THIRTH PLANET v CROWNE PLAZA HOTEL ¿ES LÍCITO (O CONVENIENTE) EXPONER LOS ANTECEDENTES DE HECHO DE LA DEMANDA EN FORMA DE HISTORIETA?

Hoy aparece publicado en el diario El Confidencial una curiosa noticia bajo el titular: “Presentada la primera demanda en comic: ¿Puede y debe simplificarse el derecho?”. El titular no es del todo correcto, pues no toda la demanda está presentada de esa forma, pero sí que refleja una cuestión que hasta este momento no consta se hubiera planteado con anterioridad. Veámoslo.

La demanda en cuestión se corresponde a que da origen a la causa 2021-11255 del Juzgado del 151 Distrito Judicial de Texas, es decir, que se interpone ante la jurisdicción estatal, no federal. Se trata del asunto Criss-A-Lezz Inc Third Planet Sci-Fi and Fantasy Superstore & T.J. Johnson v. ASDN Houston LLC Crowne Plaza River Oaks, Pacifica Companies LLC and Crowne Plaza (Houston) River oaks. Es una demanda que ocupa un total de veintitrés páginas (a doble espacio) de las cuales diez (las cinco primeras y las cinco últimas) cumplen con los requisitos tradicionales de cualquier demanda, pero donde las trece intermedias aparecen adornadas con viñetas donde se exponen los hechos que dan origen a la acción judicial planteada. El lector interesado puede consultar la demanda en cuestión aquí.

Si uno comienza a leer dicho escrito procesal, comprobará sin esfuerzo que el mismo cumple escrupulosamente con los requisitos exigidos a las demandas judiciales: en el primer epígrafe describe la pretensión ejercitada, en el segundo identifica a las partes demandante y demandada, en el tercero incluye los fundamentos jurídicos relativos a la jurisdicción y competencia del juzgado en el que se presenta y en el cuarto describe los hechos, y es aquí donde viene la novedad. A lo largo de tres páginas, el actor describe en forma tradicional es decir, en la habitual sobria prosa, los hechos del caso (fundamentalmente reducidos a que el demandante, propietario de un modesto inmueble de una planta, viene sufriendo daños tanto en el exterior como en el interior a consecuencia de los objetos que se arrojan desde las terrazas de un hotel colindante). Pero es justo al finalizar la narración fáctica donde aparece la originalidad de la demanda, pues el redactor de la misma afirma: “Para ayudar a clarificar los hechos de este caso, los demandantes ofrecen los mismos en forma de historieta”. Y, en efecto, a lo largo de trece páginas se ofrecen los hechos del caso en forma de comic, que principia con una portada y donde, a lo largo de trece páginas, cuenta con varias viñetas (explicadas con los correspondientes cuadros o bocadillos) donde se ilustra de forma gráfica y visual los aconteceres fácticos que motivan la demanda. Finalizada la exposición gráfica, la demanda retoma su formato habitual para desarrollar los fundamentos jurídicos.

No se trata, por tanto, como reza el titular, de una “demanda en comic” (expresión que da a entender que toda ella se encuentra en tal formato) sino de una demanda habitual en la cual se incluye de forma complementaria, a modo de ilustración gráfica adicional, una explicación de los hechos en forma de historieta.

La cuestión, por tanto, que se planteaba en el artículo es si tal demanda podría ser inadmitida a trámite debido a su original formato. Y la respuesta es que no.

En efecto, el artículo 399.1 de la Ley 1/2000 de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (LEC), establece que: “El juicio principiará por demanda, en la que, consignados de conformidad con lo que se establece en el artículo 155 los datos y circunstancias de identificación del actor y del demandado y el domicilio o residencia en que pueden ser emplazados, se expondrán numerados y separados los hechos y los fundamentos de derecho y se fijará con claridad y precisión lo que se pida.” Por lo tanto, el dato clave es “exponer” de forma separada los hechos y los fundamentos de derecho y determinar “con claridad y precisión” lo que se pide. Si los requisitos se cumplen, si se fijan con claridad los hechos, fundamentos jurídicos y lo solicitado, la demanda no puede ser inadmitida, ya se presente en prosa, verso o en formato de historieta. En todo caso, en el caso concreto, la demanda no podría ser admitida por una circunstancia: si se suprimen o eliminan las trece páginas donde se exponen de forma gráfica los antecedentes fácticos, la demanda cumpliría con los requisitos del artículo 399 LEC.

A modo de conclusión, podríamos decir que ilustrar los hechos del caso a través de viñetas conllevaría, en nuestro país, cuatro circunstancias:

1.- Originalidad. En efecto, no es inhabitual que en los últimos tiempos las demandas, contestaciones e incluso alguna sentencia incluyan capturas de pantalla para incluir algunas imágenes (impresiones de boletines oficiales, determinadas páginas de un expediente), pero hasta ahora nunca se habían ilustrado los hechos del caso con una historieta. Nos encontramos, por tanto, ante una originalísima forma de trasladar al juzgador los antecedentes fácticos del caso.

2.- Claridad. No en vano, según el conocido refrán, “una imagen vale más que mil palabras” de ahí que sea mucho más accesible (sobre todo para las nuevas generaciones) el visualizar los hechos en una historieta que en varios párrafos a la manera tradicional.

3.- Riesgo. La iniciativa tiene cierto elemento de zozobra, pues cabe preguntarse cómo lo recibirá un estamento, el judicial que, dicho sea con todos los respetos, salvo honrosísimas excepciones, no se caracteriza precisamente por un acendrado sentido del humor, circunstancia esta última, por cierto, que en modo alguno está reñida con la solemnidad del lugar ni con la sapiencia de los integrantes del colectivo. Un juez puede, sin menoscabo del decoro del tribunal que preside ni de la majestad de las formas judiciales, hacer gala del sentido del humor. Los dos últimos chief justices (William Rehnquist y John Roberts) son buen ejemplo de ello. Cabe recordar la divertida forma con la que John Roberts, en octubre de 2005 (cuando apenas había concluido el primer mes como presidente del mas alto tribunal) logró distender una situación complicada cuando en plena vista oral explotó una bombilla causando inicialmente cierta alarma; Roberts se limitó a indicar, sonriente: «es una broma que gastan a cada chief justice al llegar al cargo«, y, al devolver la palabra al letrado que la tenía, le recordó jocosamente que en esos momentos: «el asunto estaba más oscuro que antes«.

4.Interrogantes. A la vista de lo anterior, cabría preguntarse si la contestación a la demanda debería también incluir semejante formato y, por último, si a la hora de constatar los hechos declarados probados la sentencia debería hacerlo también en forma gráfica.

Hay quienes consideren que incluir tal circunstancia en una demanda puede ser considerada una falta de respeto hacia el órgano judicial. No creo que ese sea el animus del redactor de aquélla, pero es posible que así sea interpretada. Es respetable que así se lea. Pero también es posible que las partes no consideren adecuado, por ejemplo, que un magistrado se persone en las vistas luciendo bajo la toga tejanos y playeros de color rojo chillón, y conste que al poner este ejemplo no estoy haciendo gala de inventiva alguna.

Los tiempos cambian, y con ellos las formas.

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