UN JUEZ DEL TRIBUNAL SUPREMO DE ALABAMA PIDE AL TRIBUNAL SUPREMO DE LOS ESTADOS UNIDOS DEROGAR LA DOCTRINA ROE.

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Es harto frecuente que al Tribunal Supremo de los Estados Unidos lleguen asuntos a través de los cuales de forma implícita se le pide reconsidere determinada línea jurisprudencial o, simplemente, que deje sin efecto un determinado leading case. Lo que ya no es tan frecuente es que tal solicitud venga de un juez del Tribunal Supremo de uno de los estados miembros, que tal requerimiento se efectúe de forma expresa en el voto particular concurrente de una sentencia y que, además, la doctrina que se pide rectificar afecte a un asunto muy polémico y que divide a la sociedad.

 

Pues eso es lo que ha ocurrido el pasado día 19 de octubre de 2018, cuando el Tribunal Supremo del estado de Alabama hizo pública su sentencia Jessie Livell Phillips v. State of Alabama, donde explícitamente dicho órgano judicial se dirige al Tribunal Supremo de los Estados Unidos para que reconsidere e incluso deje sin efecto la doctrina del caso Roe v. Wade que, recordemos, es el caso de 1972 que consideraba contrario al texto constitucional la tipificación como delito de la práctica de abortos. Lo curioso es que lo efectúa a la hora de resolver un supuesto que no afectaba a la práctica de abortos, sino a un asunto de lo que en nuestro país es jurídicamente tipificado como un supuesto de violencia doméstica.

 

En efecto, la sentencia resuelve la impugnación planteada por un sujeto al que un jurado declaró culpable del asesinato de su mujer embarazada y, con posterioridad, en fase de sentencia le había sido impuesta la pena capital. La cuestión es que se le había considerado culpable de dos asesinatos porque la mujer se encontraba embarazada, de ahí que la fiscalía le imputase no sólo el crimen de su mujer, sino del nasciturus, al que la sentencia de instancia se refiere como “baby doe”. La sentencia, de una extensión no ciertamente usual (ciento setenta y nueve páginas), transcribe los hechos declarados probados, y en los cuales básicamente el acusado reconoce el hecho de haber disparado a su mujer tras una discusión (aunque negó que su intención fuese matarla) porque, según sus propias declaraciones: “no saben lo que se siente estando casado con una mujer durante cuatro años y que los últimos, digamos, dos años, todo el día esté quejándosete de algo. Me llamó n*****, me llamó f***** [las palabras vienen incompletas en el original]. Fue….no sé, tan sólo se fueron sumando y ojalá hubiera encontrado una forma mejor de terminar, pero…” No cuestionó que dos semanas antes de los hechos conoció que su mujer se encontraba esperando un hijo. Tras el fallo del jurado y la imposición de la pena capital, el condenado impugna la sentencia por varias cuestiones procesales.

 

No es este el momento de entrar a analizar en profundidad la sentencia que, por cierto, cuenta con una particularidad respecto al ponente, puesto que, como se refleja en nota al pie: “aun cuando el Juez Brolin no estuvo presente en la vista oral del caso, escuchó íntegramente la grabación de la misma”, interesante circunstancia motivadora de ciertas reflexiones que postergamos para otra ocasión. Lo relevante, y a lo que viene al caso, es que el juez Parker (de quien se refleja: “concurre especialmente”) hace la siguiente reflexión:

 

“Concurro íntegramente con el razonamiento del Tribunal en lo que se refiere a que los no nacidos son personas que poseen la total e igual protección de las leyes. Redacto esto especialmente para incidir en los principios reflejados en la sentencia y para hacer notar la continua anomalía legal y falacia que representa Roe v. Wade; urjo al Tribunal Supremo de los Estados Unidos que deje sin efecto esta cada vez más aislada excepción a los derechos de los no nacidos.”

 

El juez Parker incide en que el caso Roe, “sin apoyo histórico o constitucional forjó una excepción al derecho de los no nacidos”, y que “la excepción judicialmente creada en Roe es una aberración hacia el derecho natural y el derecho positivo y el common law estatal.” En realidad, todo el voto particular es un ataque a la doctrina Roe efectuada no estricta o únicamente desde coordenadas de derecho natural, sino articuladas con base en el derecho positivo. Parker enumera varios de sus votos particulares al respecto y concluye que Roe “carece de base legal y es patentemente ilógica”, a la vez que lanza un ataque contra los jueces “liberales” o “activistas” que apoyan dicha resolución.

Insisto, no es infrecuente que jueces de órganos estatales o incluso de órganos federales de nivel inferior polemicen o discrepen de una resolución judicial emanada del máximo órgano de los Estados Unidos, eso sí, sin que la discrepancia implique que se deje sin efecto o sin aplicación la doctrina cuestionada; en este punto, el juez norteamericano desconoce el “obedézcase, pero no se cumpla”, y ni se le pasaría por la imaginación actuar como algún homólogo español, que ha llegado a explicitar de forma abierta, descarnada y sin el más mínimo sentido del pudor que, aun consciente que el órgano superior jerárquico mantiene un criterio distinto, él no lo asume, y que está en la mano de las partes apelar. No, la doctrina cuestionada se aplica, sin perjuicio de que, lógicamente, se pueda buscar que el Tribunal Supremo la rectifique.

Conviene no perder de vista dos cuestiones fundamentales para entender este supuesto:

Primero.- En Estados Unidos, la despenalización del aborto no se efectuó por vía legal, sino jurisprudencial. Algunas de las críticas vertidas hacia Roe tienen precisamente este origen, es decir, que no corresponde a los jueces el papel de legislador ni tan siquiera de forma “negativa”, sino que decisiones de tanta importancia han de ser tomadas por las “ramas políticas”, y más concretamente por el legislativo. El actual chief justice John Roberts y el fallecido juez Antonin Scalia, al discrepar de la sentencia que vinculaba el derecho de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio, utilizaban precisamente este argumentario: es el Congreso, no los jueces, quienes deben efectuar ese reconocimiento, y apuntaban a título ilustrativo lo ocurrido en Europa, donde tal proceder se llevó a cabo a través de modificaciones legales. Una cosa es que los jueces puedan decidir si una determinada ley (por ejemplo, la que reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo o una norma que despenalice el aborto) es conforme o no con el texto constitucional, y otra muy distinta que se cree desde un pronunciamiento judicial un derecho sin norma previa que lo ampare.

Segundo.- No existe incoherencia en este caso ni se deja de aplicar la doctrina Roe. Téngase en cuenta que el caso no afecta a la práctica de un aborto, sino a un doble homicidio en el cual una de las víctimas es un no nacido. El Tribunal, por tanto, no deja sin aplicar la polémica doctrina, sino que, aprovechando que el río Alabama (en este caso, el asesinato de un no nacido) pasa por Montgomery, se efectúa un llamamiento para que se reconsidere una doctrina sobre un asunto que tiene dividida a la sociedad estadounidense en dos bloques casi del mismo tamaño pues, en contra de lo que se pretende dar a entender en nuestro país, los partidarios del aborto o pro choice son casi tantos como los detractores o pro life.

Eso sí, últimamente los pro choice cuentan con lobbies en su favor casi tan hercúleos como la todopoderosa Organización Nacional del Rifle. Y una buena prueba de ello es un hecho sobre el cual los nefastos informativos de nuestro país han guardado un elocuente silencio. Hace apenas dos semanas se ha estrenado el film Gosnell: the trial of America´s biggest serial killer, basado en un hecho real cual fue la condena de Kermit Gosnell. Dada la visión antiabortista de la película, se ha desatado una furibunda campaña contra ella, de tal forma que los pro choice han reclamado a las salas que cesen en la proyección y distribución de la misma. Así, no sólo han logrado que algunos cines hayan optado por retirar la película, sino que incluso la red social Facebook, tan “liberal” para otras cosas, bloquease la posibilidad de añadir contenido alguno en relación a dicho film. Aunque de esta noticia, claro está, no se informa a los ciudadanos españoles, porque los corresponsales en los Estados Unidos están para otras cosas.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Sin categoría