HASTA SIEMPRE, MILIKI.

La madrugada del domingo día 18 de noviembre de 2012 fallecía en Madrid don Emilio Aragón, conocido popularmente como Miliki, uno de los célebres payasos de la tele. Quienes nacimos a principios de la década de los setenta del siglo XX tenemos la suerte de haber gozado en nuestra infancia de las alegrías que nos ofrecían los hermanos Gabriel, Emilio y Alfonso Aragón, a quienes siempre recordaremos como Gabi, Miliki y Fofó. Eran inolvidables aquellas tardes frente al televisor aún en blanco y negro cuando ante un escenario en forma de pista de circo Miliki abría el espectáculo con aquel “Cómo están ustedes?”. Gabi, Miliki y Fofó iniciaban con entusiasmo y dedicación su tarea de hacer reir a los niños. Gabi, el payaso serio, acompañado por su inseparable saxofón; Miliki, el bonachón, algo bobalicón y pícaro que traía en jaque al pobre Gabi, y a quien siempre acompañaba un acordeón; y Fofó, cuya prematura desaparición en 1976 sumió a sus hermanos en una honda tristeza. Pero su vocación primó sobre cualquier otra cosa, y a Fofó lo sustituyó su hijo Fofito, y al trío Gabi, Miliki y Fofito pronto se incorporó Emilio Aragón jr., Milikito, al principio sin frase (como personaje mudo que hacía sonar un cencerro), luego como uno más del grupo. También fueron inolvidables los episodios cómicos que protagonizaban junto a Fernando Chinarro. El grupo se disolvió en 1982, y cada uno de sus integrantes siguió rumbos muy distintos: Gaby se retiró, Miliki continuó con su labor circense intentando revitalizar una institución (el circo ambulante) que, desgraciadamente, era ya una gloria y reliquia de tiempos pasados; Milikito inició una larga y exitosa carrera en solitario, primero como autor de su propio programa (En vivo y en directo), y después como showman, actor de teleseries, productor y finalmente socio fundador de Globomedia; Fofito intentó seguir la tradición circense.

Pero sin duda alguna aquella generación de niños cuya infancia transcurrió aún entre juegos infantiles en solares o en plena calle, donde chapas y peonzas ocupaban el lugar de smartphones y tablets, y donde el trato personal primaba sobre las conversaciones virtuales, tenemos grabadas a fuego en nuestra memoria aquellas canciones con las que Gabi, Miliki, Fofó y más tarde Fofito yMilikito salpicaron nuestros primeros años de alegría. Hola don Pepito, En el auto de papá, La gallina turuleta, Había una vez un circo, El barquito de cáscara de nuez, o su Navidad con paz, y tantas y tantas otras que hemos cantado muchas veces de niños, otras de no tan niños y otras muchas veces, ya convertidos algunos en padres, las han tarareado con sus hijos. Esas canciones que el propio Miliki grabó de nuevo no mucho ha en su recopilatorio A mis niños de treinta años….Todo un legado que merece un recuerdo hoy cuando Emilio Aragón ya nos ha dejado para reunirse con sus hermanos Gabriel y Alfonso. Por todo, asistía toda la razón a su hijo Emilio cuando ayer manifestaba en su comparecencia que Miliki había tenido éxito en sus dos grandes pasiones: el circo y la familia. Descanse en paz….tus niños de treinta años, ya casi cuarentones, jamás te olvidaremos.

Una última reflexión. Es bastante común que se tilde de “payaso” a personas extravagantes o ridículas, cuando no a políticos. Injusta calificación que merece el más contundente rechazo, como en su día hizo el también tristemente desaparecido Antonio Mingote, cuando indicaba que “A un político ruín, de seso escaso/payaso le han llamado injustamente./Nunca será ridículo un payaso”.

 

 

 

 

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SOBRE LA CONSTITUCIÓN DE 1812 CON MOTIVO DE SU BICENTENARIO.

Mañana día 19 de marzo de 2012 se conmemorará el bicentenario de la proclamación de la Constitución política de la monarquía española aprobada por las Cortes en 1812 en la ciudad de Cádiz. A este tema ya le dedicamos hace un par de años un post bajo el título ¿Viva la pepa?, en el cual mostrábamos ya nuestro escepticismo hacia muchos de los elogios que se brindaban hacia este texto constitucional así como a la inadecuación del mismo a la realidad social y política del estado español en aquel momento.

Recapitulemos la situación. Los franceses han invadido nuestro país y los monarcas (Carlos IV y Fernando VII) han cedido sus derechos a Napoleón quien a su vez nombra rey de España y de las Indias a su hermano José, por entonces rey de Nápoles. Napoleón trata de articular jurídicamente el estado mediante la aprobación del denominado Estatuto de Bayona de 1808, donde edifica un sistema político sobre la base de un Estado donde el monarca era el centro del sistema, si bien limitado por unas Cortes que se configuran como un órgano de asesoramiento más que de control y (esto era lo novedoso) un Senado que se configuraba como un órgano de garantías constitucionales, dado que era el encargado de conocer las vulneraciones de la carta magna. Este texto era mucho más coherente con el ideal ilustrado (robustecimiento del poder real pero fuertemente limitado por unas cortes representativas) y, sobre todo, mucho más adecuado a la realidad social española. El inconveniente de este texto fue que, si bien aprobado por una Comisión integrada por españoles, al estar elaborado en Bayona por el Emperador (quien únicamente admitió retoques puntuales), y estar sustentado por las bayonetas francesas e ideada para un monarca a quien muchos consideraban intruso, estaba destinado al fracaso no por su contenido, sino por estar viciado por una ilegitimidad de origen.

Por el contrario, la Constitución de Cádiz se presentó como la réplica patriótica al Estatuto de Bayona. Ahora bien, el sistema por el que optaron los constituyentes gaditanos fue el que se había demostrado fracasado en la nación vecina dado que, en efecto, el texto constitucional francés de 1791 se demostró como una potencial fuente de conflictos. Y es que el texto de 1812 se basa en dos grandes principios: soberanía nacional y división de poderes. Pero esa división de poderes se realiza sobre la base de que el órgano fundamental sobre el que se articula el sistema son las Cortes unicamerales, que representan a la nación y que ostentan no sólo el poder legislativo, sino gran parte del ejecutivo, pese a que este último se deposite en manos del rey. La división de poderes es radical: las Cortes no pueden ser disueltas por el rey dado que la convocatoria de las mismas es automática, pero por el contrario el legislativo no puede controlar políticamente a los ministros, nombrados libérrimamente por el monarca; incompatibilidad radical entre el cargo de ministro y diputado. Como indicó cierto autor, el sistema podía funcionar cuando el poder ejecutivo estuviese en manos de una Regencia en cierto modo sometida a las Cortes (situación existente en el conflicto bélico), pero cuando el ejecutivo estuviese en manos de un monarca, era preciso que éste comulgase con el ideario reformista que inspiraba de cierta manera la Constitución gaditana, dado que si fuese contrario a los cambios el texto constitucional le ofrecía suficientes poderes para, dentro del sistema constitucional, bloquear las reformas. El fracaso del sistema pudo comprobarse cuando en el trienio constitucional el rey, sin salirse formalmente de sus atribuciones, bloqueó algunas de las reformas propuestas por las Cortes, algo que los exaltados del momento solventaron extraconstitucionalmente agitando a las masas contra el rey. Este sistema fue muy duramente criticado por José María Blanco White, quien defendía un sistema político muy alejado del gaditano, pues abogaba por una monarquía parlamentaria similar a la existente en aquellos momentos en Gran Bretaña.

En relación al sistema constitucional gaditano, Joaquín Varela ha expresado que podemos hablar en el constitucionalismo español de un sistema puesto en planta en 1812 y otro muy diferente que permaneció vigente durante todo el siglo XIX y primer tercio del siglo XX hasta 1923; y es que el radicalismo de la Constitución de Cádiz, sobre todo tras la nefasta experiencia del trienio, fue superado por el grueso del liberalismo español tras su contacto con la nueva realidad política existente en Europa tras la derrota de Napoleón. El legitimismo, el parlamentarismo y las nuevas monarquías existentes en Gran Bretaña y, sobre todo, en Francia tras la revolución de 1830 y en Bélgica con su texto constitucional de dicho año, mudaron la faz del liberalismo español. Tanto moderados como progresistas coincidieron, por ejemplo, en superar el unicameralismo introduciendo una segunda cámara; la compatibilidad del cargo de ministro y diputado y, sobre todo, en el otorgamiento de un poder de veto al monarca. Cambios que se apartaban del sistema puesto en pie por el símbolo constitucional gaditano.

Nuestro país ha sido pionero en imponer desde arriba cambios radicales para los cuales la sociedad no estaba aún preparada ni política ni, sobre todo, socialmente. La Constitución de 1812 es un buen ejemplo de ello. Este bicentenario y las loas al texto gaditano no pueden hacernos olvidar este aspecto y, sobre todo, otro fundamental: el mismo pueblo que combatió con heroísmo a los franceses vitoreó a un Fernando VII que regresó declarando nulos y sin ningún valor los actos emanados de las Cortes de Cádiz; y, sobre todo, ese mismo pueblo fue quien aclamó a las tropas francesas del duque de Angulema cuando en 1823 penetró en España para reintegrar a Fernando VII en la plenitud de su soberanía. Con estos datos, uno debería preguntarse a quién representaban verdaderamente las Cortes de Cádiz

Por último, recomiendo al lector interesado que acuda a los volúmenes que, dentro de la colección “Constituciones españolas” editadas por Iustel, se dedican a los textos constitucionales de 1808 y 1812. No sólo hallará completo el texto de ambas constituciones, sino que encontrará unos amplios y magníficos estudios preliminares así como un abundante anexo documental de los trabajos preparatorios de las cortes constituyentes.

CUMPLIMOS TRES AÑOS.

El presente mes de marzo esta bitácora cumple su tercer año en liza. La verdad es que el año 2010 ha superado las más generosas expectativas que el autor había depositado en esta humilde página, y si no aquí está la prueba irrefutable de   las visitas al blog.

Como puede comprobarse, si el segundo año marcó el despegue de esta página, que pasó de ser un mero foro de encuentro entre amigos para saltar a hacerse un hueco en la comunidad virtual, este tercer año hemos duplicado las visitas del año anterior. Si el año 2009 fueron más de cuarenta mil los visitantes de este foro, durante el pasado año 2010 han sido más de ochenta mil los usuarios que en algún momento han decidido ojear alguna de las reflexiones que periódicamente colgamos en esta página. Por ello, quiero aprovechar esta efeméride para mostrar mi agradecimiento a todos aquellos que han decidido otorgar algún momento a ojear alguna de las intervenciones de este post, agradecimiento que extendemos igualmente a los usuarios que, superando la mera lectura de algún post, han decidido ilustrarnos con sus comentarios.

Desde aquí, mi más profundo agradecimiento a todos.

EL 23-F TREINTA AÑOS DESPUÉS.

El trigésimo aniversario de la intentona golpista del 23-F ha ocasionado una avalancha de declaraciones, testimonios, recuerdos y evocaciones retrospectivas no siempre respetuosas con la verdad histórica. Hace ya un año, cuando reflexionábamos sobre el tema en un post elaborado a propósito de una serie televisiva sobre los acontecimientos, indicábamos que la versión oficial del 23-F tenía “unos pilares tan sólidos como la que sostiene que al presidente Kennedy lo asesinó Lee Harvey Oswald sin ayuda alguna “, y mucho nos tememos que la verdad sobre la intentona golpista nunca se llegará a saber o, en el mejor de los casos, la conocerán nuestros nietos cuando todos los implicados directa o indirectamente en la asonada hayan pasado a mejor vida.

Es imposible entender el golpe sin conocer a fondo el entorno socio-político del momento, con un presidente contra las cuerdas, perdido definitivamente el favor real y sometido a un verdadero acoso y derribo tanto por sectores de su propio partido como del principal partido de la oposición (dicho sea de paso, Adolfo Suárez se había ganado a pulso la situación); un ejército profundamente descontento por las reformas militares de Gutiérrez Mellado y abatido por la lacra del terrorismo etarra, cuyos objetivos principales en aquellos años eran miembros de la cúpula militar que, además, tenían que soportar la gravísima humillación de ver cómo en los funerales se sacaban los cuerpos inertes de las víctimas por la puerta de atrás y de la manera más discreta posible; una situación económica gravísima; un desbordamiento del sistema de las autonomías que había desbordado con creces las previsiones de los más generosos de los constituyentes. Es en este momento, con un presidente noqueado, con una economía bajo mínimos, con unas fuerzas armadas abatidas por el terrorismo y humilladas por el gobierno, cuando en el seno de la élite política surge la idea de promover un gobierno de concentración, bajo la presidencia de un militar, que diese, en palabras de José Tarradellas, un “golpe de timón” de manera que, desde y dentro del sistema constitucional, se solventasen las dificultades económicas, se recondujese el caos autonómico y se finiquitase la lacra del terrorismo etarra. Junto a esa iniciativa digamos “constitucional” (pues en su concepción pretendía hacerse vía moción de censura en el Congreso, moción que apoyarían casi todos los grupos políticos) existía un golpe “duro” o “de los coroneles”, abiertamente contra la Constitución y contra el sistema. De hecho, en un informe titulado “Panorámica de las operaciones en marcha” se describían perfectamente las distintas tentativas golpistas existentes en el momento. Tentativas que en ocasiones saltaban incluso a la prensa escrita.

En ese contexto se produjo el golpe. En nuestra mente se encuentran las imágenes del asalto al Congreso, de los tanques por las calles de la ciudad de Valencia o la algo más cómica imagen del periodista deportivo José María García que, encaramado en el techo de un automóvil en los aledaños del Congreso, intentaba narrar los acontecimientos. No existen imágenes, sin embargo, de la División Acorazada Brunete, donde únicamente gracias a la labor del general Juste tras su conversación con Sabino Fernández Campo, y, sobre todo, la decisiva intervención del capitán general de Madrid, Guillermo Quintana Lacaci (quien, por cierto, sería asesinado por ETA tan sólo tres años más tarde) lograron mantener dentro de sus cuarteles abortando con ello definitivamente el golpe. Quedan, sin embargo, algunos puntos oscuros, como el silencio de los Estados Unidos (para quien el acontecimiento no era más que “un asunto interno” de los españoles) o la más que sospechosa intervención de los servicios de inteligencia del Estado nunca explicada del todo (no olvidemos que entre los implicados estaba el comandante Cortina, jefe de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales, la joya de la corona del CESID).

Treinta años han pasado, y el susto inicial dio paso a la confianza, y posteriormente al olvido. La tesis oficial de una intentona auspiciada por dos militares golpistas de espaldas no sólo al resto de Fuerzas Armadas sino de la propia sociedad y que fue abortada por el rey se fue asentando en el subconsciente de los españoles, hasta que el amplio lapso de tiempo transcurrido ha facilitado que esa tesis haya sufrido una notable mutación: en la derrota de los golpistas habrían tenido un papel decisivo los partidos políticos, las autonomías y los sindicatos. Ese amplio lapso de tiempo ha facilitado también que se hayan edulcorado, cuando no alterado abiertamente biografías poco honorables; que quienes aún no habían superado la infancia se inventen actuaciones heroicas y comprometidas; que quienes medían el suelo ocultos tras la bancada presuman de arrojo ante los asaltantes; que personas que si por algo destacaron fue precisamente por sus clamorosas ausencias se vanaglorien de actitudes aguerridas similares a las de Will Kane en High Noon. Recordemos que fueron tres, y sólo tres personas quienes se enfrentaron abierta, clara y públicamente a los asaltantes: el antiguo Ministro Secretario General del Movimiento, un veterano dirigente comunista y un anciano veterano militar que había luchado en el bando nacional desde el inicio de la guerra civil, donde, como miembro de la quinta columna, había arriesgado mil veces su vida “pasando” a civiles a la zona nacional. Nadie más movió un dedo ante los asaltantes. Conviene recordarlo, y no extasiarse con floridas expresiones autoelegíacas que, amén de vergonzosas, son totalmente inciertas.

FELICES FIESTAS A TODOS

Desde esta bitácora, el autor desea a todos los lectores unas felices nochebuena y navidad. Y para ello nada mejor que un clásico, el gran Bing Crosby interpretando el célebre White Christmas. Espero que les guste.

UN ANIVERSARIO CONSTITUCIONAL PASADO POR AGUA.

El pasado lunes día 6 de diciembre se celebró el trigésimosegundo aniversario de la aprobación en referéndum del texto constitucional, y sin embargo el tema del día era precisamente el de la declaración del estado de alarma, precisamente uno de los preceptos que sirve de fundamento para la limitación de ciertos derechos y libertades que la carta magna sirvió para garantizar. Un aniversario, pues, pasado por agua donde la Constitución no fue objeto de recuerdo alguno.

No ha sido este un año propicio para el ya veterano texto constitucional. El parlamento se encuentra en sus horas más bajas, con unos diputados cuya despreocupación por los problemas del común es cada vez más notoria, donde el nivel intelectual de los ministros raya en la idiocia, donde el gabinete una y otra vez hace caso omiso a resoluciones parlamentarias, donde el desprestigio de instituciones constitucionales ha descendido a niveles preocupantes, como el grotesco espectáculo de un Tribunal Constitucional que perpetra en un mes una sentencia que llevaba cuatro años en el congelador, haciendo decir a un texto estatutario lo que no dice; las Comunidades Autónomas convertidas en un pozo sin fondo de gasto público, amen de estar convirtiéndose cada vez más en un elemento desvertebrador del Estado (hace ya dos años, sostenía el profesor Francisco Sosa Wagner que la nación no se rompe, pero el Estado se fragmenta). Y para rematar la faena, justo en vísperas del cumpleaños constitucional, el gobierno decreta por primera vez en la historia de la democracia el estado de alarma, en medio de una polémica que en realidad encubre un conflicto personal entre el ministro de Fomento y los controladores aéreos (que, dicho sea de paso, como ya hemos indicado aunque han tenido lo que se merecen no son los únicos responsables, dado que gran parte de la culpa en este asunto la tiene un ministro cuya soberbia sólo es comparable a sus inmensas lagunas).

No ha sido éste, ciertamente, un aniversario feliz. Ni para la Constitución, ni para la sociedad.

JULIÁN BESTEIRO O LA HONRADEZ PERSONAL Y POLÍTICA.

El pasado día 27 de septiembre se cumplieron cuarenta años del fallecimiento de don Julián Besteiro Fernández, una de las personalidades más relevantes de la política española, destacado dirigente del Partido Socialista Obrero Español y una de las personalidades intelectual y personalmente más honestas que ha dado la política española. Quizá por ello se haya querido apartar su figura del recuerdo, por las muchas lecciones que dio con su comportamiento no sólo a sus adversarios, sino a sus propios correligionarios. El Partido Socialista Obrero Español prefiere hoy extasiarse con las extravagancias y extremismos de un Largo Caballero que con el rigor y sacrificio de Besteiro.

Nacido en Madrid en 1870 en el seno de una familia de la clase media y con algunos de cuyos integrantes no conservó precisamente lazos afectivos, Besteiro se educó en el seno de la Institución Libre de Enseñanda, donde logró adquirir unas amistades que le acompañaron durante toda su vida. Cursó los estudios de filosofía y logró por oposición la cátedra de psicología, lógica y filosofía moral del Instituto San Isidro de Orense, logrando posteriormente la cátedra en la Universidad Central. Entra en la política afiliándose al Partido Socialista Obrero Español el la segunda década del siglo XX, llegando a suceder al fundador, Pablo Iglesias, a la muerte de éste en diciembre de 1925. Tuvo una notable participación en la huelga general revolucionaria de 1917, llegando a ser condenado por su intervención en los hechos. Al igual que el fundador, Pablo Iglesias, no se pronunció abiertamente contra la dictadura de Primo de Rivera, régimen con el que el Partido Socialista llegó a colaborar explícitamente en las personas de Largo Caballero y Fernando de los Ríos. Tras la proclamación de la Segunda República, Julián Besteiro fue designado como Presidente de las Cortes Constituyentes, y desde entonces su pensamiento se caracterizó por su moderantismo frente al abierto extremismo por el que se lanzó Francisco Largo Caballero a partir de 1933. Largo, el antiguo colaborador de Miguel Primo de Rivera y primer Ministro de Trabajo de la Segunda República, se metamorfoseó en el nuevo “Lenin español”, llamando abiertamente tras las elecciones de 1933 al levantamiento armado contra la república (“con la bandera de la democracia no se puede ir más lejos”, “nuestro deber es traer el socialismo, cuando hablo del socialismo hablo del socialismo marxista, cuando hablo del socialismo marxista hablo del socialismo revolucionario; los medios, los que podamos emplear”), mientras que Besteiro sugería la moderación y el respeto a las reglas de la democracia parlamentaria. Sin embargo, triunfó el extremismo y fracasaron las apelaciones a la democracia, siendo descabalgado Besteiro de todos sus cargos en el PSOE en el verano de 1933 por oponerse a la radicalización del partido. Durante la guerra civil permaneció en Madrid y se negó a abandonar la capital como hicieran el resto de dirigentes republicanos. Azaña llegó incluso a concebir la idea de un gobierno republicano presidido por Julián Besteiro encargado de gestionar una paz negociada, pero los intentos fracasaron. No obstante, Besteiro fue uno de los miembros del Consejo de Defensa que entregaron la capital al ejército vencedor. Nuevamente, y con riesgo de su vida, rechazó huir de Madrid como hicieran Negrín, Ibárruri y otros. Afrontó con gran dignidad el ignominioso e injusto proceso al que fue sometido por los vencedores. El fiscal del caso, Felipe Acedo Colunga, antiguo alumno de Besteiro, no pudo reprimir la simpatía que sentía por el acusado, cuando indicó en su informe final que “Vais a juzgar a un hombre de concepciones honestas, de sentimientos honrados en su vida particular, en su régimen privado”; pero no se juzgaba a Julián Besteiro Fernández, sino que en su persona se juzgaba al Partido Socialista Obrero Español y, especialmente, el papel de éste en la guerra. La condena a muerte de Besteiro fue inmediatamente conmutada por la de cadena perpetua, pero Besteiro estaba enfermo y agotado, falleciendo en septiembre de 1940. Una vida honesta en lo público y en lo privado; una persona intelectualmente honesta y un espejo en el que los políticos de entonces y de hoy pueden mirarse.

Sin embargo, Besteiro está hoy en día olvidado. Los tres gruesos volúmenes de sus Obras completas preparados por Emilio Lamo de Espinosa que en 1983 publicara el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales se encuentran hoy totalmente descatalogadas y agotadas, y únicamente un milagro puede ayudar a encontrar algún raro ejemplar en alguna librería de viejo. Pocas biografías existen igualmente del personaje, como la debida a Andrés Saborit (esta sí recientemente editada) y la debida a Patricio de Blas Zabaleta y Eva de Blas Martín Merás. Es una lástima que personas tan honestas, tan íntegras, tan dignas de encomio sean sepultadas en el olvido.

Finalmente, me quedo con una impagable cita de Besteiro. “Saben muy bien que para adquirir riquezas hay varios caminos. Uno, el más largo y penoso, es el del trabajo. Por ese camino la mayor parte de las veces le sorprende a uno la muerte antes de llegar al fin. Otro camino, más breve, pero lleno de peligros, es el del manejo de la ganzúa y la palanqueta. Pero hay, sobre todo, un camino brillante y seguro: en él la ganzúa se sustituye con ventaja por una ley, y la palanqueta por un reglamento. Hechos la ley y el reglamento en provecho propio, ya se puede entrar con entera confianza en la morada del vecino trabajador y arrebatarle cuanto haya producido con su trabajo.” Como puede comprobarse, cita que puede aplicarse sin reservas al mundo de hoy.

CAMPEONES DEL MUNDIAL O EL “SIGLO DE ORO” DEL DEPORTE ESPAÑOL.

Este mundial 2010 no sólo será recordado por la victoria española, sino por aspectos tan ajenos a lo deportivo como la revelación del futurólogo pulpo Paul y por la rosácea polémica que afectó de manera injusta al capitán español Iker Casillas y a su actual pareja sentimental (y que fue respondida brillantísimamente por el capitán español con el ya célebre beso con que obsequió públicamente a Sara Carbonero tras la Victoria a la que tan decisivamente Casillas contribuyó), y que si algo demuestra es la agonía del otrora caballeroso imperio británico y la inevitable decadencia de medios que antaño fueron pilares del sistema inglés y fuente indispensable por su rigor. informativo Quienes hayan visto la película La vuelta al mundo en ochenta días (la versión buena, es decir, la dirigida por Michael Anderson en 1955), recordarán la célebre escena en que el protagonista, acompañado de su criado Passepartout y del brigadier inglés sir Francis Cromarty, atravesaba la India en ferrocarril y éste se detiene abruptamente en medio de la selva al no estar concluido aún el trazado; es entonces cuando el flemático, metódico e inalterable Phileas Fogg reprocha educadamente al ingeniero encargado del ferrocarril que los periódicos británicos habían anunciado la conclusión de la línea ferroviaria. El ingeniero, interpretado por Ronald Colman, indicaba con una de sus célebres sonrisas “Must have been in the Daily Telegraph. Never would´ve read it in the Times”. Me temo que Colman, legendario intérprete del caballero-ladrón británico A.J. Raffles (personaje que, por cierto, interpretó igualmente David Niven) no podría decir hoy lo mismo de dicho periódico. ¡O tempora, o mores!

No obstante, las imágenes que nos muestran todas y cada una de las cadenas es que el sentimiento español sigue muy calado en la sociedad, hasta el punto de que el aragonés de nacimiento José Luís Carod Rovira mostraba su preocupación por la proliferación de banderas españolas en Cataluña, dando la razón a Ramiro de Maeztu cuando manifestaba hace más de un siglo que los políticos regionalistas no eran más que funa minoría de frustrados aspirantes a funcionarios estatales. Pero demuestran también que, al igual que en el siglo XVII, la brillantez cultural no siempre va acompañada de la bonanza económica y de la buena gestión política. Así, durante los reinados de Felipe III y Felipe IV, caracterizados por una situación económica al borde de la bancarrota, una nefasta gestión política simbolizada en los valimientos de Sandovales, Calderones y Guzmanes, y por unos separatismos que terminaron con la separación de Portugal y las revueltas de Andalucía y Cataluña, supusieron la etapa de mayor gloria de las letras españolas. Así, cuando en la actualidad no estamos atravesando precisamente una buena etapa ni política ni económica, al menos estamos deportivamente en nuestro siglo de oro, el oro de esa copa del mundial de futbol que con tanto esfuerzo lograron los jugadores de nuestra selección. Cayeron Lerma, Uceda y Olivares, pero Lope de Vega, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, Juan de Tassis, los Argensola, Tirso de Molina y Calderón de la Barca permanecen en el Olimpo literario (o en el Parnaso, por utilizar la expresión cervantina). Nuestros actuales dirigentes pasarán y la historia pronunciará su definitivo veredicto, pero siempre nos quedará esa copa del mundo que hará juego con la Eurocopa lograda hace dos años. Por ello, desde este foro, el autor une su voz a la de tantos españoles para felicitar a nuestra selección por la victoria tan duramente lograda. Victoria simbolizada en el capitán de la selección, que ha hecho gala de un comportamiento intachable y de una profesionalidad y gallardía encomiable en unos momentos que han tenido que ser dolorosamente difíciles en lo personal por unas críticas extradeportivas injustas, desproporcionadas, falsas y absolutamente fuera de lugar en un diario presuntamente serio, que para mayor escarnio obtuvieron eco en determinado sector (afortunadamente minoritario) del periodismo patrio.

Y para finalizar con una nota humorística, hemos de indicar que no fue el pulpo Paul el único que predijo la victoria de España. ¿No lo creen? Pues aquí podrán comprobar justo al iniciarse el mundial cuando menos dos célebres personajes pronosticaron la victoria española.

CELEBRAMOS EL SEGUNDO CUMPLEAÑOS DE ESTA BITÁCORA: EL AÑO DEL DESPEGUE.

Esta bitácora se complace en celebrar con todos los lectores de la misma su segundo aniversario. En efecto, veíamos la luz virtual en el mes de marzo del año 2008 como una vía de comunicación entre amigos. Sin embargo, durante este segundo año el despliegue del blog ha sido realmente importante, como lo demuestran las ya más de cuarenta y cinco mil visitas. Si el primer año fueron poco más de cuatro mil quinientos lectores quienes alguna vez se asomaron por algunas de las intervenciones aquí publicadas, durante el último año la cifra se ha multiplicado por diez, ostentando actualmente el blog una cantidad de más de doscientas visitas al día. Gran parte de ello se lo debo a mi amigo Sevach, pues muchos de los visitantes de esta página provienen del indispensable blog de derecho público del que es titular, como lo demuestra el hecho de que el despegue del número de visitas se inicia en abril de 2009, justo cuando el blog contencioso.es incluyó esta bitácora entre sus enlaces de interés.

También es cierto que los temas que se abordan han dado un notable giro. Se ha abierto una importante ventana hacia la historia y el derecho norteamericano, sin olvidar por ello el ordenamiento jurídico patrio. Se han ofrecido comentarios sobre libros, sobre películas y sobre series de televisión, sin descuidar de vez en cuando el análisis de la realidad cotidiana o alguna reflexión a partir de temas de rabiosa actualidad.

Por ello, hoy deseo más que nada dar las gracias a todos los lectores, visitantes, intervinientes, simpatizantes y amigos de este blog. Y esperar que podamos seguir otro año más contando con vuestra presencia.

¡Muchas gracias a todos!

ALFREDO KRAUS: DIEZ AÑOS SIN EL MEJOR TENOR DE LA HISTORIA.

Alfredo Kraus

Hoy día 10 de septiembre de 2009 se cumplirán diez años del fallecimiento de Alfredo Kraus, el grande de los grandes dentro del mundo de la lírica. Pocos son los artistas que pueden resistir la comparación con “la voz” del género lírico por excelencia, hasta el punto de que para el titular de este blog, que en su modestísima opinión de aficionado tiene a Kraus en el podio con el número uno de los grandes tenores de todos los tiempos, donde únicamente Franco Corelli le puede otear a cierta distancia desde el número dos.

En mi caso no soy parcial y muy probablemente se notará la emoción que late bajo estas líneas, pues puedo decir que llevo escuchando a Kraus desde la cuna, en el sentido literal de la palabra (mis padres suelen decirme absolutamente en serio que siendo todavía un bebé de meses  lo único que podía hacerme cesar el llanto era la voz de Alfredo Kraus en el tocadiscos), aunque curiosamente este contacto con Kraus se limitó durante mucho tiempo al mundo de la canción ligera. Y es que mi abuelo paterno, una persona muy avanzada para la época máxime si tenemos en cuenta que residía en una localidad de la cuenca minera, era no sólo un gran lector, sino un apasionado de la zarzuela y de la canción lírica, y entre aquellos entrañables vinilos destacaban dos cuyo título está grabado a fuego en mi memoria: Canciones de siempre y Alfredo Kraus canta para usted. Temas como Islas canarias, Siboney, Canto carabalí, Jurame, Ramona, Lamento Borincano,  Morucha, La partida, Maitechu mía y, sobre todo, el canto a sus queridas Islas Canarias demuestran que la maestría de la voz de Kraus no se limitaba al género lírico y al chico, sino a los temas más clásicos de nuestra canción ligera. Durante muchos, muchos años esas canciones se escuchaban una y otra vez en el salón de mi casa, y aunque hace poco menos de seis años he logrado adquirir esas interpretaciones en formato CD, nunca podré olvidar esos lejanos tiempos de mi niñez, infancia y adolescencia donde la voz de Alfredo Kraus me servía de catarsis en los momentos más difíciles y lograba siempre calmar mi estado de ánimo en los momentos en que el espíritu se encontraba algo agitado.

Y, ya en la madurez, de la canción ligera, del Kraus ligero pasé a conocer al lírico. Al gran intérprete de zarzuela, con esas grabaciones de Katiuska o La tabernera del puerto bajo la dirección del maestro Pablo Sorozábal para el sello Hispavox, o sus interpretaciones de Doña Francisquita, El huésped del Sevillano, Marina, La dolorosa, La generala y tantos y tantos otros. Y del género chico al género grande de la ópera. Estos días he visto que determinados suplementos culturales se han hecho eco de la faceta lírica de Kraus recordando sus incomparables interpretaciones de Rigoletto, de Fausto, de La fille du regiment (dificilísimo papel el del tenor en el aria A mes amis, donde ha de enfrentarse nada más y nada menos que a nueve dos de pecho seguidos, algo no al alcance de cualquiera), I puritani, Lucia di Lammermmoor, Lucrecia Borgia, Don Pasquale, La Traviatta y, sobre todo, de sus dos grandes, grandísimos papeles en dos óperas inmortales: el Werther de Massenet y sobre todo (al menos para mí) La Favorita de Donnizetti. Todas ellas revelan el extenso repertorio y variado repertorio lírico de quien prácticamente hasta el momento de su fallecimiento en septiembre de 1999 continuó en activo, pese a que, como recordaba algún suplemento cultural, el estado de ánimo de Kraus había decaído notablemente tras el fallecimiento de su mujer en 1997. No obstante, ese mismo año de 1999 aún realizó una nueva grabación de Marina e incluso poco más de tres meses antes del óbito ejecutó brillantemente los dos grandes temas que solía interpretar con más gusto: Bella enamorada de El último romántico y No puede ser de La tabernera del puerto. Serán necesarios muchos, muchos años para que otra voz como la de Alfredo Kraus pueda asomar al mundo de la lírica. En una época donde la ópera se benefició de grandes nombres (Mario Filippeschi, Nicolai Gedda, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Giuseppe Di Stefano entre otros tantos), la voz de Alfredo Kraus brilló con luz propia con una luminosidad que ningún otro astro de la lírica pudo oscurecer.

Ofrezco al lector diversas interpretaciones de Alfredo Kraus: el Questa o quella de Rigoletto en una interpretación que realizó en Parma en el año 1987; un impresionante dúo con Joan Sutherland en el final del primer acto de Lucia di Lammermmoor en una representación en el Liceo de Barcelona en el año 1988; el aria Spirto gentil de La favorita, en una representación en Tokyo en el año 1971; una versión del No puede ser de La tabernera del puerto realizada en Las Palmas de Gran Canaria en 1991; un emotivo canto a sus Islas Canarias en un concierto realizado en Lanzarote en el año 1990; y, por último (y la única grabación de estudio) una versión de Aquéllos ojos verdes, perteneciente a aquellas Canciones de siempre que tanto alegraron mi niñez. Aunque sólo sea por eso, aunque sólo sea por haber despertado en mí la afición al género lírico y haber iluminado muchos ratos de mi ya lejana infancia, vaya desde aquí mi emotivo y agradecido recuerdo a don Alfredo Kraus.