QUO VADIS, IUS? EL INQUIETANTE Y PELIGROSO AUTO DE 5 DE MAYO DE 2019 DEL TRIBUNAL SUPREMO.

TS

El magífico y recomendable libro Making your case: the art of persuading judges, que hace ya una década redactaran al alimón el gran jurista norteamericano Antonin Scalia y el profesor Bryan A. Garner, se inicia con un apartado que lleva por título: “Principios generales de argumentación”. Dentro del mismo, el primer epígrafe, cuya rúbrica es: “Asegúrese que el tribunal tiene competencia”, principia con los dos párrafos siguientes:

“Nada se consigue tratando de persuadir a alguien que carece de la autoridad para efectuar lo que se le pide- ya sea el recepcionista de un hotel sin autoridad para modificar su factura o un empleado que no puede vincular a la empresa con el contrato que usted propone. La persuasión dirigida a una audiencia inapropiada no es efectiva.

 

Lo mismo ocurre con los jueces, cuya autoridad posee muchas limitaciones –límites competenciales- en función de la geografía, residencia de las partes, cantidad de dinero y materia objeto de controversia. Desde los jueces de paz a los jueces de tribunales supremos, su primera labor consistirá en asegurarse que poseen autoridad para resolver los asuntos que se les somete y para dictar las sentencias. Si no poseen tal autoridad en su caso, no es que tenga un caso débil, es que usted no tiene ningún caso.”

Pues bien, esos breves párrafos, que el ingenuo redactor de estas líneas consideraba aplicables en cualquier ordenamiento y país, han quedado sin efecto en España. La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo se ha encargado de ello al resolver un asunto sin ser competente para ello. Lo ha hecho de forma sutil, sibilina, de tal manera que, como se decía en la divertidísima película Don Camilo monseñor, la cabra pueda comerse las coles sin que las coles ahoguen a la cabra.

Ayer domingo día 5 de mayo de 2019 los magistrados integrantes de la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo se reúnen de urgencia para resolver acerca de su competencia para conocer del recurso interpuesto por la representación procesal de la formación Libres por Europa contra los Acuerdos de la Junta Electoral Central de 28 y 29 de abril. No puede dejar de señalarse que la parte demandante consideró oportuno advertir que: “el recurso ha sido también interpuesto ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo y ante la Junta Electoral Central”, curiosísima versión jurídica del “tres en uno” (tres impugnaciones de un mismo acto ante tres organismos distintos, dos de carácter judicial y uno administrativo) que el Tribunal Supremo, con un elegante sentido del pudor, afirma “sólo puede calificarse de extravagante.”

Pero vayamos al fondo de la cuestión. La Sala no se reúne para decidir el fondo del asunto, sino para examinar su competencia objetiva. Y ese mismo día hace público el Auto resolviendo la cuestión. Tras efectuar en su fundamento jurídico tercero un contraste entre el acto administrativo impugnado y las normas atributivas de competencia, finaliza su análisis afirmando:

De todo ello se sigue que esta Sala carece de competencia para conocer del presente recurso, debiéndose devolver las actuaciones con carácter urgente al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, a fin de que de inmediato adopte la resolución sobre el fondo, de conformidad con lo que a continuación se expone” (el subrayado es nuestro).

La cuestión no hubiera revestido la más mínima importancia y no pasaría de ser una más de las infinitas resoluciones que declaran la incompetencia objetiva de un órgano jurisdiccional, si no fuese por las nueve últimas palabras del párrafo. Ante lo cual se preguntará el curioso e inquieto jurista qué es lo que a continuación expone la Sala. ¿Una advertencia quizá? ¿O, como en las películas de cine negro, donde un personaje efectúa una peligrosa afirmación que sostiene no es más que un “consejo amistoso”?. Transcribimos, íntegramente el fundamento jurídico cuarto, donde el Tribunal, en el humilde juicio del letrado que suscribe, ha esparcido en los surcos de la jurisprudencia las semillas de la inseguridad jurídica:

En efecto, habida cuenta de las muy especiales circunstancias en las que nos encontramos, no puede esta Sala limitarse a las anteriores consideraciones sino que debe añadir cuanto sigue.

 

El derecho de sufragio pasivo es un derecho fundamental que el art. 23 de la Constitución reconoce a todos los ciudadanos españoles, por tanto también a los señores Puigdemont i Casamajó y comín Olivers, y a la sra. Ponsatí i Obiols, de manera que sólo cabe excluir de su ejercicio a quienes conforme al art. 6.2 de la LOREG se encuentran incursos en causa de inelegibilidad. Entre las que allí se prevén no figura la de hallarse en rebeldía, como se encuentran los recurrentes. Así, pues, en cuanto ciudadanos españoles tienen derecho a presentarse como candidatos en las próximas elecciones al Parlamento europeo. Es doctrina reiterada la que subraya que las causas de inelegibilidad deben ser interpretadas restrictivamente y que las dudas en esta materia han de ser resueltas de la manera más favorable a los derechos fundamentales.”

Bien, a nivel estrictamente jurídico, me planteo dos interrogantes:

Primero.- ¿Cómo es posible que un órgano que afirma su propia incompetencia objetiva para conocer un asunto, sin embargo, manifieste de forma tan explícita su criterio con el nada disimulado objeto de resolver sobre el fondo del asunto? Observen que no digo orientar, guiar o iluminar, sino resolver, es decir, ofrecer una respuesta sobre el fondo sin ser competente para ello.

Lectores habrá que juzguen mi anterior afirmación exagerada, y que defiendan que la Sala no hizo otra cosa que ofrecer unas simples directrices a modo de fundamentos que pudieran servir de base para la resolución. Sin embargo, los términos en que se pronuncia la Sala no dejan lugar a dudas: imponen, no sugieren; ordenan, no proponen.

Así lo entendió, además, la Sentencia 144/2019 de 6 de Mayo del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 9 de Madrid dictada en Procedimiento Electoral 213/2019, que en su fundamento jurídico tercero efectúa la siguiente afirmación:

“Pues bien, el Tribunal Supremo, aunque como él dice no tiene competencia para resolver sobre esta cuestión, al mismo tiempo ha determinado que este juzgado resuelva con arreglo a los razonamientos del auto referido. Es decir, que en relación con la supuesta causa de inegibilidad que pudiera afectar a los recurrentes, por el hecho de encontrarse en rebeldía, no impide que puedan ser candidatos, ya que el alto Tribunal ha determinado que esa situación de rebeldía no es causa de inegibilidad.

 

En consecuencia, en relación con, quizá la cuestión más polémica del asunto, este órgano judicial no puede entrar a decidir, ya que la ha decidido el Tribunal Supremo.”

Y, tras efectuar una serie de disquisiciones sobre la independencia judicial (donde el juzgador, por cierto, está anclado en jurisprudencia muy antigua, y no cita la nefasta Sentencia de 19 de marzo de 2012 del Pleno del Tribunal Constitucional), termina afirmando en relación a su independencia:

“Pero en este caso esa libertad de actuación y criterio no es posible, toda vez que el Tribunal Supremo ha determinado, para este proceso concreto, que la situación de rebeldía no impide a los recurrentes presentarse a las elecciones europeas”

Por tanto, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo no sólo decide sobre el fondo del asunto sin ser competente para ello, sino que, además, lo hace (y cito palabras de la sentencia final del juzgado de lo contencioso): “para este proceso concreto”. ¿Les suenan estas palabras? A mí sí, porque me evocan la polémica sentencia Bush v. Gore, donde el Tribunal Supremo de los Estados Unidos incluyó la siguiente frase: “Limitamos nuestras consideraciones a las presentes circunstancias.”

En resumen, que si el Tribunal Supremo de los Estados Unidos tuvo su Bush v. Gore, el Tribunal Supremo del Reino de España ya tiene su Puigdemont v. JEC. Dos sentencias de caso único.

Segundo.- Con ser lo anterior sumamente grave, existe otro interrogante que salta a la mente del atento lector del Auto de 5 de mayo de 2019. ¿Cuáles son esas “muy especiales circunstancias en las que nos encontramos”? Desde luego, el Tribunal no las explicita ni las aclara, lo cual ya es preocupante.

Difícilmente puede calificarse un proceso electoral de circunstancia “muy especial”, máxime cuando los comicios para la elección de europarlamentarios tienen invariablemente una periodicidad quinquenal. Tampoco puede merecer tal calificación el estar en plena resaca de unos comicios para la elección de diputados y senadores, dado que nada hay más ordinario y común que unas elecciones a las Cortes Generales. Idéntica consideración merece la renovación de parlamentos autonómicos y corporaciones locales, de periodicidad cuatrienal casi prefijada en la mayor parte de los casos.

Una de las citas más célebres de Sherlock Holmes es aquella en la que el genial detective le dice a su colega el doctor Watson: “¿Cuantas veces le he dicho que cuando ha eliminado lo imposible, lo que permanece, por improbable que parezca, debe ser la verdad?” Pues bien, aplicando ese aserto holmesiano, eliminado lo imposible (que las elecciones al Parlamento europeo, Cortes Generales, Parlamentos autonómicos y Corporaciones locales merezcan la consideración de circunstancias “muy especiales”) lo que queda, por improbable que parezca, ha de ser la verdad. Y lo que queda es simple, lisa y llanamente la vista oral de la Causa Especial 3/20907/2017 que actualmente tiene lugar en la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Así, no con nocturnidad sino con festividad dominical, el Tribunal Supremo ha clavado sendas banderillas a la seguridad jurídica. Primero, resolviendo sobre el fondo de un asunto no siendo competente para ello; y segundo, haciéndolo en base a unas “muy especiales circunstancias en que nos encontramos”, concepto jurídico indeterminado que no especifica pero que, merced a los criterios interpretativos y a la simple lógica elemental, no es muy difícil discernir cuales son.

Quo vadis, ius?

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s