CARNEY v ADAMS: CUANDO LA PROPIA CONSTITUCIÓN REPARTE LA TARTA JUDICIAL ENTRE LOS PARTIDOS.

El pasado lunes 5 de octubre de 2020 han tenido lugar las argumentaciones del asunto Carney v. Adams. Habrán visto que no me refiero a la “vista oral” ni que la misma tuvo lugar en el “Tribunal Supremo de los Estados Unidos”, en tanto en cuanto los mismos tuvieron lugar por vía telemática y no en la sede del máximo órgano jurisdiccional estadounidense. Dicha vista implica, en cuanto al fondo, la impugnación por vía indirecta de un precepto de la Constitución del estado de Delaware por presunta vulneración de la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Por cierto, que el precepto impugnado ha pasado prácticamente desapercibido a los políticos españoles, porque seguro que, de conocerlo, los líderes de las formaciones políticas de uno y otro signo con total seguridad se apresurarían a trasladarlo a nuestra norma fundamental.

La vigente Constitución de Delaware data de 1897. Su artículo IV aborda el Poder Judicial (“Judiciary”). Destaca en el mismo una exhaustiva regulación a nivel constitucional, puesto que la Sección Primera del precepto indica que: “El poder judicial del estado se atribuye a un Tribunal Supremo, un Tribunal Superior, un Tribunal de Cancillería, un Tribunal de Familia, un Tribunal de Reclamaciones Comunes, un Tribunal de Registro, Jueces de Paz y otros órganos judiciales que la Asamblea, por mayoría de dos tercios de los miembros electos de cada Cámara, hayan establecido con anterioridad a que la modificación del presente artículo IV de la Constitución entre en vigor o los que establezcan con posterioridad.” Es decir, que contempla una serie de órganos judiciales necesarios e indisponibles para el legislador, aunque le otorga una amplia discrecionalidad para crear otros adicionales.

Pero la Constitución de Delaware no se detiene en la simple enumeración de los órganos judiciales, sino en su composición y los requisitos de sus miembros. Así, por ejemplo, el Tribunal Supremo lo integran cinco miembros (un chief justice y cuatro jueces asociados) a los que se exige ser “ciudadanos del estado y versados en Derecho”; son nombrados por el Gobernador del estado, si bien precisa de obtener la ratificación por mayoría absoluta del Senado. Ahora bien, la Sección Tercera del Artículo IV establece dos curiosísimas limitaciones respecto a los jueces del Tribunal Supremo del Estado. La primera, que su cargo no es vitalicio, sino que se limita el mandato a doce años. Pero la segunda, que es la que aquí nos ocupa y preocupa, no tiene desperdicio, porque se establece a nivel constitucional un reparto entre ambos partidos de los jueces de los tres grandes tribunales del estado. En efecto, la citada sección tercera establece lo siguiente:

“Tres de los cinco Jueces del Tribunal Supremo que presten servicios al mismo tiempo, serán de uno de los grandes partidos políticos, y dos de los citados del otro gran partido político.”

Una previsión similar se establece para la composición del Tribunal Superior y del Tribunal de Familia.

En otras palabras, que la propia Constitución reparte la tarta judicial entre los dos partidos estadounidenses (republicanos y demócratas) garantizando dos jueces a uno y tres a otro. La pregunta es obvia: ¿Qué ocurre si un jurista no alineado o afiliado a una de esas dos formaciones pretende acceder al máximo órgano judicial del estado? Pues que la Constitución estatal le impide llegar a la meta. Esa es, precisamente, la cuestión planteada en el citado asunto Carney v. Adams donde, a título de curiosidad, la persona que ha llevado este asunto al Tribunal Supremo lleva el nombre y apellidos de uno de los grandes políticos estadounidenses, John Adams, si bien en este caso se trata de un abogado que, habiendo militado en las filas del Partido Demócrata, lo abandonó para hacerse independiente y seguidor de Bernie Sanders . La primera de las cuestiones planteadas para su resolución es determinar:

Si la Primera Enmienda invalida una larga provisión constitucional que limita los jueces afiliados a uno de los grandes partidos políticos a no más de una “simple mayoría” en los tres grandes tribunales estatales, con los otros asientos reservados a los jueces del “otro gran partido político”.

No deja de ser chusca la defensa que de tal provisión efectuó el letrado del recurrente a la hora de justificarla:

“el motivo de la misma no es excluir a los independientes o al Partido Verde, sino por el contrario, un límite necesario a la exigencia de mayoría simple porque, sin la misma, sería muy fácil para el gobernador nombrar un aliado político, ya saben, de un partido afín […] es constitucional porque es…mejora el incuestionable interés estatal en un equilibrio político en los tribunales, y no existe otra previsión que lograse tal propósito de una forma menos restrictiva, o cuando menos nadie la ha señalado”

En otras palabras, para mantener un equilibrio en la judicatura, nada mejor que repartirse la tarta entre los dos partidos y, además, incluirlo como previsión constitucional para reforzarlo. Así, por ejemplo, si un gobernador demócrata se encuentra con una vacante en un tribunal donde cuenta ya con tres demócratas, deberá nombrar a un juez republicano, y viceversa. Tan sólo cuando una vacante deje un equilibrio en el tribunal entre dos de un partido y dos de otro, tendrá libertad.

Por cierto, tampoco deja de ser curiosa la cuestión del interés legítimo, que en los Estados Unidos es mucho más amplio que en España. Cuando el defensor de la parte recurrente cuestiona la legitimación activa del demandante en instancia, el chief justice le recuerda la doctrina jurisprudencial sobre el tema:

Nuestra jurisprudencia requiere que un demandante perjudicado por su exclusión en un proceso selectivo tan sólo requiere justificar que lo desea y reúne los requisitos para el mismo.”

En definitiva, todo parece indicar que el Tribunal Supremo no aceptará la falta de legitimación alegada y entrará en el fondo. Habrá que ver qué resuelve en este atípico y divertido caso.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s