNAS MEMORIAS INÉDITAS INCOMPLETAS.

Louis D Brandeis

Nada mejor para conocer el funcionamiento interno del Tribunal Supremo y la personalidad de los jueces que lo componen que la documentación emanada de esos propios jueces. Las notas manuscritas, los borradores tanto de sentencias como de votos particulares, y el epistolario privado son una fuente inagotable de conocimiento que sirve para arrojar luz sobre determinadas etapas, casos o sentencias. De ahí que el recentísimo descubrimiento de un manuscrito inédito del gran jurista americano Luis D. Brandeis deba celebrarse como un acontecimiento de notable relevancia.

William Rehnquist, en su libro de síntesis histórica The Supreme Court, dedica parte de un capítulo a este gran jurista americano, y en un breve párrafo nos sintetiza su brillante carrera tanto académica como profesional:

 

Louis D. Brandeis nació en Louisville, Kentucky, en 1856. En 1875 inició sus estudios de derecho en la Universidad de Harvard sin poseer ningún tipo de educación previa, y durante esos años hubo de ganarse la vida siendo el tutor de otros estudiantes. Finalizó la carrera en dos años, fijando un record académico no superado hasta hoy. Tras obtener la licenciatura abrió un despacho profesional en Boston junto con Samuel Warren, uno de sus compañeros de promoción, y ambos tuvieron una exitosa y lucrativa carrera profesional. Pero Brandeis no estaba satisfecho con las recompensas del sector privado y asumió la defensa en u número importante de asuntos que hoy serían descritos como casos “pro bono”. A consecuencia de ello se le conoció como “el abogado del pueblo”, y se las arregló para oponerse a los intereses de las grandes empresas.”

Brandeis es conocido fundamentalmente por tres hechos o circunstancias. La primera, por su defensa del derecho a la intimidad, en un influyente artículo doctrinal que, con el título Right to privacy, publicó en 1890 en la famosísima Harvard Law Review; la segunda, por su lucha contra los monopolios comerciales, y la tercera, por su enfrentamiento con los intereses de las grandes compañías mercantiles. Pero sin duda alguna ha pasado a la historia por dar su nombre a un determinado tipo de escrito forense, el todavía hoy denominado Brandeis brief (informe Brandeis), caracterizado por basarse más en informes estadísticos y datos técnicos que en meras citas de preceptos legales. Brandeis aportó este informe en 1908 ante el Tribunal Supremo en el asunto Muller v. Oregon, donde se cuestionaba la constitucionalidad de una ley estatal en la que se establecía una jornada máxima diaria para las mujeres trabajadoras. Aunque curiosamente el primer tercio del siglo XX se conoce en la historiografía como la “era Lochner”, debido al pronunciamiento del Tribunal Supremo en el caso Lochner v. New York (caso de 1905 tan célebre por su resultado -se declaró inconstitucional una ley estatal del estado de Nueva York que establecía una jornada laboral máxima para los trabajadores de los negocios de panadería- como por el voto particular de Oliver Wendell Holmes), lo cierto es que en otros casos se avaló la constitucionalidad de leyes que establecían jornadas máximas, como en el anteriormente mencionado caso Muller, donde gracias a la labor de Brandeis en defensa de la normativa estatal, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, por unanimidad, desestimó la impugnación frente a la ley, cuya validez proclamó.

Brandeis apoyó al candidato demócrata Woodrow Wilson en las elecciones presidenciales de 1912, y apenas cuatro años más tarde éste le propuso para cubrir una de las vacantes del Tribunal Supremo.

Sin embargo, había muchos puntos oscuros sobre su vida, si bien todo ha dado un vuelco con la reciente aparición de un documento hasta ahora desconocido: unas notas que en el año 1916 Brandeis dictara a su secretaria, Alice Grady, para que pudieran servir como base para la campaña de reivindicación de Brandeis ante la controversia que su nominación para el Tribunal Supremo ocasionó. Tal documento, con una introducción y debidamente anotado para una comprensión total del mismo por el público actual, ha sido publicado por la Journal of the Supreme Court History, con el título Notes for a lost Memoir of Louis D. Brandeis, y que el lector interesado puede consultar aquí. Como se indica en la introducción, falta la primera de las hojas del documento, de ahí que (al igual que ocurre con nuestro Cantar de mío Cid) el comienzo sea abrupto, en este caso más aún debido a que se inicia en la mitad de una frase.

En dicho documento, Brandeis no evoca sólo su propia historia (con frecuentes idas y venidas, avances y retrocesos, no respetando ciertamente un hilo cronológico estricto), sino la de su familia. En ella evoca sus estudios, sus inicios como abogado y sus éxitos así como sus principios y valores. No quiero dejar de transcribir un párrafo que analiza la relación entre el individuo y el dinero, centrado específicamente en su propia concepción de la riqueza, y que sirve por todo un manual:

Siempre sentí que tenía un sentido más verídico del valor del dinero que cualquiera de las personas con las que me relacionaba. Siempre fue fácil para mi ganarlo, y nunca permití que el dinero me ganase. No fui temerario con el dinero, como alguna de las otras personas. Veía su valor, porque otorgaba libertad al hombre. Por otro lado, nunca estuve dispuesto a sacrificar mi libertad por dinero. El único uso que podría darse al mismo sería: dar libertad, hacer lo que quieras hacer, ser lo que quieres ser, o lograr lo que quieras lograr. Saben que he sido extremadamente generoso a la hora de disponer del dinero para cualquier propósito en el que creyese. Y, por otro lado, fui muy económico y no gasté un céntimo en algo en lo que no creía.”

Pese a sus declaraciones, es evidente que si Brandeis pudo ser “el abogado del pueblo” y dedicar parte de su tiempo a causas nobles era porque carecía de problemas económicos debido a sus lucrativos inicios en el mundo de la abogacía, que le permitieron con posterioridad asumir causas más nobles. Pero demuestra también como, cuando accedió al Tribunal Supremo, poseía una amplia experiencia al otro lado de la barrera, que proyectó en sus poco más de dos décadas como juez en dicha institución, en los que coincidió con otro de los más célebres jueces, Oliver Wendell Holmes jr. Pero, sin duda alguna, este documento permite conocer mejor a un juez que, según palabras de Stephen Breyer, poseía “valores decentes“.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s