¿DÓNDE ESTÁN LOS PAPELES DE ALCALÁ-ZAMORA RECUPERADOS EN DICIEMBRE DE 2008?

Hace escasamente tres días un amable usuario interviniente en este foro bajo el seudónimo Simbad el Marino lanzaba un interrogante que el autor de estas líneas ya se había planteado hace tiempo, y que se refería a la situación de los papeles de don Niceto Alcalá-Zamora y Torres recuperados el pasado día 13 de diciembre de 2008, hecho que tuvo un amplio eco en diversos medios de comunicación (valga como ejemplo el tratamiento otorgado al asunto por el diario La Razón). En su momento dedicamos un post al tema, y precisamente en la contestación a la intervención de un usuario del foro en dicha entrada, aventuraba hace ya más de un año: “estoy convencido de que parte de la documentación (especialmente la referente a octubre de 1934 o los resultados de las elecciones de 1936, que al parecer se encuentran en la documentación incautada) o bien desaparecerán o serán objeto de una “depuración” acorde con la actual “memoria histórica”. Pues bien, ha transcurrido un más que notable lapso de tiempo y la exultante alegría con que se recibió el hallazgo ha dado paso al silencio más rotundo, sin que en este momento tengamos noticia alguna de tales documentos, su estado o su destino. El historiador Jorge Fernández Coppel manifestaba en el momento de recuperar los papeles que los descendientes de Alcalá-Zamora habían manifestado su deseo de que toda la documentación fuese publicada y, posteriormente, cederla a una fundación. Quizá la opción más acertada fuese cederlos al Museo Niceto Alcalá-Zamora y Torres, cuya espléndida página web contiene un riquísimo fondo documental gran parte del cual es accesible al ciudadano al haberse escaneado y estar disponible en formato PDF en la página en cuestión (entre la documentación accesible se encuentra una espléndida semblanza de don Niceto como jurista, realizada por Jesús González Pérez).

Recuerdo que en una entrevista realizada precisamente a Jorge Fernández Coppel, una de las personas que tuvo acceso a la documentación ahora en poder de las autoridades, éste indicaba que entre los papeles que acababan de recuperarse se encontraba documentación esencial sobre el golpe socialista de octubre de 1934 así como los resultados de las elecciones de 1936. Quizá la documentación incautada contenga datos que asesten un golpe mortal a la interpretación izquierdista de ambos acontecimientos, pero lo cierto es que nada se ha sabido. No sólo eso, sino que se había recuperado igualmente el texto original de las memorias de don Niceto, aquel que el propio Alcalá-Zamora reconstruyese gracias a su prodigiosa memoria y en cuyo prólogo acusaba directamente, entre otros, a Santiago Carrillo Solares del latrocinio perpetrado contra sus posesiones documentales.

Insisto en lo que dije en su día, a saber, que don Niceto Alcalá-Zamora y Torres es una de las grandes personalidades del siglo XX español y una de las personas cuya actuación fue decisiva a la hora de proclamarse la Segunda República. Persona cultivadísima, de memoria prodigiosa (decía de él Indalecio Prieto que era “un tío de circo”), letrado del prestigiosísimo Consejo de Estado con veintitrés años, ministro de Fomento y de Guerra en gabinetes monárquicos en representación del partido liberal, católico convencido y practicante, su pase al campo republicano junto con su correligionario Miguel Maura atrajo a mucha gente del campo conservador hacia las orillas de la República; autor material del Estatuto Provisional del Gobierno de la República y de los decretos publicados en la Gaceta del día 15 de abril de 1931 (dictados por el propio don Niceto sin consultar una sola nota, como indica Miguel Maura en su indispensable Así cayó Alfonso XIII, que fue objeto de una oportunísima reedición el año pasado), dimitió como Presidente del Gobierno Provisional por su disconformidad con la aprobación del artículo 26 del texto constitucional, aunque en diciembre de 1931 fue elegido Presidente de la República. Todas sus innegables cualidades estaban ensombrecidas por un defecto que afeaba su imagen, y era su innegable rencor y su incapacidad para perdonar una sola ofensa. Fueron, de hecho, celos de carácter político los que le enemistaron con José María Gil-Robles (dado que éste fue capaz de articular en torno a sí y a la CEDA a toda la derecha católica, papel al que en lo más íntimo aspiraba don Niceto) y fue igualmente la vanidad ultrajada de don Niceto la que provocó que saliese a la luz pública el asunto del estraperlo (según cuenta Stanley Payne, Alcalá-Zamora se había sentido profundamente ofendido cuando en una cena homenaje a don Alejandro Lerroux éste había manifestado que siempre se debía respeto al Presidente de la República, con independencia de la opinión que se tuviese de la persona que ostentaba el cargo). Sus manejos en la presidencia incurrieron en los mismos defectos que se imputaban a don Alfonso XIII, a saber, un excesivo intervencionismo que en numerosas ocasiones bordeaba cuando no vulneraba claramente el texto constitucional, lo que le valió que se le motejase con el sobrenombre de “cacique de Priego” (su ciudad natal). Fue precisamente su intento de crear desde la presidencia (y sin base popular alguna) un gran partido de centro que sustituyese al partido radical (herido de muerte por el propio Alcalá-Zamora) el que precipitó el acceso del Frente Popular al poder, hecho éste que a la postre finalizó con la propia destitución de don Niceto de la presidencia. Ya sin cargo oficial alguno, el ilustre cordobés se dedicó a escribir artículos bastante críticos con el texto constitucional de 1931, algo paradójico teniendo en cuenta que él había sido la máxima autoridad del país bajo el régimen constitucional que criticaba. Tras la guerra civil se estableció en Argentina, donde fallecería en 1949.

Con sus luces y sombras, con sus aciertos y sus errores, con sus virtudes y sus defectos, don Niceto Alcalá-Zamora y Torres es una personalidad cuyo recuerdo perdurará en la historia de España. Y esperemos que en breve salga a la luz pública todo el inmenso soporte documental recuperado en diciembre de 2008. La historia y los españoles lo agradeceremos sobremanera.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Historia

Un comentario el “¿DÓNDE ESTÁN LOS PAPELES DE ALCALÁ-ZAMORA RECUPERADOS EN DICIEMBRE DE 2008?

  1. A)Can I help you?

    B)I’d like to see this file, please.

    A) Why?

    B)It’s public record, isn’t it?

    A)Semi-public.

    B) Are you familiar with the Freedom of lnformation Act?

    Este dialogo corresponde a un fragmento de la película de 1993 “The Pelican Brief”, protagonizada por Julia Roberts y Denzel Washington y es mantenida por la citada actriz con una funcionaria de una agencia ambiental americana en la que pedía acceder a un expediente concreto.

    Las cuatro palabras mágicas “Freedom of lnformation Act” terminaron con las reticencias de la funcionaria a permitir el acceso a un expediente en el que estaba interesada la estudiante de derecho, que encarnaba Julia Roberts, abriéndole de par en par las puertas a la ciudadana que reclamaba su derecho a conocer el contenido del expediente en cuestión.

    Por aquél entonces (1993), andaba yo preocupado en encontrar un medio de reconocer a cualquier persona plena legitimación tanto en vía administrativa como en vía contenciosa en expedientes administrativos de proyectos en los que pudiera derivarse algún perjuicio para el medio ambiente, a la luz de una interesantísima jurisprudencia del Tribunal Supremo (que empezaba y terminaba con el Magistrado González Navarro), que definía el medio ambiente como un sistema del que hombre forma parte necesaria.

    Pero no me enrollaré por ahí. A lo que voy, las cuatro palabras mágicas pronunciadas por la actriz americana me abrieron los ojos respecto del efectivo control que los ciudadanos normeamericanos tienen sobre las agencias estatales que manejan información y de las posibilidades que ello les puede ofrecer para ejercitar sus derechos y controlar la acción de su administración (en materia ambiental o cualquier otra), así como del evidente retraso que entonces, e incluso hoy, tenemos con respecto a una legislación como la señalada Acta, que data según mis informaciones nada menos que de 1966 y que incluso prevé sanciones pecuniarias para los funcionarios recalcitrantes a entregar información a los ciudadanos. Bueno es advertir que dicho Acta también impide el acceso a determinados documentos, pero tales supuestos constituyen la excepción mientras que aquí es al revés.

    Todo esto viene a cuento, mi estimado amigo Villefort, porque no me explico la razón de que a estas alturas dichos documentos no estén ya a disposición de los herederos de Alcalá Zamora y, en su caso, publicados.

    A lo mejor me lío la manta a la cabeza y presento una solicitud de acceso a esa documentación a ver qué me dicen. Ya veré.

    Un afectuoso saludo

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