EL TORMENTO Y EL EXTASIS DE BRETT KAVANAUGH.

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El próximo lunes día 1 de octubre comienza el año judicial 2018-2019 en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que iniciará sus sesiones con tan sólo ocho miembros, pues el proceso de confirmación de Brett Kavanaugh se ha visto retrasado por la súbita comparecencia de Christine Blasey Ford acusando a Kavanaugh de haber intentado agredirla sexualmente…en 1982.

Precisamente hoy han tenido lugar las declaraciones de denunciante y denunciado en el Comité Judicial del Senado. Al testimonio de Ford, que el New York Times describió como “powerful”, siguió la no menos impactante refutación de Kavanaugh, a quien en esta ocasión el periódico prefiere calificar como “angry and outraged” pero sin atreverse a ofrecer un calificativo para el impresionante alegato de una persona que entonó una sólida defensa de su honorabilidad y de su inocencia. En su lugar, prefirió centrarse en las acusaciones que el juez vertió hacia el Senado, llegando a calificar el proceso como una “desgracia nacional.”

Hoy en día nadie puede, lógicamente, atreverse a poner la mano en el fuego por nada, pero como hemos indicado en nuestro anterior post, existen numerosos puntos oscuros en la acusación que el testimonio de la denunciante en modo alguno contribuye a aclarar. De igual forma, el testimonio de Kavanaugh tampoco se corresponde con la respuesta de un agresor, en cuanto ni ridiculiza ni ataca a la denunciante, limitándose a cuestionar la veracidad de sus acusaciones.

Y es que, en efecto, Kavanaugh reconoció en sus declaraciones que toda mujer que denuncie una agresión sexual debe ser necesariamente escuchada, porque, según dijo, “nada hay más grave que una agresión sexual”; pero incide también que la exigencia del rule of law impone necesariamente escuchar de igual forma a la persona denunciada. Kavanaugh se mostró firme y seguro, y evidenciaba tanto en su forma como en su tono una ira contenida por la situación, quebrándosele la voz al borde del llanto cuando hizo público que la noche anterior a la declaración, la propia hija del juez pidió le pidió “rezar por la doctora Blasey.” El juez afirmó que: “Mi familia y mi nombre han sido total e irremisiblemente destruidos por acusaciones falsas”, y fue aún más lejos al manifestar: “podrán derrotarme en la votación final, pero no lograrán que me retire.” No me resisto a indicar que Kavanaugh relató un episodio poco conocido: una de sus mejores amigas sufrió una agresión sexual y la persona a quien consultó y a quien solicitó ayuda fue precisamente al juez.

Hay demasiados puntos oscuros en los hechos relatados por la Christine Blasey Ford y demasiado partidismo en este asunto. La denunciante reconoció que no relató el asunto absolutamente a nadie, ni tan siquiera a su familia “porque se sentía avergonzada”. Lo cierto es que dicho proceder es cuanto menos extraño, por cuando en estos casos siempre existe al menos una persona en quien la persona agredida acude en busca de ayuda o consejo. También reconoce que había cuatro personas en la casa, una de ellas a quien identificó como “P.J.”, pero ya hemos visto en el post anterior que la persona aludida remitió una carta al Senado negando haber estado en el lugar y reconociendo que ni entonces ni después ha visto a Kavanaugh comportarse de la forma que se describe en la denuncia.

Respeto todas las opiniones, pero me cuesta bastante creer que en septiembre de 2018 súbitamente una persona decida hacer públicos unos hechos ocurridos en 1982, y menos porque “crea su deber” hacerlo para evitar que una persona ocupe un puesto vitalicio……que en realidad ya ocupa desde 2006.

Cuando veía esta noche en el telediario de las nueve el tratamiento de la noticia que daba Antena 3, no pude menos que sonreírme, y eso que ya me esperaba lo peor, dado que el corresponsal en los Estados Unidos de dicha emisora de Televisión, el inefable José Ángel Abad, es una de las personas más siniestras y parciales que he visto en mis ya cuatro décadas y media de existencia. No sólo presentaba el asunto como si estuviese claro y meridiano como el cristal, insinuando (eso sí, muy sibilinamente) que la cuestión estaba prácticamente decidida contra Kavanaugh, sino que se “olvidó” de facilitar a los espectadores un dato esencial altamente ilustrativo y que, cuando menos, debería tenerse en cuenta. Cuando el juez Kennedy hizo pública su renuncia, saltaron a la luz pública tres nombres como sus posibles sustitutos. Uno de ellos era Brett Kavanaugh, pero otro era el de Amy Coney Barrett, jueza del Tribunal de Apelaciones del Séptimo Circuito. Pues bien, voces del Partido Demócrata manifestaron que no sólo las impecables credenciales jurídicas de Barrett, sino el hecho de ser mujer dificultaría en extremo plantear una oposición radical frente a ella, por lo que los detractores de ésta se refugiaron en sus fuertes creencias católicas y antiabortistas para oponerse a ella.

El dato más relevante, sin embargo, radica en la cronología. Anthony Kennedy anuncia su retirada a finales de junio de 2018. El nombre de Kavanaugh sale a la luz pública como potencial candidato a cubrir su vacante esa misma semana, y el 10 de julio es oficialmente designado como candidato a la vacante. Los procedimientos ante el Senado se fijan para septiembre, y se desarrollan durante los días 4 a 7 de dicho mes. Sin embargo, la primera noticia sobre la presunta agresión cometida por Kavanaugh no tiene lugar hasta el día 12 de septiembre, es decir, ya pasados cuatro días desde el fin del procedimiento. Denuncia que, además, inicialmente es anónima. ¿Por qué se esperó a esa fecha y no se hizo público antes de los inicios del procedimiento senatorial?

Cierto que han aparecido tres acusaciones más (todas ellas tardías y una de ellas anónima), todas ellas por hechos que se remontan a principios de la década de los ochenta. Pero Kavanaugh también aportó el testimonio de mujeres con las que ha trabajado durante los últimos años y que negaron rotundamente que jamás hubiese tenido con ellas comportamiento inapropiado alguno.

Sea como fuere, y aunque se acabe demostrando que la acusación es incierta, el nombre de Brett Kavanaugh ha sido ya arrastrado por el fango y es muy difícil que pueda salir del lodazal.

Quizá Donald Trump se equivocó y debiera haber propuesto como sustituta de Kennedy a Amy Coney Barrett. En este caso, con total seguridad no estaríamos hablando de escándalos sexuales, sino de la imposibilidad que una juez católica y antiabortista pudiese acceder al alto tribunal.

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4 comentarios el “EL TORMENTO Y EL EXTASIS DE BRETT KAVANAUGH.

    • Vamos progresando!! En su anterior comentario, sostenía la culpabilidad de Kavanaugh con el demoledor e infalible argumento que durante la cuarta semana del mes de septiembre de 2018 en España hubo cuatro muertos en una semana, así como que los integrantes de “la manada” (condenados por una agresión sexual cometida en 2016) se encontraban en libertad provisional. Ahora, a los anteriores argumentos que, como cualquier ciudadano puede comprobar, demostrarían de forma inequívoca la culpabilidad por unos hechos ocurridos en Estados Unidos el verano de 1982, se añade otro argumento que avalaría aún más la acusación: Kavanaugh era joven de clase alta y “abusador del alcohol”, hecho éste que da “toda credibilidad a la acusación”

      Vayamos por partes:

      Primero.- El que una persona sea joven de clase alta no lo convierte en agresor sexual. Como tampoco el hecho de abusar del alcohol en su juventud (hecho, por cierto, que el propio Kavanaugh reconoció), entre otras cosas porque el noventa y cinco por ciento de los jóvenes de ambos sexos lo hace. Ni el ser rico, ni el ser blanco, ni el consumir más alcohol del aconsejable durante la juventud convierte a un hombre en agresor sexual.

      Segundo.- La credibilidad de la denunciante se ha puesto en entredicho porque las cuatro personas señaladas por ella como testigos (entre ellos un amigo suyo y, por tanto, fuera de toda sospecha de parcialidad hacia Kavanaugh) que habrían estado en la fiesta y, por tanto, podrían sostener su acusación, niegan haber estado en ese día la fiesta, y uno de ellos incluso reconoció por carta que nunca, ni antes ni después, observó al hoy juez comportarse de forma inapropiada con mujeres. Este hecho, “curiosamente”, no aparece en los medios de comunicación.

      Tercero.- Lo que ya, cuando menos a mi, me despeja toda duda es un hecho que, este sí, ocultan sistemáticamente todos los medios. El 14 de septiembre de 2018, 65 mujeres (subrayo, mujeres) que coincidieron con Kavanaugh en el instituto dirigen una carta al Senado. El tenor literal de esa carta (que transcribo literalmente en su idioma original para que no se me acuse de posible parcialidad en la traducción) es el siguiente:

      “Dear Chairman Grassley and Ranking Member Feinstein:

      We are women who have known Brett Kavanaugh for more than 35 years and knew him while he attended high school between 1979 and 1983. For the entire time we have known Brett Kavanaugh, he has behaved honorably and treated women with respect. We strongly believe it is important to convey this information to the Committee at this time. Brett attended Georgetown Prep, an all-boys high school in Rockville, Maryland. He was an outstanding student and athlete with a wide circle of friends. Almost all of us attended allgirls high schools in the area. We knew Brett well through social events, sports, church, and various other activities. Many of us have remained close friends with him and his family over the years. Through the more than 35 years we have known him, Brett has stood out for his friendship, character, and integrity. In particular, he has always treated women with decency and respect. That was true when he was in high school, and it has remained true to this day. The signers of this letter hold a broad range of political views. Many of us are not lawyers, but we know Brett Kavanaugh as a person. And he has always been a good person. ”

      A esa carta se añade otra dirigida el 26 de septiembre de 2018 por más antiguos compañeros de Kavanaugh (en este caso, hay hombres y mujeres), cuyo tenor literal es el siguiente:

      “We are men and women who knew Brett Kavanaugh well in high school. We have seen reports today that Julie Swetnick, who says she graduated from Gaithersburg High School, submitted a declaration to the Committee alleging that Brett participated in horrific conduct during high school, including targeting girls for gang rape. Nonsense. We never witnessed any behavior that even approaches what is described in this allegation. It is reprehensible.

      In the extensive amount of time we collectively spent with Brett, we do not recall having ever met someone named Julie Swetnick. Nor did we ever observe Brett engaging in any conduct resembling that described in Ms. Swetnick’s declaration.

      Brett Kavanaugh is a good man. He has always treated women with respect and decency. He is a man of honor, integrity, and compassion. These shameful attacks must end. This process is a disgrace and is harming good people. ”

      Cualquier persona puede acceder a dichos documentos en la página web del Comité Judicial del Senado.

      Conclusión.- Los 4 testigos facilitados por la propia denunciante niegan los hechos, otras 65 mujeres (subrayo, mujeres) compañeras de Kavanaugh en el instituto niegan los hechos, y numerosos compañeros de instituto de Kavanaugh defendieron a éste.

      Pero debemos prescindir de todo lo anterior y de la presunción de inocencia en base al poderosísimo y decisivo argumento de que el juez es un hombre blanco, de buena familia y consumidor de alcohol en su juventud.

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  1. ¿Y qué decir de que (posiblemente) haya mentido en su comparecencia ante el Congreso? Ocultando que se realizaron gestiones para “preparar” los testimonios contra la denunciante. O que hay testimonios de que sí participó en altercados violentos a consecuencia de sus borracheras estudiantiles.
    Y no se está juzgando a Kavanaugh, se le está evaluando sobre si es la persona adecuada para el puesto, y por de pronto, no es el mirlo blanco que dicen sus defensores.
    Por fumarse un porro se han hundido carreras político-judiciales en Estados Unidos, independientemente de la valía o no para el puesto, pero aquí se ha querido apuntalar la candidatura sobre unas bases morales que se están demostrando falsas.
    Aparte de que, como se ve, sigue existiendo mucho machismo subliminal.

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  2. Si lo que se juzga es su adecuación para el puesto (es decir, su capacitación profesional) la misma no ha sido cuestionada por nadie, ni siquiera por los Demócratas. Es más, la American Bar Association le ha otorgado la calificación más alta, y miembros de la abogacía que ejercen ante el Tribunal Supremo han avalado tal capacitación en una carta fechada el 27 de agosto y dirigida al Comité Judicial del Senado en los siguientes términos:

    “We write to express our strong support for the nomination of Judge Brett M. Kavanaugh to be an Associate Justice of the United States Supreme Court. Each of us is a member of the Supreme Court Bar and has had an active practice in appellate matters before that Court and throughout the country. We hold a broad range of political, policy, and jurisprudential views, but we speak as one in supporting Judge Kavanaugh’s nomination.
    Judge Kavanaugh has a well-deserved reputation as an outstanding jurist. His opinions are clear, rigorous, and thoughtful. Those of us who have appeared before him appreciate his impressive ability to distill complex legal issues to their essence, the incisiveness of his questions, and the unfailing courtesy he extends to his colleagues and to counsel who appear before him. Based on our experience with Judge Kavanaugh and his work over 12 years of distinguished judicial service, we are confident that he possesses the character, temperament and intellect that will make him an asset to our Nation’s highest Court.
    We hope this information will be of assistance to the Committee in its consideration of Judge Kavanaugh’s nomination. We thank you for your time and attention, and urge you to support his confirmation.”

    Y en cuanto a que se “prepararon” los testimonios contra la denunciante, cualquiera que haya visto la testifical de ambos (cosa que yo sí he hecho, tragándome tanto el testimonio y el interrogatorio de la denunciante como el del juez) puede comprobar sin mucho esfuerzo que el testimonio que estuvo preparado, y con creces, fue el de la denunciante, quien, aún así, incurrió en numerosas contradicciones cuando fue interrogada y no precisamente por senadores republicanos, sino por una fiscal especializada en delitos contra las mujeres, a quien todos los senadores cedieron su tiempo.

    El verdadero problema por el que se quiere eliminar a Kavanaugh es porque de sus sentencias queda claro que es un adversario declarado de la regulation, es decir, de la intervención administrativa.

    Y respecto al “machismo subliminal”, lo que verdaderamente existe es una resurrección del espíritu inquisitorial, donde basta que una persona diga algo sin la más mínima prueba pero que esté acorde con los postulados de la “corrección política” para que salgan voces diciendo “te creo” y clamando un nuevo juicio de Salem. Creo (aunque pueda equivocarme) que toda persona es inocente hasta que no se demuestro lo contrario, cuando menos en un estado de derecho. Y en este punto existen dudas más que razonables.

    Por cierto, una última cuestión. Cualquier persona que conozca mínimamente el sistema americano sabe que un aspirante a juez federal (y máxime del Tribunal Supremo) es objeto de una investigación (y no superficial, sino muy detallada y exhaustiva) por parte del F.B.I. antes de entrar en la lista de potential nominees. En el caso de Clinton, por ejemplo, un juez que incluso contaba con el apoyo de los republicanos hubo de ser desechado porque en esa investigación se descubrió que tenía una enfermedad que podía afectar al desempeño de sus funciones. El F.B.I. no encontró nada de Kavanaugh, ni antes ni ahora.

    El problema es que el tratamiento que del asunto está dando la prensa es lamentable, cuando no vomitivo. Por eso simplemente prefiero apoyarme en todos los documentos que obran en el expediente de nominación así como en la comparecencia de Kavanaugh y el testimonio de denunciante y denunciada, documentos todos ellos que obran en la página web del Comité Judicial del Senado, y no en los comentarios de “periodistas” que a veces ni tan siquiera demuestran conocer lo más mínimo el asunto.

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