INFORME DEL SENADO ESTADOUNIDENSE SOBRE LAS ACTIVIDADES DEL HIJO DE BIDEN Y EL «SÍNDROME DE PELOTO» DE LOS MEDIOS ESPAÑOLES.

En una de las escenas con las que el recordado Escobar ilustraba una aventura de sus inmortales Zipi y Zape, nos ofrecía una estampa evocadora de las costumbres en los colegios de antaño. Se trataba de una situación que se producía con cierta habitualidad, y que el lápiz del dibujante tornó de dramática en cómica. Se trataba del habitual “examen de carteras” efectuado por el profesor. Así, cuando don Minervo (figura a través de la cual se retrataba a todo el colectivo de maestros de escuela, tan bienintencionados y paternales como autoritarios), demanda a sus alumnos que permanezcan firmes y con las carteras a la vista, uno de los alumnos, Peloto Chivatez (cuyo nombre y apellidos ilustraban a la perfección su carácter, acentuado por la silueta con la que Escobar le adornaba) se apresuraba a contestar: “Usted mande, don Minervo. Nuestra obligación de alumnos es obedecer”. He aquí la viñeta en cuestión:

Peloto Chivatez honrando su nombre.

Hoy en día, Peloto ilustraría a la perfección el comportamiento de los medios de comunicación, de tal forma que la frase vertida por aquél podrían asumirla perfectamente todos y cada uno de los medios de comunicación (tanto españoles como estadounidenses) a la hora de abordar las noticias que afectan a Joseph Biden y a su entorno más próximo. Tal afirmación puede acreditarse por un hecho objetivo que, sin embargo, los medios de comunicación silenciaron totalmente. Nos referimos al Informe elaborado el 18 de septiembre de 2020 por el Comité del Senado para la Seguridad Interior y Asuntos Gubernamentales, y que llevaba por significativo título: “Hunter Biden, Burisma y Corrupción. Impacto en la política del gobierno y materias relacionadas.” Se trata de un documento de ochenta y siete páginas (que el lector interesado puede encontrar aquí) documentando exhaustivamente las andanzas del hijo del entonces Vicepresidente Biden y la forma en que su turbio proceder afectaba a la gestión estadounidense en el exterior. Quienes se pasaron literalmente cuatro años día sí y día también relatando los oscuros negocios de Donald Trump, incluso utilizando como fuente simples libros, no consideraron apropiado informar sobre este episodio (por otra parte, de conocimiento bastante extendido allende los mares) que afecta al entorno del próximo inquilino de la Casa Blanca, quizá porque consideraban que el público “no esta preparado” para comprenderlo o porque debía mantenerse a los espectadores en una calculada ignorancia sobre el particular. Quizá por tan ominoso silencio, algún “Abad” debiera ser degradado a simple “Monaguillo”.

Pero veamos lo que dice el informe. Traduciremos literalmente las tres primeras páginas, donde se ofrece un apretado resumen de todos los hechos e informaciones obtenidas. He aquí lo que dicen esas páginas incluidas, insistimos, en un documento público oficial emanado de la Cámara Alta estadounidense:

I. BREVE RESUMEN.

A finales de 2013 y principios de 2014, surgieron protestas masivas en Kiev, Ucrania, solicitando la integración en las economías occidentales y poner fin a la corrupción sistemática que se había extendido a lo largo del país. Al menos 82 personas fueron asesinadas durante las protestas, que culminaron el 21 de febrero cuando el presidente ucraniano Victor Yanukovych renunció al abandonar el país. Menos de dos meses después, durante un lapso de tan sólo 28 días, tuvieron lugar acontecimientos significativos que afectaban a los Biden.

El 16 de abril de 2014, el Vicepresidente Viden se reunió en la Casa Blanca con Devon Archer, socio de su hijo. Cinco días después, el Vicepresidente Biden visitó Ucrania, y poco después fue descrito en la presa como el “rostro público de la Administración en lo relativo a las relaciones con Ucrania” El día siguiente al finalizar dicha visita, el 22 de abril, Archer se incorporó al Consejo [de Administración] de Burisma. Seis días después, el 28 de abril, oficiales británicos se incautaron de 23 millones que en cuentas londinenses poseía Mykola Zlochevsky, propietario de Burisma. Catorce días después, el 12 de mayo, Hunter Biden se incorporó al Consejo [de Administración] de Burisma, y durante el curso de los siguientes años, Hunter Biden y Devon Archer recibieron por su participación en dicho órgano millones de dólares de una corrupta oligarquía ucraniana.

Las protestas que tuvieron lugar en Kiev durante el año 2014 se conocieron como la Revolución de la Dignidad, una revolución contra la corrupción en Ucrania. A consecuencia de dicha revolución, figuras políticas ucranianas buscaron desesperadamente apoyo de los Estados Unidos. Zlochevsky se habría asegurado que relevantes cargos públicos ucranianos estuvieran al tanto del nombramiento de Hunter en Burisma, a modo de protección. La posición de Hunter Biden en el Consejo creó un inmediato potencial conflicto de intereses que se demostraría problemático tanto para los Estados Unidos como para cargos públicos ucranianos y que afectaría al desarrollo de la política en Ucrania.

Las investigaciones del Presidente del Comité sobre estos potenciales conflictos de intereses comenzaron en agosto de 2019, con la carta de Grassley al Departamento del Tesoro respecto a potenciales conflictos de intereses con respecto a la política de la administración Obama en relación a la transacción Henniges. Durante la administración Obama, el Comité sobre Inversiones Exteriores en los Estados Unidos (CFIUS) aprobó una transacción que daría control sobre Henniges, un fabricante americano de tecnologías de antivibración con aplicaciones militares, a una compañía de aviación propiedad del gobierno chino y a una firma de inversión que tenía lazos con el gobierno chino. Una de las compañías implicadas en la transacción Henniges era una fundación privada denominada Bohai Harvest RST (BHR). BHR fue creada en noviembre de 2013 mediante una fusión entre la compañía gubernamental china Bonhai Capital y una compañía denominada Rosemont Seneca Partners. Rosemont Seneca se creó en 2009 por Hunter Biden, hijo del entonces Vicepresidente Joe Biden, y Chris Heinz, hijastro del anterior Secretario de Estado John Kerry, entre otros.

El acceso a testimonios y documentación relevante fue obstaculizada debido a investigaciones penales, procedimientos de impeachment, COVID-19 y diversos intentos de comportamiento obstructivo. Por ello, la presente investigación ha durado más de lo debido. Los esfuerzos del Presidente [del comité] han sido guiados por la creencia de que el público tenía derecho a conocer lo relativo a los comportamientos y conflictos de intereses que han tenido lugar dentro del gobierno, especialmente aquellos que afectaban a los actos de cargos públicos. La presente es una investigación supervisora del gobierno que descansa en documentos y testimonios de oficiales y agencias estadounidenses, no una campaña de desinformación rusa, como nuestros colegas Demócratas han manifestado falsamente.

Lo que el Presidente [del Comité] ha descubierto durante el curso de esta investigación es que la administración Obama conocía que la posición de Hunter Biden en el Consejo de Burisma era problemático e interfería en la eficiente ejecución de la política con respecto a Ucrania. Más aún, esta investigación ha ilustrado hasta qué punto oficiales dentro de la administración Obama ignoraron los clarísimos signos cuando el hijo del vicepresidente se incorporó al Consejo de una compañía propiedad de un corrupto oligarca ucraniano. Y, como se comprobará más adelante, Hunter Biden no fue el único Bidhen que obtuvo beneficios bajo la vicepresidencia de Joe Biden.

Este informe no sólo detalla ejemplos de extensivas y complejas transacciones financieras relativas a los Biden, sino que también describe los apuros sufridos por varios cargos oficiales cuando intentaron orientar y apoyar los esfuerzos contra la corrupción ucraniana. Los Comités continuarán evaluando la información y las pruebas según se vayan haciendo disponibles.

Hechos claves

A principios de 2015, George Kent, antiguo Jefe Adjunto en funciones de la Misión en la Embajada de los Estados Unidos en Kiev, Ucrania, elevó a miembros de la oficina del Vicepresidente Joe Biden sus preocupaciones sobre la percepción de un conflicto de intereses con respecto al rol de Hunter Biden en el Consejo de Burisma. Las preocupaciones de Kent no fueron atendidas, y en septiembre de 2016 éste enfatizó las mismas en un correo electrónico remitido a sus colegas: “Más aún, la presencia de Hunter Biden en el Consejo de Burisma era muy embarazosa para todos los cargos públicos estadounidenses que buscaban apoyar los esfuerzos anticorrupción en Ukrania.” [en negrita en el original]

En octubre de 2015, Amos Hochstein, cargo público del Departamento de Estado, manifestó al Vicepresidente Biden, así como a Hunter Biden, sus preocupaciones debido a que la posición de Hunter en el Consejo de Burisma permitía los esfuerzos de desinformación de Rusia y corría el riesgo de minar la política estadounidense en Ucrania.

Aunque Kent creyó que el rol de Hunter Biden en Burisma era embarazoso para todos los cargos públicos que apoyaban la agenda anticorrupción en Ucrania, los Comités tan sólo tienen constancia que dos individuos (Kent y Amos Hochstein, antiguo enviado especial y coordinador para Asuntos de Energía Internacional), manifestaron sus preocupaciones al Vicepresidente Biden (Hochstein) o a su equipo (Kent).

Las incomodidades para los cargos de la administración Obama continuaron más allá de su presidencia. John Kerry, anterior Secretario de Estado, tenía conocimiento del rol de Hunter Biden en el Consejo de Burisma, pero cuando se le preguntó sobre el particular en una reunión celebrada en Nashua, N.H el 8 de diciembre de 2019, afirmó falsamente: “No tenía conocimiento de nada de Eso. Nada. No”. En la sección V del presente informe se suministran pruebas que lo contradicen.

Victoria Nuland, anterior Secretaria de Estado para los Asuntos Europeos y Eurasiáticos, testificó que enfrentarse a los oligarcas enviaría un mensaje de anticorrupción en Ukrania. Kent manifestó al Comité que Zlochevsky era un “oligarca odioso”. Sin embargo, en diciembre de 2015, en lugar de seguir los objetivos estadounidense de enfrentarse a los oligarcas, el equipo del Vicepresidente Biden le aconsejó evitar comentarios sobre Zlochevsky y le recomendó decir: “No voy a entrar a dar nombres o acusar a individuos”.

Hunter Biden estuvo en el Consejo de Burisma (aparentemente informando sobre gestión corporativa y transparencia) cuando Zlochevsky aparentemente pagó un soborno de 7 millones de dólares a funcionarios que actuaban bajo Vitaly Yarema, fiscal general de Ukrania, para “cerrar el caso frente a Zlochevsky”. Kent testificó que ese soborno tuvo lugar en diciembre de 2014 (siete meses después de que Hunter Biden se uniese al Consejo de Burisma) y que una vez tuvo conocimiento del mismo, tanto él como el Asistente Legal informaron de ello al F.B.I.

Hunter Biden fue un progegido del Servicio Secreto Estadounidense desde el 29 de enero de 2009 hasta el 8 de julio de 2014. El día antes de su último viaje como protegido, la revista Time publicó un artículo informando que Burisma había incrementado los esfuerzos para ganarse a cargos estadounidenses, así como la implicación de Hunter Biden en el Consejo de Burisma. Antes de finalizar su etapa como protegido, Hunter Biden recibió protección del Servicio Secreto en viajes a múltiples ciudades extranjeras, incluidas Moscú, Pekín, Doha, París, Seul, Manila, Tokio, Ciudad de Mexico, Milán, Florencia, Shanghai, Ginebra, Londres, Dublín, Munich, Berlín, Bogotá, Abu Dhabi, Nairobi, Hong Kong, Taipei, Buenos Aires, Copenhagen, Johanesburgo, Bruselas, Madrid, Mumbai y Lago Como.

Andrii Telizhenco, según los Demócratas la personificación de la desinformación rusa, se reunió al menos diez veces con cargos de la administración Obama, incluyendo a Elisabeth Zentos, miembro del Consejo de Seguridad Nacional bajo Obama. Una compañía de presión demócrata, Blue Star Strategies, contrató con Telizhenko entre 2016 y 2017 y continuó requiriendo su asistencia en fechas tan recientes como 2019. Un reciente artículo de prensa detalla otros amplios contactos entre Telizhenko y cargos de la administración Obama.

Además de los más de 4 millones de dólares que Burisma abonó a Hunter Biden y a Archer como miembros del Consejo, Hunter Biden, su familia y Archer recibieron millones de dólares de nacionales extranjeros con antecedentes cuestionables.

Archer recibió 142.300 dólares de Kenges Rakishev de Kazajistán, aparentemente por la venta de un vehículo, el mismo día que el Vicepresidente Joe Biden compareció con el primer ministro ucraniano Arsemy Yasenyuk y se dirigió a los diputados ucranianos en Kiev en relación a las acciones de Rusia en Crimea.

Hunter Biden recibió 3,5 millones de dólares de una transferencia de Elena Baturina, mujer del anterior alcalde de Moscú.

Hunter Biden abrió una cuenta Bancaria con Gorgwen Dong para financiar una juerga con James Biden y Sarah Biden.

Hunter Biden tiene asociaciones laborales con Ye Jianming, Gongwen Dong y otros nacionales chinos vinculados al gobierno comunista y al Ejército de Liberación del Pueblo. Estas asociaciones reportaron millones de dólares en movimientos de dinero.

Hunter Biden pagó a mujeres no residentes nacionales de Rusia y de otros países europeos y que aparecieron vinculadas a una “red de tráfico humano o de prostitución del este de Europa.”

La cita ha sido larga, pero creo que merecía la pena incorporarla. Insistir en que no se trata de un artículo de prensa, ni la información de un medio de comunicación, sino nada menos que de un informe elaborado por un Comité del Senado y elaborado tras el examen de documentación oficial y de la deposición de numerosos testigos. Y creo que incluso el más generoso de los lectores coincidirá en que, cuando menos, los hechos expuestos desprenden cierto tufillo a corrupción de Biden (Hunter y, por extensión, su padre Joe, pleno conocedor de los hechos).

Sin embargo, los medios de comunicación españoles mantuvieron un silencio tan elocuente como el del recordado Harpo Marx, con la diferencia que éste, cuando menos, se hacía entender por medio de gestos y silbidos, mientras que la prensa española, como el no menos recordado Peloto Cotillez, optó por rendirse a quien manda, y como en este caso lo que se mandaba era desplegar un tupido velo de silencio en todo lo que rodeaba a Joseph Biden, pues simplemente, obedecieron entusiastas la consigna.

Jeffrey Toobin, analista del New Yorker (publicación de la que fue despedido al mostrar, en un descuido, sus partes nobles en plena videoconferencia) en su último libro, High Crimes and Misdemeanors (una crónica sobre el procedimiento de impeachment contra Donald Trump) se preguntaba las consecuencias de que una persona incurría en comportamientos inapropiados, y la respuesta que ofrecía era que sería elegida como presidente. A la vista de lo ocurrido con Joseph Biden, no cabe duda que tal afirmación es cierta. Pero mientras los medios en pleno se pasaron un cuatrienio atacando a Donald Trump un día sí y otro también, casi con total seguridad se pasarán los próximos cuatro entonando loas elegíacas a la lozanía, reflejos y juventud de Joseph Biden.

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